

Una profilaxis antibiótica se puede definir como una administración pre o perioperatoria de un antibiótico como prevención de la aparición de una infección a través de la puerta de entrada que se dan en la actuación terapéutica. Así, se evitan posibles complicaciones por infecciones locales o sistémicas junto con sus correspondientes consecuencias.
Este procedimiento se indica cuando existe un riesgo importante de infección, ya sea por las características de la operación o por las condiciones generales del paciente.
El uso de la profilaxis antibiótica depende tanto del tipo de paciente como del procedimiento a realizar.
En procedimientos no invasivos no se requiere el uso de profilaxis en ningún caso. Por lo tanto, se divide a los pacientes en:
En estos casos, se tiene en cuenta el riesgo del procedimiento. Se considera de alto riesgo los reimplantes, los injertos, la cirugía tumoral, la cirugía en la que hayan existido infecciones previas y en los dientes incluidos.
En pacientes sanos, la profilaxis se recomienda en:
El paciente con riesgo de infección sistémica o local es un paciente bastante susceptible, como pacientes oncológicos, pacientes inmunosuprimidos, pacientes con trastornos metabólicos como la diabetes…
Los pacientes con factor de riesgo de infección local o sistémica son candidatos en los siguientes procesos:
Estos pacientes presentan el riesgo de endocarditis infecciosa o de infección causada por prótesis osteoarticulares.
En los pacientes con factores de riesgo de infección tras bacteriemia, siempre se indica la profilaxis de procedimientos invasivos a realizar en este tipo de pacientes.
Para más información, consulte con un especialista en Odontología.