

La depresión en la tercera edad es un problema de salud mental frecuente, pero a menudo subestimado. Muchas veces se confunde con el envejecimiento “normal” o se pasa por alto al atribuir los síntomas a otras enfermedades físicas.
Sin embargo, identificar y tratar la depresión en personas mayores es esencial para preservar su calidad de vida y bienestar emocional.
La psicogeriatría es una especialidad que se centra en la evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos mentales en personas mayores. Abarca desde problemas cognitivos como las demencias hasta trastornos afectivos como la ansiedad y, especialmente, la depresión.
El enfoque psicogeriátrico contempla tanto los factores médicos como los sociales, familiares y emocionales que afectan a este grupo de población.
A medida que se envejece, se acumulan factores de riesgo que pueden predisponer a la aparición de un cuadro depresivo:
La depresión en esta etapa puede presentarse de forma distinta a la que aparece en adultos más jóvenes: menos quejas emocionales y más síntomas físicos (dolores, fatiga, alteraciones del sueño o del apetito), lo que dificulta su detección.
Algunas señales que pueden indicar la presencia de depresión en personas mayores incluyen:
Detectar estos signos de forma temprana puede marcar la diferencia en el pronóstico y recuperación del paciente.
El abordaje terapéutico debe ser personalizado e integral. Puede incluir:
El acompañamiento por parte de profesionales especializados en psicogeriatría es clave para lograr una mejora clínica y funcional, así como para prevenir recaídas.
Envejecer no implica resignarse a la tristeza ni a la pérdida de sentido. Con un enfoque adecuado y respetuoso, es posible mantener el equilibrio emocional en esta etapa de la vida.
La psicogeriatría nos recuerda que cada persona mayor merece atención, comprensión y un tratamiento digno que les permita seguir disfrutando de su día a día. Ante cualquier duda, es esencial consultar con un especialista con experiencia.