

Los patrones repetitivos en la vida son conocidos como esquemas, entre los cuáles encontramos el defecto, el abandono, la privación emocional y la desconfianza/abuso, entre otros.
Estos son patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento que se desarrollan en etapas tempranas de la vida. Esencialmente los esquemas determinan cómo pensamos, nos relacionamos y nos comportamos con los demás, y desencadenan emociones poderosas como la ira, la ansiedad y la sospecha.
La terapia tiene como objetivo determinar los esquemas de los pacientes y sus estrategias internas de afrontamiento (evasión que conduce al abuso de sustancias) y estilos de afrontamiento mal adaptados (modo de niño enojado), se emplean para ayudar a lidiar con las emociones fuertes.
Por ejemplo, las técnicas empleadas después del período de evaluación incluyen estrategias cognitivas/conductuales tales como tarjetas de memoria y diario de esquema; las estrategias experienciales incluyen imágenes y trabajo dialéctico; relación paciente-terapeuta con el uso de “reparenting” limitado, lugar seguro y confrontación empática.
La terapia de esquemas ofrece un proceso lógico estructurado por el cual se fomenta la autoconciencia y la confianza del paciente, debido a la naturaleza sistemática de vincular su experiencia infantil con su hiper/hipo reactividad emocional actual.
Cada vez existen más estudios en la literatura científica que indican que la terapia de esquemas para el trastorno límite de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad es más eficaz que otros tipos de terapia.
En casos menos complejos o simples puede durar entre tres y seis meses, con casos más complejos; como el trastorno de personalidad, puede tener una duración de aproximadamente dos años.
Para más información acerca de la terapia de esquemas, contacte con el Dr. Steven Joseph Hunyi.