

Las dioptrías máximas son indicadores que determinan si un paciente puede someterse a una cirugía o no. Cuando estos valores son normales o bajos significa que el problema visual puede ser corregido por otros métodos y aunque la cirugía es muy recomendable para aquellas personas con defectos visuales, solo se debe llevar a cabo cuando el oftalmólogo lo crea viable.
Para tomar esa decisión, el oftalmólogo debe conocer en profundidad el historial médico en el ámbito visual y saber el grado de estos problemas. Las dioptrías son valores que ayudan a concretar el grado de la hipermetropía, astigmatismo o miopía del paciente, pero también nos indica el nivel de corrección que necesita en las gafas o lentes.
Es importante diferenciar entre las dioptrías y la agudeza visual, ya que las personas tienden a confundir los términos e incluso llegan a pensar que son lo mismo. Las dioptrías es la potencia que tiene una lente que ayuda a que los pacientes puedan enfocar objetos de cerca y de lejos con claridad y nitidez, mientras que la agudeza visual es la capacidad del paciente para ver su entorno, personas, imágenes, objetos.
Cuando el paciente no puede corregir el defecto visual con cirugía láser o intraocular se dice que ha llegado a sus dioptrías máximas.
Para que la operación sea viable, las dioptrías máximas en miopía, hipermetropía y astigmatismo son las siguientes:
Son cifras aproximadas y en todo caso dependerá de las características del paciente.
Normalmente responde a dos posibles causas:
Una persona con un gran número de dioptrías sufre un alargamiento anormal de los ojos que se puede desarrollar desde la infancia hasta los 50 años. Las posibilidades de sufrir patologías asociadas van en función del número de dioptrías que tenga el paciente.
Para la miopía magna no existe un tratamiento específico, aunque para las patologías asociadas sí. Lo más importante es seguir un control periódico con el oftalmólogo para que se pueda detectar pronto y empezar un tratamiento antes de que sea irreversible.