

Se realizan unas pequeñas incisiones en la piel menores a un centímetro. A través de una de estas incisiones que llamamos portales introducimos un sistema de visión que se conecta a un monitor de televisión, con esto podemos ver todo el interior de la articulación de la rodilla y sus lesiones: meniscos, ligamentos cruzados, superficie articular.
A través de los otros portales, introducimos todos los instrumentos e implantes que necesitamos para reparar esas lesiones. Una vez realizado el procedimiento se sutura la piel de los portales.
Las técnicas más frecuentes que podemos hacer con la artroscopia de rodilla son:
El paciente puede ser dado de alta a su domicilio el mismo día de la intervención. Habitualmente, podrá caminar con ayuda de unas muletas durante unos días. Además, también se le indica que realice ejercicios de contracción muscular sin movimiento (contracciones isométricas) para evitar la atrofia muscular.
Según el tipo de reparación realizada, también podrá hacer movimientos suaves de flexoextensión de la rodilla. En algunos casos, necesitará un periodo de rehabilitación para conseguir una movilidad y fuerza normales.
Con la artroscopia de rodilla podemos resolver y tratar una gran parte de los problemas de rodilla que afectan a los meniscos, ligamentos cruzados y cartílago articular.
La cirugía se realiza con anestesia raquídea (el anestesista nos duerme de cintura hacia abajo), no precisa de grandes incisiones y no afecta a los músculos y tendones que rodean la rodilla.
La recuperación es rápida lo que permite que el paciente vuelva lo antes posible a su actividad laboral, deportiva o de ocio con muy pocas molestias tras la cirugía.
Mientas tenga que usar muletas o bastones, no puede conducir ya que lo podrían sancionar. Además, es conveniente recuperar buena parte de la movilidad y fuerza para conducir de manera segura y evitar accidentes
El láser se empezó a usar hace unos años en distintos tipos de cirugía, entre otros la artroscopia, pero no era más que un tipo especial de tecnología que ayudaba a “cortar” algunos tejidos. Esto hizo que se asemejara la cirugía artroscópica por “cirugía por láser”; de hecho, en la actualidad el láser tiene un uso muy limitado y prácticamente no se emplea en esta cirugía.
Significa el uso de sistemas de visión, que se introducen por pequeños orificios en la piel para poder explorar una articulación por dentro. Esta visión permite la identificación de lesiones o enfermedades y su reparación, usando esos mismos orificios para introducir instrumentos o implantes, sin tener que abrir completamente la articulación, lo que proporciona muchos beneficios para el paciente.