¿Qué indica la pérdida de olfato sobre el estado de tu salud?

Written by: Dr. Xavier González Compta
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Edited by: Cristina Mateo

El olfato es el sentido más antiguo evolutivamente aunque en el ser humano está menos desarrollado que en otras especies. A la vez es el menos conocido si bien los recientes avances así como la actual pandemia del COVID-19 lo han puesto en primera línea. Se estima que entre el 19 y el 25% de la población mundial sufre una alteración del olfato, sobre todo en sus formas más leves, por lo que en muchas ocasiones los afectados no llegan a consultar por ello.

 

El déficit de este sentido tiene importantes repercusiones en la calidad de vida, especialmente por las interferencias que conlleva sobre el sentido del gusto y la alimentación (reflejos digestivos, identificación de los alimentos), su papel en el reconocimiento de los olores asociados a situaciones de peligro (por ej, escape de gas, alimentos en mal estado) o las implicaciones sociales y sexuales que conlleva. Los olores intervienen además en los recuerdos, el estado de ánimo y nuestra conducta, lo que se utiliza por ejemplo en las técnicas de marketing olfativo. En la percepción de un olor participan la intensidad, la calidad y el aroma, que va ligado al sabor, por lo que a menudo se encuentran asociados los trastornos del olfato y del gusto.

 

Por otra parte, aunque en muchos casos no se logra identificar la causa del trastorno del olfato, este puede ser la primera manifestación o estar asociado a un gran número de patologías. Las causas conocidas más frecuentes son la rinosinusitis crónica, los traumatismos craneales y las infecciones víricas. En menor medida se puede deber a enfermedades congénitas, metabólicas, algunos fármacos y tóxicos, causas quirúrgicas y trastornos neurológicos, como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Alzheimer. La pérdida de olfato asociada a la edad, denominada presbiosmia, es más frecuente en hombres y afecta a más del 40% de las personas por encima de los 65 años.

 

 Entre el 19 y el 25% de la población mundial sufre una alteración del olfato.

 

COVID-19 y pérdida de olfato

 

La pérdida del olfato y del gusto en el contexto de la COVID-19 afecta a más del 50% de pacientes, principalmente en las fases iniciales de la infección y a menudo asociado a la presencia de dolor de cabeza. De todos modos, el pronóstico suele ser favorable y casi el 90% de pacientes se recuperan de forma progresiva en el plazo de uno a tres meses.

 

Normalmente estos trastornos afectan todos los olores aunque hay casos de afectación selectiva. Puede tratarse de una alteración en la cantidad o en la calidad de olor que se percibe. Hablamos de anosmia es cuando se pierde totalmente la capacidad olfativa, hiposmia cuando es un déficit parcial y hiperosmia cuando hay un exceso.

 

Por otra parte, la disosmia se refiere a la percepción de un olor que no se corresponde con lo que se está oliendo y puede ser una parosmia cuando un olor agradable se interpreta como desagradable, o cacosmia cuando el olor se origina en el propio organismo. La fantosmia es una alucinación olfatoria en la que se nota un olor sin que haya estímulo real. El concepto osmofobia hace referencia a tener miedo a ciertos olores, normalmente como consecuencia de hechos vividos. Por último, la incapacidad para reconocer olores se denomina agnosia olfatoria.

 

La principal prueba que se utiliza en el estudio del olfato es la olfatometría. El sistema más habitual de realizarla es haciendo oler una sustancia que está en un recipiente o una superficie microporosa y se puede valorar a diferentes concentraciones. En estos test el paciente debe ser capaz de percibir el olor y de identificarlo entre varias posibles respuestas.

 

¿Tienen solución los trastornos del olfato?

 

El tratamiento de los trastornos del olfato depende de su causa. Cuando el problema es una patología nasal como la rinosinusitis es imprescindible tratarla. En los demás casos el tratamiento ha sido hasta hace poco muy decepcionante, si bien se ha visto que puede haber una recuperación espontánea en un gran porcentaje de pacientes.

 

A menudo se han utilizado tratamientos con suplementos de zinc, de vitaminas o con ginkgo biloba que no han conseguido demostrar ningún beneficio. Únicamente ha mostrado eficacia la rehabilitación olfativa. Hay otros tratamientos en estudio, básicamente complementos nutricionales como el ácido alfa-lipoico, las vitaminas A y C, los ácidos grasos omega 3 o las células madre y el plasma rico en plaquetas.

 

La rehabilitación olfativa se basa en oler de forma consciente unos aromas conocidos y agradables durante un período de varios meses para facilitar que los circuitos neuronales recuperen el sentido de los olores. Algunas veces se puede combinar con la cata de varios sabores para recuperar el gusto. Además es necesario evitar el tabaco y controlar el estado de ansiedad que pueden tener asociado estos pacientes.

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By Dr. Xavier González Compta
Otolaringology

It is a prestigious doctor that combines private practice with his position as assistant physician in the service of otolaryngology at University Hospital of Bellvitge. It has become one of the leading experts in pediatric surgery and minimally invasive endoscopic sinus surgery. In addition, he is a university professor and his career has been recognized with several awards.

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