Infecciones periprotésicas: una complicación seria, pero tratable
¿Qué es una infección periprotésica?
Una infección periprotésica es una infección que aparece en el entorno de una prótesis articular, ya sea de cadera, rodilla o, menos frecuentemente, de otras articulaciones. Puede ocurrir poco tiempo después de la intervención quirúrgica o incluso años más tarde, tras una diseminación desde otra parte del cuerpo.
Aunque no es una complicación frecuente —se presenta en aproximadamente entre el uno y dos por ciento de los pacientes tras una artroplastia—, sí es una de las más complejas, tanto por su diagnóstico como por su tratamiento. Afecta gravemente a la calidad de vida del paciente y, si no se trata de forma adecuada, puede poner en riesgo la función de la prótesis e incluso la salud general.
¿Cómo se produce la infección?
Las bacterias pueden alcanzar la prótesis de tres maneras principales:
- Durante la cirugía, si las condiciones de esterilidad no son óptimas, aunque esto es extremadamente raro hoy en día.
- En las semanas posteriores a la operación, por diseminación a través de la sangre desde otro foco de infección (por ejemplo, una infección urinaria o dental).
- A largo plazo, por infecciones crónicas en otras partes del cuerpo que acaban alcanzando la articulación protésica.
Una vez las bacterias colonizan la superficie de la prótesis, forman una película protectora llamada biofilm, que las hace mucho más resistentes a los antibióticos y al sistema inmunológico del cuerpo.
Principales síntomas
Los signos de alerta que pueden indicar una infección periprotésica son:
- Dolor persistente o creciente en la articulación operada
- Enrojecimiento, calor o hinchazón en la zona
- Fiebre o malestar general
- Supuración o secreción de líquido por la herida quirúrgica
- Dificultad para caminar o mover la articulación
A diferencia del dolor esperable tras una cirugía, en estos casos el dolor no mejora con el paso del tiempo o reaparece después de un periodo sin molestias.
Diagnóstico: cómo se confirma
El diagnóstico requiere una evaluación cuidadosa que suele incluir:
- Exploración física y evaluación clínica detallada
- Analíticas de sangre, especialmente marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG)
- Aspiración de líquido articular, para su análisis microbiológico y celular
- Estudios de imagen, como radiografías, gammagrafías o PET-TAC, en casos más complejos
En ocasiones, el diagnóstico no es inmediato y puede requerir múltiples pruebas para confirmarlo.
Tratamiento: ¿qué opciones existen?
El tratamiento depende del tipo de bacteria, el estado de la prótesis y el tiempo transcurrido desde la cirugía. En líneas generales, existen tres abordajes principales:
- Desbridamiento y recambio de componentes móviles (DAIR). Se realiza una limpieza quirúrgica de la zona y se sustituyen las partes móviles de la prótesis, conservando la fijación original. Se acompaña de antibióticos prolongados. Es útil si la infección se detecta muy precozmente (primeras semanas).
- Recambio en dos tiempos. Es el tratamiento más utilizado en infecciones crónicas. Se retira completamente la prótesis, se coloca un espaciador con antibiótico y, tras varias semanas de tratamiento antibiótico, se implanta una nueva prótesis.
- Recambio en un solo tiempo. En algunos centros especializados y en casos seleccionados, se realiza el recambio completo de la prótesis en un solo acto quirúrgico, con muy buenos resultados si el germen está bien identificado.
- Tratamiento supresivo o conservador. En pacientes que no pueden ser operados por razones médicas, puede optarse por un tratamiento antibiótico a largo plazo, aunque no elimina la infección por completo.
¿Se puede prevenir?
Sí. La prevención comienza mucho antes de la cirugía. Algunas medidas clave incluyen:
- Control estricto de enfermedades como la diabetes o la obesidad
- Tratamiento de cualquier infección activa antes de la cirugía (urinaria, dental, cutánea)
- Uso de antibióticos profilácticos en el momento de la intervención
- Técnicas quirúrgicas y condiciones de esterilidad altamente controladas
- Cuidado adecuado de la herida en el postoperatorio
Además, ante cualquier infección futura, aunque parezca leve, se recomienda consultar al médico cuanto antes si se tiene una prótesis articular.
Las infecciones periprotésicas son una complicación seria, pero tratable si se diagnostican a tiempo y se aborda el problema con un enfoque multidisciplinar. Como traumatólogo especializado en este campo, mi mensaje es claro: ante cualquier signo de alarma tras una artroplastia, no hay que esperar. Un diagnóstico precoz marca la diferencia entre conservar la función de la prótesis o tener que retirarla.
La cirugía protésica ha devuelto la movilidad a millones de personas en todo el mundo, y cuando se toman las precauciones adecuadas, el riesgo de infección sigue siendo bajo. Pero si aparece, es esencial actuar con rapidez y con el tratamiento adecuado.