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Bruxismo y postura corporal: una conexión poco conocida

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes. Puede ocurrir durante el día o mientras dormimos.


Muchas veces pasa desapercibido, pero con el tiempo puede causar dolor mandibular, desgaste dental, cefaleas o incluso alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM).



¿Por qué se produce?

Tradicionalmente se ha asociado al estrés, la ansiedad y problemas emocionales. Sin embargo, en los últimos años se ha identificado otro factor: el desequilibrio postural. Alteraciones en la posición de la cabeza, el cuello y la espalda pueden modificar la función de los músculos mandibulares.


¿Qué relación tiene el bruxismo con la postura?

El cuerpo funciona como un sistema integrado. Si hay una alteración en la postura (por ejemplo, una inclinación hacia adelante de la cabeza o una tensión constante en la musculatura cervical), los músculos de la cara y la mandíbula se ven obligados a compensar.


Esta compensación puede provocar un patrón de hiperactividad muscular que contribuye al bruxismo.


La mala postura sostenida durante horas, como al usar el móvil o el ordenador, puede generar una activación crónica de músculos como el masetero o el temporal, involucrados en la masticación.


¿Qué síntomas pueden indicar esta relación?

Algunos signos de que el bruxismo puede estar relacionado con problemas posturales son:

  • Dolor en la mandíbula y cuello al despertar.
  • Tensión en hombros y trapecios.
  • Crujidos o chasquidos al abrir la boca.
  • Sensación de fatiga en la cara o cabeza.
  • Dolor de espalda asociado a episodios de bruxismo.


¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?

La fisioterapia no solo se limita al masaje local. En el caso del bruxismo, se puede intervenir desde varios frentes:

  • Evaluación postural global: el fisioterapeuta analiza la posición de cabeza, cuello, columna y hombros para detectar desalineaciones.
  • Liberación miofascial y técnicas manuales: ayudan a disminuir la tensión en los músculos implicados en el bruxismo.
  • Ejercicios de reeducación postural: buscan recuperar el equilibrio corporal y la función correcta de la musculatura mandibular.
  • Educación sobre hábitos posturales: se enseñan gestos y posiciones saludables para prevenir la sobrecarga muscular.
  • Terapias complementarias: como el trabajo respiratorio, el control del diafragma y técnicas de relajación activa.


¿Qué ventajas tiene este abordaje?

  • Aborda el origen físico del problema, no solo sus consecuencias.
  • Evita la cronificación del dolor mandibular.
  • Mejora la calidad del sueño y reduce la necesidad de férulas nocturnas en algunos casos.
  • Disminuye el impacto del estrés a través de la conciencia corporal.


¿Este enfoque es válido para todos los tipos de bruxismo?

No en todos los casos, pero sí en muchos. El bruxismo tiene múltiples causas. En algunos pacientes el origen puede ser puramente emocional, pero en otros puede existir una gran carga postural o funcional que puede trabajarse con fisioterapia.


Por eso es importante hacer una evaluación individualizada y, cuando es necesario, trabajar de forma multidisciplinar con dentistas, psicólogos y médicos especialistas.


¿Cuándo consultar a un fisioterapeuta?

Si se presentan algunos de los siguientes signos, puede ser útil una valoración fisioterapéutica:

  • Bruxismo persistente pese al uso de férulas.
  • Dolor mandibular con irradiación a cuello o cabeza.
  • Sensación de rigidez o contractura en cuello y espalda alta.
  • Dificultad para abrir la boca con normalidad.


¿Qué papel tiene la prevención?

La prevención es clave. Mejorar la higiene postural, mantener una musculatura equilibrada y reducir tensiones acumuladas puede evitar la aparición o empeoramiento del bruxismo.


Cambiar ciertos hábitos, como la posición al dormir, evitar morderse las uñas o mantener el teléfono entre la cabeza y el hombro, puede marcar una diferencia.


En definitiva, el bruxismo no siempre tiene una única causa. El cuerpo humano funciona como un sistema conectado, y a menudo lo que sucede en la mandíbula tiene relación con otras partes del cuerpo.


La fisioterapia ofrece herramientas eficaces para abordar el bruxismo desde una perspectiva global, buscando no solo aliviar los síntomas, sino también corregir desequilibrios que lo originan.