

Los esguinces son las lesiones más habituales en Traumatología y, dentro de estos, el esguince de tobillo es el más común (1:10000 hab/día). La causa de la lesión es siempre indirecta, siendo un movimiento forzado torsional el que produce la distensión de los tejidos capsulo-ligamentosos.
El movimiento más común es una inversión forzada del pie (equino+supinación), mientras que el movimiento contrario o equino-eversión se produce con menos frecuencia. La distención se produce en gran parte de los casos en los fascículos ligamentosos de la región externa del pie. La parte interna se suele dañar menos.
Se han descrito múltiples sistemas de clasificación de los grados de un esguince agudo del tobillo (anatómicamente en función del número de ligamentos afectados). Tradicionalmente se han clasificado según los signos clínicos y alteración funcional en tres grados de esguince de tobillo:
En algunas ocasiones, el tratamiento es quirúrgico, si así lo estima el traumatólogo. Por el contrario, hay casos en los que no es necesario pasar por quirófano. Si no es necesario, el tratamiento requiere la inmovilización durante varias semanas y, tras ella, se disminuirá la inflamación y el dolor mediante técnicas antiinflamatorias. Posteriormente, cuando el dolor remite, la movilización activa articular permite mejorar los rangos de movilidad articular y el balance.
Se aconseja un programa de ejercicios isométricos de inversión- eversión- flexión dorsal y flexión plantar y ejercicios de propiocepción para mejorar la estabilidad en los primeros días tras la inmovilización.
La última fase de tratamiento consiste en la realización de una readaptación de la lesión personalizada por parte de un especialista en Fisioterapia. Visita nuestro centro de fisioterapia en Dos Hermanas y te ayudaremos a superar tu lesión.