

La cirugía refractiva con láser es uno de los procedimientos más utilizados para corregir defectos visuales como la miopía, hipermetropía y astigmatismo.
Aunque se trata de una técnica consolidada, muchas personas tienen dudas antes de decidir si es una opción adecuada para ellas.
La cirugía refractiva con láser es un procedimiento que modifica la curvatura de la córnea para mejorar la manera en la que la luz llega a la retina. Al cambiar la forma de la córnea, se corrigen los defectos de graduación y se puede reducir la dependencia de gafas o lentes de contacto.
Existen diferentes técnicas, aunque las más utilizadas actualmente son las que emplean láser excímero o láser de femtosegundo. Ambas permiten una intervención precisa y rápida, con tiempos de recuperación cortos.
La cirugía refractiva con láser está indicada para corregir:
En algunos casos puede emplearse para mejorar presbicia incipiente, aunque este aspecto requiere una valoración detallada para ajustar expectativas.
No todas las personas pueden someterse a la cirugía, por lo que la valoración previa es esencial.
Las características habituales de un buen candidato son:
La evaluación preoperatoria incluye pruebas que analizan la forma, grosor, estabilidad y salud de la córnea, así como la cantidad de lágrima y la calidad de la visión nocturna.
Aunque los detalles pueden variar según la técnica aplicada, el procedimiento suele seguir estos pasos:
La intervención suele durar menos de 20 minutos entre ambos ojos.
Durante la cirugía no se experimenta dolor debido a los colirios anestésicos. Tras la intervención, la molestia depende de la técnica utilizada; algunas presentan una recuperación más rápida y otras requieren unos días de adaptación. Las molestias suelen describirse como sensación de arenilla o lagrimeo.
La mayoría de los pacientes logran una visión muy cercana a la que tendrían con sus gafas o lentillas. Los resultados se perciben de forma progresiva en los días posteriores, y la estabilidad suele alcanzarse en semanas o pocos meses, según la técnica.
Conviene recordar que, con el paso del tiempo, pueden aparecer cambios naturales asociados a la edad, como la presbicia, que no están relacionados con la cirugía.
Aunque la cirugía refractiva con láser tiene un alto índice de seguridad, no está exenta de riesgos.
Entre los más comentados se encuentran:
Una evaluación correcta y expectativas realistas reducen el riesgo de insatisfacción.
Tras la intervención es habitual retomar actividades cotidianas en poco tiempo.
No obstante, se aconseja:
En muchos casos permite prescindir de ellas, pero la necesidad futura dependerá de factores individuales como la edad, cambios naturales del ojo o actividades específicas que requieran alta precisión visual.