

El ácido hialurónico es un polisacárido del tipo glucosaminoglucano, que existe en el organismo de forma natural, sobre todo a nivel del tejido conjuntivo colágeno, humor vítreo. Destaca principalmente a nivel de la piel, cartílagos y articulaciones.
Tiene una textura viscosa y ejerce una función estructural. En un hombre de 70 kg de peso, 15 gr. son de ácido hialurónico, del que se sintetiza y degrada cada día una tercera parte.
Una cualidad muy importante del ácido hialurónico, es que retiene agua en un porcentaje equivalente a miles de veces su peso, dándole un gran poder de hidratación, y además estimula la producción de colágeno.
De forma natural no reticulada se emplea en medicina estética en:
De forma reticulada, aumenta su densidad y ya puede utilizarse para suavizar arrugas, volumizar… Su utilización destaca en contorno y volumen labial, aumento de pómulos, alisar la frente, reducir marcas cutáneas, reducir cicatrices de acné.
Dependiendo del tamaño de la sustancia reticulante, tendrá más o menos densidad y se aplicará a menor densidad para arugas más finas, y a mayor densidad para volumizar y corregir defectos mayores. Así también la duración será distinta. Los muy reticulados puede durar su efecto más de un año, y los menos reticulados el efecto tendrá una duración menor.
Los efectos más importantes en medicina estética del ácido hialurónico son:
En oftalmología, previene enfermedades oculares y en traumatología, fortalece los ligamentos y tendones, así como lubrificación articular.
Como suplementación alimenticia, reduce el envejecimiento prematuro articular, ya que reconstruye el cartílago y fomenta la producción de colágeno natural.