

Según la Dra. Susana Gil Aguilar, especialista en Ginecología, la endometriosis es una enfermedad crónica e inflamatoria en la que un tejido similar al endometrio crece fuera del útero. Puede causar dolor menstrual intenso, dolor pélvico crónico y dificultades para conseguir un embarazo. Afecta a cerca del 10 % de las mujeres en edad reproductiva. No tiene cura, pero existen tratamientos eficaces para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud calcula que afecta a unos 190 millones de mujeres y niñas en el mundo (1). En España, el diagnóstico se retrasa con frecuencia entre siete y ocho años. Una causa importante es la normalización del dolor menstrual: muchas pacientes asumen que sufrir con la regla es algo habitual y tardan en consultar (2).
Los síntomas varían mucho de una paciente a otra. Los más frecuentes son:
La gravedad de los síntomas no siempre se corresponde con la extensión de la enfermedad.
El diagnóstico parte de la historia clínica y la exploración ginecológica. Después se recurre a pruebas de imagen:
La guía de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (3) indica que la laparoscopia ya no es imprescindible para diagnosticar la enfermedad. Esto permite acortar los tiempos y empezar a tratar antes.
Es la primera opción en la mayoría de casos. Incluye analgésicos y antiinflamatorios, y tratamientos hormonales como los anticonceptivos combinados o los gestágenos, que reducen la actividad de las lesiones y el dolor.
Se valora cuando el tratamiento médico no controla el dolor, cuando hay endometriomas o afectación de otros órganos, o cuando existe deseo gestacional. La intervención suele hacerse por laparoscopia y debe realizarse en unidades con experiencia.
Puede hacerlo, aunque no todas las mujeres con endometriosis tienen problemas para quedarse embarazadas. Cuando existe deseo gestacional, el tratamiento se personaliza según la edad, la reserva ovárica y la extensión de la enfermedad. A veces se recurre a técnicas de reproducción asistida.
Se recomienda consultar si el dolor menstrual impide realizar actividades habituales, no mejora con analgésicos comunes o aparece dolor pélvico persistente. Una valoración temprana permite un diagnóstico precoz y un plan individualizado.