

En la epicondilitis el dolor desaparece con el paso del tiempo en la mayoría de los casos. Sin embargo, aunque existe poca evidencia de que los tratamientos habituales puedan reducir este tiempo, sí pueden ayudar a controlar la intensidad de los síntomas.
Existen cuatro pilares básicos en el control del dolor de epicondilitis:
Las infiltraciones con fármacos anestésicos y corticoides se han usado extensamente para el tratamiento de la epicondilitis. Son muy eficaces para disminuir el dolor de manera inmediata, pudiendo en algunos casos eliminarlo. Sin embargo, su efecto es únicamente temporal, y existe evidencia científica de que su uso puede hacer que la enfermedad dure más tiempo y con peores síntomas a medio y largo plazo, pudiendo además disminuir la eficacia del tratamiento con cirugía.
Existen otros tratamientos administrados en forma de infiltración. Los factores de crecimiento se están usando de manera experimental y extensamente en la medicina privada. Aunque hay artículos científicos que muestran que podrían ser beneficiosos, no todos los estudios han conseguido demostrar esta eficacia, existiendo todavía múltiples incógnitas que esclarecer a cerca de su mecanismo de acción y resultados. Su facilidad de obtención y la escasa probabilidad de producir efectos negativos, (al tratarse de la administración de plaquetas y productos sanguíneos del propio paciente), la hace atractiva como posibilidad intermedia antes de optar por tratamientos más agresivos.
La cirugía se reserva para aquellos casos que son resistentes a todos los tratamientos más conservadores aplicados durante un tiempo razonablemente extenso. En general, se recomienda esperar al menor un año antes de optar por una intervención quirúrgica, ya que pocos pacientes llegan a tener dolor durante tanto tiempo (la curación de la enfermedad ocurrirá espontáneamente antes de este plazo en una gran mayoría).
Sin embargo, para las personas con un dolor que interfiera de manera inaceptable con su día a día (actividad laboral, deportiva, ocio, obligaciones familiares, etc.), y con una duración mínima de 6 meses, y mejor de un año, la intervención supone poder recuperar su vida y deshacerse del dolor de una vez por todas.
Existen diferentes modalidades de tratamiento quirúrgico.
En ambos casos la cirugía no requiere ingreso, pudiendo abandonar el hospital poco tiempo después de la intervención. Suele realizarse con anestesia solo del brazo y tiene una duración aproximada de entre 20 y 45 minutos, siendo segura en manos experimentadas. En estas circunstancias, la cirugía de la epicondilitis es eficaz en el 95% de los casos; elimina completamente el dolor en el 80%, y resulta en un alivio prácticamente total dejando únicamente algunas molestias leves en un 15% adicional.
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