

En primer lugar, tenemos una lente dentro de nuestros ojos que se denomina cristalino. La catarata es la pérdida de transparencia (opacificación) del cristalino, lo que conduce a la interferencia en la entrada de luz en el ojo, provocando que las imágenes se perciban más borrosas y menos coloridas. Además, también puede haber deslumbramiento frente a luces focales intensas.
El cristalino tiene una cápsula que lo rodea (cápsula anterior y posterior), un núcleo en el centro y una corteza entre el núcleo y la cápsula. La opacidad puede ubicarse en el núcleo del cristalino (cataratas nucleares), en la corteza (cataratas corticales) o debajo de su cápsula (cataratas subcapsulares anteriores y/o posteriores). Es frecuente la combinación de más de un tipo de catarata.
La catarata más frecuente del adulto es la relacionada con la edad. Su causa se debe a diversos factores:
Luego están las cataratas relacionadas con otras enfermedades del organismo como las cataratas metabólicas (diabetes), las cataratas secundarias a enfermedades de los ojos (uveítis, desprendimiento de retina, etc.), las producidas por medicamentos (corticoides), las cataratas secundarias a traumatismos oculares y las cataratas congénitas de los bebés o niños pequeños entre otras.
La técnica quirúrgica utilizada en la actualidad es la facoemulsificación, ya que es una cirugía rápida y segura. Habitualmente se utiliza anestesia tópica (con gotas) y una leve sedación, aunque algunos casos pueden necesitar anestesia local mediante una inyección en los tejidos que rodean al ojo.
La cirugía consiste en reemplazar el cristalino opacificado (catarata), por una lente artificial que es implantada en el interior del ojo, en el mismo sitio donde estaba el cristalino original. La facoemulsificación se basa en el uso de ultrasonidos y las etapas son las siguientes:
Desde el punto de vista óptico existen diferentes tipos de lentes intraoculares:
Hay casos en los que para lograr una visión óptima a una determinada distancia (sea lejos, intermedia o cerca), el paciente puede necesitar gafas.
El beneficio que se espera conseguir es mejorar la visión del ojo en el que esta ha disminuido como consecuencia de la catarata, lo cual se logra en la gran mayoría de casos.
A pesar de realizar una cirugía perfecta, nunca se puede saber con absoluta precisión qué visión va a recuperar el ojo operado. No existe ninguna cirugía que no tenga riesgos. En ciertos casos (aunque muy pocos), se pueden producir complicaciones que pueden ocurrir en cirugías perfectamente realizadas por los cirujanos más expertos.
La gran mayoría de las complicaciones pueden resolverse durante la cirugía o con nuevas intervenciones y/o con medicación. Entre las complicaciones más importantes se encuentran:
No existe ningún tratamiento para la catarata que no sea la cirugía.
La cirugía de cataratas es prácticamente indolora y conlleva a una rápida recuperación, pudiendo hacer una vida casi normal a medida que su visión le vaya permitiendo en los primeros días de la intervención. Durante los primeros días es muy importante no refregarse ni mojar el ojo, pudiendo ser normal que se produzcan variaciones en la visión que se manifiesta a través de visión borrosa transitoria en diferentes momentos del día. Puede haber sequedad, picor o mínima sensación de molestia. Durante el transcurso de aproximadamente un mes deberá colocarse colirios de antibióticos y antinflamatorios. La mejoría de la visión de lejos y de cerca ocurrirá a los pocos días de la cirugía dependiendo del tipo de lente elegida.