

La artroscopia de muñeca es una técnica mínimamente invasiva que nos permite ver el interior de la muñeca para el diagnóstico y tratamiento de muchas lesiones, realizando una mínima agresión quirúrgica.
Es una técnica relativamente reciente y en auge que ha revolucionado el mundo de la cirugía de muñeca. Por un lado, posibilita diagnósticos más precisos y, por otro, da lugar a tratamientos menos agresivos, de forma más eficaz y con una recuperación más rápida y menos dolorosa que las técnicas convencionales.
Generalmente se realiza de forma ambulatoria, es decir, al terminar, el paciente se puede ir a su casa. Al ser mínimamente invasivo, se suele colocar únicamente un vendaje, aunque hay que individualizar cada caso.
Este procedimiento se lleva a cabo a través de 3 o 4 miniagujeros (portales). Una minicámara se introduce por uno de ellos y por otro agujero los instrumentos de trabajo (palpadores, fresas, suturas, etc). Todo se ve en una pantalla de televisión, ya que no es una cirugía abierta convencional. Al ser tan pequeños los portales, como mucho se da un punto en cada uno al acabar la cirugía.
En la actualidad, casi cualquier problema articular puede tratarse mediante artroscopia. Otros ejemplos podrían ser: fracturas de escafoides y otros huesos del carpo, lesiones condrales, sinovitis, extracción de cuerpos libres, enfermedad de Kienböck e inestabilidades de muñeca, entre otras.