

El dolor de espalda es, por orden de frecuencia, el primer problema crónico de salud en España. De hecho, se sitúa muy por delante de patologías crónicas como la artrosis o la hipertensión arterial. Los datos son contundentes e invitan a reflexionar al respecto:
La alta prevalencia de esta patología tiene que ver con un amplio abanico de causas: desde la edad y la dieta a aspectos relacionados con el estilo de vida de la persona.
Es imprescindible la medicina preventiva para evitar que el dolor de espalda se convierta en un problema crónico que vaya deteriorando la calidad de vida del paciente y aumente considerablemente el gasto sanitario por dicha patología.
El programa preventivo debe empezarse en la familia, en el colegio, en la escuela de base de deporte, etc. No importa la edad, cuanto antes se empiece mejor, ya que en edades tempranas la capacidad de asentar comportamientos correctos es mayor que en edades adultas.
Por norma general, cuando aparece el dolor y no cesa en las siguientes 48-72 horas (excepto accidentes agudos), cuando no hay causa justificable, es recomendable acudir a un especialista sanitario en Fisioterapia para hacer una valoración específica. De esta manera se buscará la causa del dolor y qué puede estar pasando.
El 90% de las causas del dolor de espalda son de origen mecánico, por sobrecarga, traumatismos, déficits musculares, etc. No obstante, también puede ser de origen infeccioso, orgánico o un dolor referido de otra estructura corporal. Las localizaciones más comunes son la espalda, la cabeza y las extremidades inferiores.
Debe realizarse un abordaje multidisciplinar del dolor, que va desde el punto de vista farmacológico, pero debe ser complementado siempre desde otros puntos de vista, como el psicológico, dado que muchas veces hay miedo a moverse. De ahí que sea necesario entender el dolor y sea fundamental el punto de vista de la terapia física, donde se incluye el ejercicio como terapia.
En este sentido, la figura del fisioterapeuta es clave en el abordaje del dolor, y hay que evitar dejar nuestra salud en manos de personas que no sean profesionales sanitarios. Los especialistas recomiendan siempre acudir a centros sanitarios y profesionales universitarios colegiados.
El estilo de vida, sobre todo en las grandes ciudades, dificulta unos hábitos saludables, produciendo una alta carga de estrés y malos hábitos posturales que pueden favorecer o agravar los dolores de espalda, lo que ocurre especialmente en población joven.
No obstante, al avanzar en la vida el dolor de espalda mecánico está más relacionado con procesos degenerativos, inherentes a la edad o a otras circunstancias.
Es recomendable adoptar medidas higiénico-dietéticas, así como estilos de vida que ayuden a corregir o minimizar la aparición de dolores de espalda a lo largo de la vida. Entre las recomendaciones estarían: