Aquabeam: el tratamiento robótico para la HBP
La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una de las patologías urológicas más comunes en hombres de edad avanzada. Se estima que cerca del 30% de los varones mayores de 50 años y hasta el 90% de los mayores de 80 presentan síntomas urinarios de intensidad moderada o severa relacionados con este crecimiento prostático. Estos problemas pueden condicionar de manera importante la calidad de vida, afectando al descanso, la vida social e incluso al bienestar emocional.
Síntomas y primeras medidas
Los síntomas urinarios asociados a la HBP pueden ir desde la necesidad de orinar con mayor frecuencia, la urgencia urinaria, el chorro débil, hasta la sensación de vaciado incompleto. En fases iniciales, el tratamiento suele basarse en cambios de hábitos de vida (evitar líquidos antes de dormir, reducir alcohol y cafeína, o moderar el consumo de frutas y verduras en la cena) y tratamiento farmacológico.
Cuando los síntomas son intensos, no responden a la medicación o aparecen complicaciones (infecciones urinarias repetidas, cálculos en la vejiga, hematuria, retención aguda de orina o incluso deterioro de la función renal), puede ser necesario recurrir a la cirugía.
Evolución de las técnicas quirúrgicas
Hasta los años setenta, la cirugía abierta era el tratamiento habitual en próstatas de gran tamaño, mientras que la resección transuretral de próstata (RTU) con bisturí eléctrico se reservaba para volúmenes menores. En los años 80 se introdujo el uso del láser, lo que supuso un gran avance. Hoy en día, la cirugía abierta prácticamente ha desaparecido gracias a técnicas como la enucleación con láser Holmium o Thulium, capaces de tratar con seguridad próstatas de gran tamaño (más de 80 cc).
La RTU clásica, ya sea monopolar (con glicina como irrigante) o bipolar (con suero fisiológico), se utiliza cada vez menos y ha sido reemplazada por procedimientos más seguros y eficaces, como la vaporización o vaporesección con láser Thulium.
Ventajas y efectos secundarios
Las técnicas con láser han demostrado claras ventajas respecto a la cirugía tradicional y a la RTU:
- Menor sangrado y menor riesgo de transfusión.
- Recuperación más rápida y menor estancia hospitalaria.
- Menos infecciones postoperatorias.
- Reducción del riesgo de disfunción eréctil e incontinencia.
Sin embargo, uno de los efectos secundarios más frecuentes sigue siendo la eyaculación retrógrada, en la que el semen se dirige a la vejiga en lugar de salir al exterior durante el orgasmo. Esto no afecta a la capacidad orgásmica ni a la salud, pero sí puede alterar la calidad de vida sexual de los pacientes más jóvenes.
La incidencia de este efecto varía según el tipo de tratamiento:
- Cirugía abierta: hasta el 100%.
- Alfa-bloqueantes: en torno al 83%.
- RTU: entre 65% y 80%.
- Enucleación con láser: aproximadamente 76%.
- Vaporización: cerca del 42%.
Por el contrario, la disfunción eréctil aparece en un 10% de los casos tras cirugía abierta o RTU.
Nuevas alternativas menos invasivas
En los últimos años se han desarrollado terapias innovadoras con el objetivo de aliviar los síntomas urinarios sin comprometer la función sexual. Entre ellas destacan:
- Urolift®.
- Rezum®.
- Aquabeam®.
Estas opciones buscan preservar la función eréctil y la eyaculación, ofreciendo soluciones menos invasivas y con una recuperación más rápida para los pacientes.
¿Qué es Aquabeam®?
Aquabeam® es una técnica mínimamente invasiva diseñada para tratar la HBP de forma precisa y segura. Utiliza un chorro de suero fisiológico a presión, controlado por un sistema robótico y guiado en tiempo real mediante ecografía transrectal, lo que permite eliminar el exceso de tejido prostático sin aplicar energía térmica.
Esto significa que el procedimiento reduce riesgos asociados a quemaduras o daño colateral, y al mismo tiempo ofrece un alivio duradero de los síntomas urinarios. Para controlar posibles sangrados tras la ablación, se aplican técnicas de coagulación o compresión mediante una sonda con balón.
La tecnología de hidrojet que emplea Aquabeam® también se ha utilizado en cirugías de otros órganos como hígado, pulmón y riñón, lo que avala su seguridad y eficacia.
El sistema consta de tres componentes principales:
- Una consola de control.
- Una pieza robótica que dirige el chorro de suero.
- Una unidad de planificación quirúrgica.
A esto se suma el uso de un transductor transrectal y un cistoscopio flexible, que permiten al cirujano identificar y respetar las estructuras clave para preservar la continencia urinaria y la eyaculación.
¿Cómo se realiza el procedimiento con Aquabeam®?
La intervención se efectúa bajo anestesia general o raquídea. Aunque todo el proceso (colocación de dispositivos, planificación y ablación) dura menos de una hora, la fase activa de eliminación del tejido prostático suele completarse en unos 10 minutos. Los pasos principales son:
- Colocación del ecógrafo transrectal, que permitirá guiar la cirugía en tiempo real.
- Introducción por la uretra de la pieza de mano robotizada, que incluye un cistoscopio flexible. Este dispositivo permite identificar las áreas a tratar y las que deben preservarse, como el veru montanum, el cuello vesical o el esfínter urinario.
- Elaboración de un mapa quirúrgico de la próstata, delimitando con precisión las zonas que se van a resecar y las que se deben conservar.
- Planificación de la resección en la consola de Aquabeam®, ajustando ángulos y profundidades según el volumen y la anatomía prostática.
- Activación del chorro de suero a presión que elimina el tejido sobrante, siguiendo el plan preestablecido.
- En casos de próstatas grandes (más de 80 cc), se pueden realizar varias pasadas para asegurar una resección adecuada.
- Aspiración de restos y coágulos, control del sangrado y colocación de una sonda vesical para irrigar la vejiga durante las primeras horas.
La mayoría de los pacientes reciben el alta al día siguiente sin necesidad de sonda. Solo en próstatas de gran volumen puede ser necesario mantenerla durante 2-3 días adicionales, retirándose después en consulta.
Ventajas de Aquabeam®
El sistema Aquabeam® ofrece una serie de beneficios frente a técnicas tradicionales como la resección transuretral (RTU) o la cirugía con láser. Al no utilizar calor ni corriente eléctrica, disminuye el riesgo de dañar estructuras clave para la función eréctil, la eyaculación y la continencia urinaria.
Gracias a su precisión robótica y a la posibilidad de planificar de manera personalizada según la anatomía de cada próstata, se consigue una cirugía más segura y con menor margen de error humano.
En estudios clínicos se ha observado que Aquabeam® permite preservar la eyaculación normal en hasta un 90% de los casos, incluso en pacientes con próstatas de gran tamaño. Además, el índice de complicaciones graves es muy bajo, lo que convierte a este procedimiento en una alternativa eficaz y duradera para el tratamiento de la hiperplasia.
¿Quiénes pueden beneficiarse de Aquabeam®?
Este tratamiento está indicado para:
- Hombres que no responden adecuadamente a la medicación oral o que desean evitar la eyaculación retrógrada asociada a esos fármacos.
- Pacientes con obstrucción urinaria que afecta de forma significativa a su calidad de vida.
- Varones que necesitan cirugía y desean conservar la función eyaculatoria.
- Personas con un volumen prostático de entre 50 y 150 cc que sean candidatos a intervención quirúrgica.
Posibles complicaciones
En la mayoría de los casos, no se han registrado complicaciones graves. Aproximadamente un 4% de los pacientes pueden experimentar efectos secundarios leves o moderados, como:
- Escozor al orinar.
- Hematuria (sangre en la orina).
- Infecciones urinarias.
- Espasmos vesicales.
- Estenosis del meato uretral.
En algunos casos puntuales, al retirar la sonda vesical el paciente puede no orinar de inmediato, siendo necesario recolocarla durante unos días antes de intentar de nuevo.
Evidencia clínica sobre Aquabeam®
Diversos estudios comparativos han respaldado la seguridad y eficacia de Aquabeam®:
- Gilling (2020): comparó Aquabeam® con la RTU en 186 pacientes seguidos durante tres años. Ambos tratamientos fueron efectivos en cuanto a mejoría de síntomas y flujo urinario.
- Assad (2022): analizó a pacientes con próstatas de 30-80 cc y de 80-150 cc. En ambos grupos se observó una mejoría significativa y sostenida a tres años, con solo un 3% que necesitó retratamiento.
- Gilling (2022): en un seguimiento de cinco años, la eyaculación retrógrada apareció solo en un 7% de los casos tratados con Aquabeam®, frente al 45% en pacientes operados con RTU. Además, la necesidad de medicación o cirugía posterior fue un 51% menor en el grupo de Aquabeam®.
- Gloger (2021): comparó Aquabeam® en 167 pacientes con la enucleación prostática con láser Holmium (HoLEP) en 215 hombres. Aquabeam® mostró un tiempo quirúrgico más corto (44 minutos frente a 80), menor necesidad de transfusión y una tasa similar de revisiones por sangrado en los primeros diez días.
Para más información, consulte con un especialista.