La relación entre hormonas y obesidad

Autore: Dr. Ángel Cunill Castro
Pubblicato:
Editor: Cristina Mateo

Las hormonas son mensajeros químicos que regulan los procesos metabólicos en nuestro cuerpo y uno de los principales factores en la causa de la obesidad. Las hormonas leptina, hormonas sexuales, el cortisol, la insulina y la hormona de crecimiento influyen en el metabolismo y la distribución de la grasa corporal.

 

Las personas obesas tienen niveles de estas hormonas que fomentan el metabolismo anormal y la acumulación de grasa corporal.

 

Un conjunto de glándulas, conocido como el sistema endocrino, secreta hormonas en nuestro torrente sanguíneo. A la vez, este sistema trabaja con el sistema nervioso e inmunológico para ayudar a nuestro cuerpo a hacer frente a las distintas situaciones y tensiones. Los excesos o deficiencias de hormonas pueden conducir a la obesidad y a su vez esta puede conducir a cambios en las hormonas.

 

 

El cortisol y la obesidad

 

El cortisol también influye indirectamente en el apetito a través de la regulación de otras sustancias químicas que se liberan durante el estrés como la CRH (hormona liberadora de corticotropina), leptina y el neuropéptido Y (NPY). Y la respuesta al cortisol dependerá de cada individuo, ya que no todos reaccionamos de la misma forma.

 

Además de comer bien y descansar lo suficiente, también se aconseja realizar ejercicio con regularidad e incluir algún método para el manejo del estrés para aquellas personas con cortisol elevado.

 

Existe una clara asociación entre hormonas y obesidad.

 

La obesidad y la leptina

 

La leptina, por su parte, reduce el apetito y también se asocia a la manera en la que el cuerpo controla su reserva de grasa corporal.

 

Los niveles de leptina tienden a ser mayores en personas obesas que personas de peso normal, ya que la leptina es producida por la grasa. Sin embargo, a pesar de tener niveles más altos de esta hormona las personas obesas no son tan sensibles a los efectos de la leptina y, como resultado, tienden a no sentirse saciados, durante y después de una comida.

 

 

La obesidad y la insulina

 

La insulina, una hormona producida por el páncreas, debe ser tenida en cuenta, ya que participa en la regulación de hidratos de carbono y el metabolismo de la grasa. La insulina estimula la captación de glucosa de la sangre en los tejidos como los músculos, el hígado y la grasa.

 

En personas que padecen obesidad, las señales de insulina a veces no funcionan y los tejidos ya no son capaces de controlar los niveles de glucosa (resistencia a la insulina). Esto puede conducir al desarrollo de la diabetes tipo II y síndrome metabólico.

 

 

La obesidad y el neuropéptido Y (NPY)

 

Esta hormona es un potente estimulador del apetito y cuando se produce estrés los niveles de NPY aumentan, lo que causa que entre otras cosas, actúe sobre la regulación cardíaca, acelerándola.

 

Se ha demostrado que existe una conexión entre el estrés, las dietas hipercalóricas y la ganancia de peso.

 

 

La obesidad y las hormonas sexuales

 

La distribución de la grasa corporal juega un papel importante en el desarrollo de la obesidad y enfermedades del corazón, e incluso en algunos casos con la artritis.

 

La grasa alrededor de nuestro abdomen es un factor de riesgo mayor para la enfermedad que la grasa en sí almacenada en el vientre, las caderas y los muslos. Los cambios que se producen con la edad en los niveles de hormonas sexuales en hombres y mujeres se asocian a cambios en la distribución de la grasa corporal.

 

De manera que mientras las mujeres en edad fértil tienden a almacenar grasa en su parte inferior del cuerpo, los hombres mayores y las mujeres posmenopáusicas almacenan la grasa alrededor de su abdomen.

 

 

La obesidad y la hormona del crecimiento

 

La glándula pituitaria o hipófisis, en el cerebro produce la hormona del crecimiento que influye en la altura de una persona y ayuda a construir nuestros huesos y músculos. La hormona del crecimiento también interfiere en la velocidad a la que se queman las calorías de energía. Los investigadores han encontrado que los niveles de la hormona del crecimiento son más bajos en personas con obesidad.

 

 

Factores inflamatorios y la obesidad

 

La obesidad también se asocia con inflamación crónica de bajo grado en el tejido de grasa. Además, se relaciona con un mayor riesgo de una serie de enfermedades, incluyendo la enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y varios tipos de cáncer, y con una disminución de la longevidad, menor calidad de vida y menor rendimiento sexual.

*Tradotto con Google Translator. Preghiamo ci scusi per ogni imperfezione

Dr. Ángel Cunill Castro
Endocrinologia, Diabetes & Metabolism

*Tradotto con Google Translator. Preghiamo ci scusi per ogni imperfezione

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