

Las enfermedades reumáticas constituyen un amplio grupo de trastornos aparato locomotor (compuesto por los huesos, los músculos, los tendones y las articulaciones).
La Artritis Reumatoide es una enfermedad crónica que produce inflamación en las articulaciones debido a alteraciones en el sistema inmunológico y que afecta a un uno por ciento, siendo más frecuente en mujeres. Puede iniciarse a cualquier edad y afectar a cualquier persona (raza, el sexo y hábitos de vida). Evoluciona durante muchos años alternando «brotes sintomáticos» que suelen durar semanas, con períodos de calma (relativa o absoluta).
Sin el tratamiento, los brotes tienden a ser más frecuentes y duraderos, hasta provocar limitación de la movilidad articular y la aparición de deformidades.
Aún no se conoce. Se trata de un trastorno autoinmune y en su origen intervienen:
Síntomas articulares
Otros síntomas:
El diagnóstico de la artritis reumatoide se realiza siempre por el especialista en Reumatología en base a:
Tratamiento no farmacológico
Tratamiento farmacológico
En primer lugar, se utilizan los corticoides y los antinflamatorios no esteroides( AINEs) para controlar los síntomas.
En segundo lugar, para que no se produzcan brotes y para evitar que la enfermedad avance, se utilizan los llamados FArmacos Modificadores de la Enfermedad (FAME).
Los hay de 2 tipos: los FAMEs clásicos que se utilizan desde hace muchos años y los FAMES biológicos que son de nueva generación.
1. FAMEs Clásicos:
2. FAMEs Biologicos:
Tratamiento quirúrgico
La cirugía a veces es necesaria cuando fracasa el tratamiento médico o para corregir las secuelas. Se puede realizar artroscopia, sinovectomía o bien artroplastia (prótesis).
La artritis reumatoide es una enfermedad crónica. El tratamiento será de por vida una vez que se diagnostica.
Es fundamental hacer un diagnóstico precoz y tratamiento temprano.
Cuanto antes se diagnostique y antes se ponga tratamiento mejor evolución tiene la enfermedad y menos secuelas tendrá.
De todas formas no hay dos enfermos iguales.