¿Qué son los trastornos de síntomas somáticos?

Written by: Dr.Prof. Juan Jiménez Alonso
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Edited by: Yoel Domínguez Boan

"Mujer o varón, de cualquier edad, aunque cada vez más jóvenes, que tienen síntomas variados, generalmente crónicos y de carácter subjetivo, con el antecedente de estudios por diversos especialistas médicos, y muy exhaustivos estudios complementarios, sin hallazgos definidos de enfermedad orgánica concreta conocida en la actualidad, y escasa respuesta a tratamientos". 

Este sería, a grandes rasgos, el resumen del Trastorno de síntomas somáticos (clasificación DSM-5 / año 2013), una patología cada vez más frecuente (entre el 15 y 25% de las consultas en Atención primaria), y anteriormente conocida como “somatización”. Los pacientes que la padecen viven una sintomatología real, con percepción de una salud deficiente, que les dificulta el día a día, tanto en la vida personal y familiar, como en la laboral y social, provocando una mala calidad de vida.

Además, la consulta a las páginas de Internet, no siempre de una calidad aceptable, suele añadir una dificultad adicional a la solución del problema. Y el profesional sanitario se encuentra en una situación difícil, en la que es imprescindible dedicarles mucho tiempo al paciente, de una forma empática, ya que los afectados buscan insistentemente un diagnóstico de enfermedad orgánica, que casi nunca es posible establecer, si bien en ocasiones, tras la realización de numerosas pruebas, el hallazgo de algunas de ellas sugerentes de organicidad, no justifican la sintomatología referida por el paciente. La personalidad de este grupo de pacientes, suele ser más bien de tipo introspectivo y ansioso, a veces con niveles significativos de estrés, una tendencia alta a la auto observación y cierta obsesión por aclarar el origen de sus manifestaciones clínicas, aunque no siempre presentan rasgos hipocondríacos.

La interacción de esta personalidad junto a la percepción de una sintomatología tan variada como real, hace que la persona se sienta en un bucle negativo y entre en una dinámica progresiva hacia el empeoramiento, acompañado de angustia emocional. 

 

 

Causa del trastorno de síntomas somáticos

No se conoce con exactitud la causa de esta patología, si bien podrían tener influencia factores genéticos, mayor sensibilidad al dolor (a veces denominado síndrome de sensibilidad central, caracterizado por un descenso del umbral al dolor), vivencias y traumas en la infancia, así como conductas aprendidas ante situaciones patológicas familiares, problema en la percepción de las emociones y una tendencia a centrarse más en los síntomas físicos. Además, la existencia de estrés, por problemas de tipo personal, familiar, social o laboral, la ansiedad o depresión, los antecedentes familiares de enfermedades graves, son conocidos factores de riesgo para padecer esta enfermedad.

En todo caso, siempre es necesario descartar la existencia de una patología orgánica que la justifique y contemplar la posibilidad de consumo de alcohol, drogas u otras sustancias, bien como desencadenantes del proceso o secundario a la sensación continua de malestar y desesperanza. Aunque se puede presentar a cualquier edad y afectar tanto a mujeres como a hombres, es más frecuente en mujeres, y muchas veces la sintomatología aparece por primera vez antes de los 30 años.

 

 

Sintomatología del del trastorno de síntomas somáticos

Los síntomas pueden ser leves, moderados o intensos, pocos o numerosos, agudos o crónicos, siendo los más frecuentemente reportados el dolor a cualquier nivel, el cansancio y la debilidad, la sensación de falta de aire para respirar, pero cualquier otro síntoma o hallazgo en su cuerpo pueden ser referidos, como cefaleas, “hormigueos”, mareos, inestabilidad, dificultad para concentrarse, pérdida de habilidades, trastornos del sueño, pesadez digestiva, trastornos del hábito intestinal, palpitaciones, prurito, etc., y siempre destacando la forma intensa y preocupada de vivir esas manifestaciones, con la creencia de que seguramente son la expresión de una enfermedad grave, que no se les ha diagnosticado correctamente. Por ello, son muy frecuentes las consultas a especialistas muy variados, servicios de Urgencias, y ensayo de terapias alternativas. Asimismo, suelen interpretar diversas sensaciones físicas, que son normales, como indicios de enfermedad.

El día a día se convierte en una dificultad cada vez mayor por esa sintomatología, que constituye el centro de su vida, lo que les lleva a una lucha constante por aclarar la enfermedad que padecen, con la consiguiente pérdida de tiempo, gasto y posibilidad de efectos secundarios, tanto por la realización de pruebas, a veces agresivas y no siempre justificadas, como por los tratamientos farmacológicos prescritos. 

 

Los trastornos somáticos son más habituales en mujeres y pueden asociarse a estrés o depresión
 

 

Diagnóstico del trastorno de síntomas somáticos

Los pacientes tienen uno o más síntomas somáticos, reales, aunque a veces vagos y difusos, que pueden ser muy amplios y variar a lo largo del tiempo, que duran habitualmente más de 6 meses y se acompañan de pensamientos excesivos y constantes sobre la gravedad de los síntomas.

Esta patología supone un importante reto para el médico, y el profesional debe dedicar tiempo al paciente, y empatizar con él y su interés por obtener un diagnóstico, si bien la falta de hallazgos exploratorios significativos y la existencia de numerosas pruebas complementarias normales, no confirman hacia el origen orgánico de la sintomatología.

No obstante, decirle a un paciente que no le encontramos enfermedad orgánica que justifique la gran mayoría de sus síntomas es muy complicado, no pocas veces no es aceptado y produce decepción y un sentimiento de que “no aciertan con mi enfermedad”. Por otra parte, debemos ser muy cautos a la hora de ser tajantes en nuestra opinión, ya que hay numerosas enfermedades, no frecuentes, de difícil identificación con los conocimientos científicos actuales y otras que tardan un poco más de tiempo en manifestarse de forma más definida. Como siempre en la atención a cualquier paciente, la realización, sin prisas, de una historia clínica y examen físico muy detallados, por órganos y aparatos, es fundamental, así como el seguimiento del paciente, procurándole cercanía y accesibilidad, para la valoración de nueva sintomatología, principalmente si aparecen síntomas o signos físicos objetivables. La realización de pruebas complementarias, análisis, estudios de imagen, etc. se indicará siempre con el principio de menor a mayor agresividad y carestía, y siempre que estén justificadas por los síntomas referidos por el paciente.

 

 

Tratamiento del trastorno de síntomas somáticos

En primer lugar, es muy importante que se les atienda muy atentamente cuando nos describen sus síntomas, y posteriormente se les debe explicar muy detalladamente, de forma bien clara, en lo que consiste esta patología, reconocer y legitimar sus síntomas, e intentar ayudarles en que disminuya su excesiva preocupación por el origen y el tratamiento de sus síntomas. Además, no es infrecuente que estos pacientes, no toleren o sean muy sensibles a la medicación, que por otra parte tampoco les suele producir alivio en muchos de los síntomas.

En mi experiencia, que el paciente quede razonablemente satisfecho de la explicación detallada del profesional, después de una exhaustiva historia clínica y exploración física y análisis de todo el historial médico que siempre adjuntan, es fundamental para el inicio de la mejoría. Y, me parece muy importante reconocer siempre las limitaciones de la medicina actual y la posibilidad de que en un futuro se identifiquen las bases orgánicas de su sintomatología, aunque en el momento actual sólo conozcamos, en parte, la relevancia de los aspectos psicológicos.

Y de especial trascendencia, considero que es muy conveniente un apoyo psicológico especializado, para el aprendizaje de técnicas de relajación y de reconocimiento y tratamiento precoz del estrés, terapia cognitivo-conductual, así como psicoeducación para aprender a convivir con algunos síntomas físicos, e intentar que dejen de ser el protagonista principal de sus vidas.

De ayuda puede ser la práctica de yoga, meditación y ejercicio físico, por ejemplo, caminar diariamente al menos 30 minutos, natación, o cualquier actividad física de gusto personal, venciendo la posible creencia de que no están capacitados o que el ejercicio físico les empeora. Muy importante es aconsejarles que no hagan búsquedas indiscriminadas en páginas de Internet y que eviten la  observación repetida de síntomas o signos en su cuerpo.

En caso de síntomas evidentes de ansiedad o depresión, puede ser necesario un tratamiento farmacológico por especialistas en psiquiatría.

Si desea más información, consulte con un especialista en Medicina Interna

 

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By Dr.Prof. Juan Jiménez Alonso
Internal Medicine

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