

Se define psicosis como un estado mental en el que el sujeto pierde el contacto con la realidad, alterándose su capacidad óptima para interpretar los sucesos que le acontecen y para tomar decisiones adecuadas y adaptadas.
De esta forma, suele ser frecuente que el individuo muestre un comportamiento extraño e inusual, una interacción social alterada y un funcionamiento general gravemente afectado (impidiendo la vida laboral, familiar o social).
Los pacientes psicóticos suelen presentar:

En primer lugar, se tiene que descartar la presencia de patología orgánica como origen del cuadro. Aquellas psicosis que cursan con alteración del nivel de conciencia y atención, o que se presentan de forma abrupta, son sugestivas de tener una causa médico/somática de base:
En las psicosis sin causa orgánica identificable se utiliza el modelo bio-psico-social como método explicativo al desarrollo de la enfermedad psicótica. El individuo presentaría una vulnerabilidad genética sobre la que actúan factores ambientales precipitantes.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) se reconocen varios tipos de psicosis:
También pueden aparecer síntomas psicóticos en otras enfermedades mentales como el trastorno bipolar, la depresión mayor o los trastornos de personalidad descompensados.
El diagnóstico y tratamiento de las psicosis tiene que ser siempre médico, tratando la enfermedad de base (si la hubiera), y con los psicofármacos (habitualmente antipsicóticos) prescritos por el especialista en Psiquiatría, quien asesorará sobre el tiempo necesario de tratamiento y el tipo de intervención.
Es imprescindible, así mismo, un apoyo psicosocial adecuado.