

La psiquiatría forense, es una subespecialidad médica de la psiquiatría que se encarga, específicamente, de los aspectos médico-legales relacionados con la conducta humana, las funciones mentales y neurológicas superiores y las enfermedades mentales. Los psiquiatras forenses son médicos especialistas en psiquiatría que se han capacitado, teórica y prácticamente, en la maestría de psiquiatría legal y forense.
Para ser psiquiatra forense, no solo se debe disponer de una titulación específica, que implica una formación mínima de 12 años, sino acreditar la pericia, es decir la experiencia clínica en psiquiatría y la experiencia práctica en psiquiatría legal.
El psiquiatra forense desempeña un papel esencial en el Sistema Judicial, pero también en otros ámbitos, como en las tareas de Inspección Médico-Psiquiátrica, en el asesoramiento a distintos Órganos Colegiados, en el Control Clínico Laboral y en la emisión de informes periciales que permitan solventar las dudas legales que se planteen en muy diferentes contextos y situaciones, generalmente, críticas y complejas.
El ámbito de actuación de la psiquiatría forense es tremendamente extenso, de una manera pormenorizada, se puede resumir, no sin cierta dificultad, en:
La evaluación pericial psiquiátrica ha de caracterizarse por la meticulosidad y precisión, el respeto a la ética médica y a la dignidad humana, y a una vinculación un tanto distinta a la que se establece en el proceso asistencial y terapéutico, pues las condiciones y objetivos son muy distintos. Es por ello que resulta esencial explicar antes del proceso pericial cual es el objeto del mismo, sus limitaciones y sus posibles consecuencias.
En función del tipo de procedimiento al que nos enfrentemos tendremos que adaptar las necesidades valorativas ya que jamás existen dos valoraciones idénticas, pues cada caso es totalmente distinto a otro, como corresponde a la diferenciada individualidad de la condición humana.
Generalmente, se procede a obtener datos de la persona a evaluar, a explorarla de una manera global, tanto física como mentalmente, al análisis de la documentación disponible (clínica, legal, laboral, social), al análisis de la información colateral a la que, legalmente, se pueda tener acceso, al análisis de las pruebas psicométricas y médicas complementarias que se estimen oportunas, para, con todo ello, emitir un informe pericial médico-psiquiátrico que de respuestas a las cuestiones psiquiátrico-legales de interés.
Fundamental. En aquellos procedimientos judiciales, sean del ámbito que sean (penal, laboral, social, civil, etc.), en los que la mente, la conducta humana y/o la enfermedad mental hayan podido incidir de una u otra manera, el hecho de disponer de una correcta y profesional pericia psiquiátrica, incide de manera trascendental.
Especialmente, porque, aunque la decisión corresponde a la Instancia Judicial, ésta va a tener en cuenta lo que el psiquiatra forense tenga que decir, pues es el profesional experto en dicha área y el responsable de arrojar luz en esos temas a quien ha de dictar sentencia.
Disponer de una buena pericial psiquiátrica, amparada por un buen psiquiatra forense, al igual que contar con una competente ayuda letrada, pueden marcar, significativamente, el resultado judicial, pues, al fin y al cabo, va a facilitar a la Judicatura conocer en detalle el alcance que los temas mentales y psiquiátricos tienen en aquello que se juzga. Ante cualquier duda, es esencial consultar con un especialista con experiencia.