

La mayor parte de nuestro cuerpo está recubierta de pelo, aunque al ser fino y rubio no es visible. A pesar de ello, en algunas zonas el pelo aparece oscuro y grueso, lo que se ve como algo poco estético y que queremos eliminar.
Los métodos de depilación tradicional son temporales, por lo que la solución más eficaz del momento es la depilación láser.
La depilación láser destruye el pelo a través de la luz. Cada láser genera una luz de longitud de onda que determina la profundidad de su penetración. En función del color de la piel, la interacción del láser con el tejido es distinta.
La depilación láser consiste en calentar el folículo piloso entre los 60 y 100º C, destruyendo la protuberancia y la papila, que se encuentra entre 1,2 y 7 mm. por debajo de la piel y evitando que se dañe el tejido que lo rodea. Esto se conoce como fototermolisis selectiva.
Cuando se aplica el láser, solo el folículo y su anatomía quedan carbonizados. Para conseguir esto hay que tener en cuenta:
Son muchos los centros que ofrecen depilación láser, por lo que son muchos los equipos que se han creado para realizarla. La gran variedad de centros y tecnología hacen que sea más difícil elegir el adecuado. Si esta depilación se hace con láser médico hay que hacer una valoración médica previa, un control y un seguimiento durante el tratamiento.