

Se calcula que una tercera parte de los pacientes que sufren HBP terminan requiriendo tratamiento quirúrgico debido a una mala respuesta o una saturación de los fármacos, o bien por complicaciones de la propia enfermedad.
El tratamiento quirúrgico del adenoma de próstata constituye la forma más efectiva para solucionar toda la sintomatología asociada a la hiperplasia benigna de próstata. Normalmente, según el tamaño de la glándula se aborda su intervención bien por vía transuretral o bien por vía abdominal mediante cirugía abierta clásica (aunque esta última es cada vez menos común).
El primer reto, además de solucionar los problemas urinarios, es evitar el sangrado de la cirugía. El peligro de hemorragia es mayor cuando se realiza una cirugía abierta o en pacientes de cierta edad.
La técnica quirúrgica más adecuada dependerá del tamaño de la próstata y sus características.
El doctor Alonso y Gregorio aborda de manera integral las diferentes alternativas y ofrece a sus pacientes la mejor para cada caso concreto. Hoy en día las mejores opciones son el láser de Holmio y la fotovaporización con láser verde.
Es el avance más importante de los últimos 25 años en el tratamiento de la HBP. La fotovaporización con láser verde es un tratamiento mínimamente invasivo que consiste en introducir un pequeño tubo a través de la uretra que transmite energía láser de alta potencia que vaporiza el tejido prostático sobrante de manera efectiva.
Además, también fotocoagula los vasos sanguíneos, disminuyendo la posibilidad de sangrado.
Tras la operación, notará un alivio inmediato en la dificultad de orinar y apenas existen efectos secundarios. Los estudios recogen que el 99% de los tratados están satisfechos con la operación.
Para ejemplificar las grandes ventajas del tratamiento de la HBP con láser verde solo es necesario atender a estas cifras: