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Luxación de hombro: cirugía de tope óseo

La luxación recidivante de hombro puede provocar episodios repetidos de inestabilidad, dolor y limitación funcional.


¿Qué ocurre cuando una luxación de hombro se repite varias veces?

La articulación del hombro es la más móvil del cuerpo humano y, por ello, también una de las más propensas a sufrir inestabilidad.

Cuando se produce una luxación anterior, pueden lesionarse estructuras estabilizadoras como el labrum glenoideo, la cápsula articular y el hueso de la glenoides o de la cabeza humeral.

Según la revisión publicada en Técnicas Quirúrgicas en Ortopedia y Traumatología, la repetición de episodios de luxación favorece un deterioro progresivo de estas estructuras, aumentando el riesgo de nuevas luxaciones y dificultando el tratamiento posterior.

Cada episodio puede provocar una pérdida adicional de tejido óseo y cartilaginoso, comprometiendo la estabilidad de la articulación.


¿Cuándo deja de ser suficiente una reparación convencional?

En fases iniciales, muchos pacientes pueden beneficiarse de una reparación primaria de las lesiones capsulolabiales.

Esta intervención busca restaurar las estructuras anatómicas dañadas tras la luxación mediante técnicas de reinserción y reparación.

Sin embargo, cuando existe pérdida ósea significativa o múltiples episodios de inestabilidad, la reparación aislada puede no proporcionar estabilidad suficiente. Según las fuentes consultadas, el defecto óseo glenoideo es uno de los factores más importantes en el fracaso de las reparaciones convencionales.

Por este motivo, algunos pacientes requieren procedimientos de reconstrucción más avanzados.



¿En qué consiste la cirugía de tope óseo?

La cirugía de tope óseo tiene como objetivo aumentar la superficie ósea de la glenoides para evitar que la cabeza humeral vuelva a desplazarse fuera de la articulación.

Según la literatura de la SECOT, estas técnicas permiten restaurar la estabilidad cuando existe pérdida ósea relevante o cuando han fracasado tratamientos previos.

El principio es sencillo: añadir un soporte óseo adicional que actúe como barrera mecánica frente a nuevas luxaciones.


¿Qué técnica se utiliza con más frecuencia?

Uno de los procedimientos más conocidos es la técnica de Latarjet, en la que se transfiere una porción de la apófisis coracoides a la parte anterior de la glenoides.

Este injerto aporta un efecto estabilizador triple:

  • Aumento de la superficie ósea glenoidea.
  • Refuerzo capsular.
  • Efecto dinámico muscular durante los movimientos del brazo.

Según las fuentes revisadas, esta técnica ha demostrado resultados favorables en pacientes con pérdida ósea significativa y luxaciones recurrentes.


¿Qué opciones existen actualmente para preservar la articulación antes de llegar a una prótesis?

Uno de los mayores avances en cirugía de hombro es la posibilidad de combinar distintas técnicas reconstructivas para preservar la articulación natural durante más tiempo.

El objetivo actual no es únicamente evitar nuevas luxaciones, sino también retrasar el deterioro articular que podría conducir a una cirugía protésica en el futuro.


¿Qué es la aumentación con injerto óseo?

Cuando la pérdida ósea glenoidea es importante, puede ser necesario utilizar un injerto óseo para reconstruir la anatomía original.

Estos injertos pueden proceder de distintas localizaciones anatómicas. Su finalidad es restaurar la superficie articular perdida y mejorar la estabilidad mecánica.

Según el póster científico presentado en SECOT, la reconstrucción anatómica mediante injertos constituye una alternativa relevante en defectos óseos complejos.


¿Qué papel tiene el avance muscular?

Algunas técnicas incorporan procedimientos de avance muscular para reforzar los mecanismos dinámicos de estabilidad. El objetivo es optimizar la función de los músculos que rodean la articulación y mejorar el control del movimiento.

Estas estrategias suelen emplearse de forma complementaria en situaciones complejas de inestabilidad recurrente.


¿Cuándo se necesita una transferencia tendinosa?

La transferencia tendinosa puede considerarse cuando la inestabilidad se asocia a roturas irreparables del manguito rotador.

En estos casos, se utilizan tendones cercanos para sustituir parcialmente la función de los tendones lesionados.

Esta opción busca recuperar estabilidad, movilidad y funcionalidad sin recurrir directamente a una prótesis de hombro.


¿Qué es la reparación de remplissage y cuándo se recomienda?

La técnica de remplissage se utiliza para tratar determinadas lesiones óseas de la cabeza humeral asociadas a las luxaciones anteriores.

Según las fuentes revisadas, el procedimiento consiste en rellenar el defecto óseo mediante la fijación de tejidos posteriores del hombro dentro de la lesión.


¿Qué ventaja aporta esta técnica?

El remplissage disminuye la posibilidad de que el defecto humeral vuelva a engancharse con la glenoides durante determinados movimientos.

Esto contribuye a reducir el riesgo de nuevas luxaciones en pacientes seleccionados.

En muchos casos se combina con la reparación capsulolabral para aumentar la estabilidad global de la articulación.


¿Puede sustituir a una cirugía de tope óseo?

No siempre.

La elección entre remplissage, reconstrucción ósea o procedimientos combinados depende del tamaño de los defectos óseos y de las características individuales de cada paciente.

Por ello, el estudio preoperatorio mediante pruebas de imagen tiene una importancia fundamental.



¿Cómo se decide cuál es la técnica más adecuada?

La indicación quirúrgica debe individualizarse. Actualmente se valoran múltiples factores:

  • Número de luxaciones previas.
  • Edad del paciente.
  • Nivel de actividad deportiva.
  • Cantidad de pérdida ósea glenoidea.
  • Lesiones asociadas del manguito rotador.
  • Intervenciones previas.

Según la revisión publicada en Técnicas Quirúrgicas en Ortopedia y Traumatología, la correcta identificación de los defectos óseos resulta esencial para seleccionar la técnica quirúrgica más apropiada. No existe una única solución válida para todos los pacientes.


¿Cómo es la recuperación después de una cirugía de tope óseo?

La recuperación suele realizarse de forma progresiva.

Inicialmente se emplea inmovilización mediante cabestrillo durante varias semanas, seguida de un programa de rehabilitación supervisada.

La recuperación funcional completa puede requerir varios meses.

Durante este periodo es fundamental respetar las indicaciones médicas para favorecer la consolidación del injerto y la cicatrización de los tejidos reparados.

La reincorporación deportiva dependerá del tipo de cirugía realizada, del deporte practicado y de la evolución individual de cada paciente.


¿Qué puede hacer el paciente para evitar nuevas luxaciones y proteger la articulación?

La prevención comienza con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado tras el primer episodio de luxación.

Es importante completar correctamente los programas de rehabilitación y fortalecer la musculatura estabilizadora del hombro.

Los pacientes con episodios repetidos de inestabilidad deben acudir a valoración especializada antes de que aparezca una pérdida ósea significativa, ya que las opciones reconstructivas suelen ser más favorables en fases menos avanzadas.

Además, una planificación quirúrgica individualizada puede contribuir a preservar la articulación natural y retrasar la necesidad de procedimientos más complejos en el futuro.


Referencias (APA)

  1. Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT). (2019). Reconstrucción ósea en la inestabilidad glenohumeral anterior. Recuperado de https://congreso2019.secot.es/visor_posters_php.php?accio=download&id=6173
  2. García, J., et al. (2004). Tratamiento quirúrgico de la luxación anterior recidivante de hombro mediante el método de Latarjet. Técnicas Quirúrgicas en Ortopedia y Traumatología. Recuperado de https://www.elsevier.es/es-revista-tecnicas-quirurgicas-ortopedia-traumatologia-----41-articulo-tratamiento-quirurgico-luxacion-anterior-recidivante-hombro-metodo-13073862