

Es posible que alguna vez te hayas preguntado por qué te molesta la luz cuando hace mucho sol en un día intenso de verano o en situaciones con gran luminosidad, como en la playa y la montaña. Suele ser una situación normal pero cuando se trata de fotofobia aguda vemos el síntoma que hay bajo una causa ocular concreta.
La fotofobia puede producirse por diversos motivos. En primer lugar, el hecho de tener los ojos claros es un factor genético que influye en el hecho de tener más sensibilidad a la luz, sobre todo en personas albinas. El motivo es que la menor pigmentación del iris, en contraposición a los ojos oscuros, permite que pase más cantidad de luz.
Por otra parte, algunas patologías oculares también pueden relacionarse con la fotofobia:
La fotofobia produce una serie de síntomas:
El tratamiento de la fotofobia depende de la causa, y será el especialista en Oftalmología quien detecte el problema.
Ante los síntomas de sensibilidad a la luz se recomienda disminuir la luminosidad del lugar para aliviar las molestias que produce en los ojos. En el exterior las gafas oscuras pueden ser útiles y en el hogar, bajar las persianas.
La principal medida para evitar las molestias y los ojos hinchados, pues, será utilizar gafas de sol debidamente homologadas durante todas las épocas del año. No obstante, si las molestias se mantienen es importante acudir a un oftalmólogo que determine la causa y paute el tratamiento adecuado.