

Las carillas dentales son láminas finas hechas de diferentes materiales, como porcelana o composite. Se colocan en la parte externa de los dientes y, de esta manera, se busca recubrirlos y cambiar su apariencia estética, devolviendo un aspecto natural a la sonrisa.
Las carillas se deben realizar a medida para cada paciente y, una vez está hecho el molde, se evalúa el color original de los dientes para intentar asimilar las carillas lo máximo posible. De esta manera, se colocan en los dientes ocultando los defectos que tienen las piezas originales.
El objetivo de este tratamiento es estético: consigue corregir la forma y el color, además de los espacios entre los dientes y las imperfecciones en el esmalte. En comparación con otras técnicas, como las coronas o la ortodoncia, es un procedimiento seguro y menos invasivo.
En primer lugar, el especialista en Odontología debe valorar si las carillas son adecuadas para los problemas del paciente, ya que se trata de un tratamiento irreversible. En relación a eso, esta técnica suele estar indicada en los siguientes casos:
Es importante aclarar que, como se trata de un tratamiento estético, primero se deberán tratar otras patologías dentales, como la caries.
Este tipo de material presenta múltiples ventajas:
Por el contrario, tienen algunos inconvenientes:
Los beneficios de este tipo de material son:
En cuanto a las desventajas, principalmente tienen que ver con la preparación: es necesario marcar una guía de inserción y cortar una zona para conseguir un grosor adecuado y prevenir fracturas. Además, las reparaciones no son posibles en el caso de fracturas y se requiere reparar la carilla entera de nuevo.
Por lo general, suelen durar entre 10 y 20 años y, en algunas ocasiones, deben ser restauradas o eliminadas. Si bien están hechas de materiales resistentes y seguros, lo mejor es cuidar la higiene y realizar los mantenimientos.
Las recomendaciones son:
Odontología y estomatología en Barcelona