Niños sanos los 100 primeros días

Written by: Dr. Jorge Cabellos Gavidia
Published:
Edited by: Albert González

 

¿Por qué son tan importantes los 100 primeros días de vida de un bebé?

Me quiero referir a los primeros 100 días y, más expresamente al primer mes de vida, como una etapa fundamental. Hay que tener control estricto del recién nacido por múltiples motivos. Quizás el primero de todos es que durante esta etapa y, desde tiempo antes, hasta el final de la gestación, dará lugar el completo desarrollo del sistema nervioso central, sobre todo la parte más externa del cerebro, la corteza, que almacena las funciones que nos diferencian de animales más primitivos. Tenemos que asegurar un suplemento de nutrientes adecuado y unas condiciones idóneas, es decir, ambientes limpios, seguros y tranquilos.

 

En segundo lugar, la madre en esta primera fase experimenta una transición. Pasará de una situación un poco más pasiva, que es la expectativa del nacimiento, claro está ocupándose de ella misma para tener a su bebé, la criatura más importante de su vida, a una situación muy activa, tangible y sin descanso que es hacerse cargo de esa nueva vida, con todas las responsabilidades que eso supone. Digamos que pasa de preocuparse por el futuro a ocuparse del presente. Creo además que el asunto que más preocupa a las madres y familias tiene que ver con la alimentación, la cual es para mí un proceso duro y sacrificado, un acto voluntario y de amor de madre. En estos primeros 100 días, la leche materna es quizás la mejor alimentación que existe en el mundo, 100 % natural, libre de aditivos y de tóxicos, y obviamente contiene un pequeño armamento de inmunidad para el nuevo ser. Es un acto que implica aprendizaje bilateral, tanto de la madre cómo del niño, generando finalmente el vínculo más estrecho que pueda existir. Y, claramente, en la primera semana la ansiedad que puede generar no tener leche es un problema que causa frecuentemente estrés, depresión y, algunas veces, incluso de abandono de la lactancia materna.

 

Otro punto importante de los 100 días es que en la mayoría de comunidades, esto hablando de España y quizá en la mayoría de países, es que en el primer año es cuando se aplican la mayoría de vacunas. Están diseñados de este modo los calendarios vacunales de la mayoría de sistemas sanitarios.

 

Por último, para no extenderme más en estos primeros 100 días, habrá que completar ciertos controles, por ejemplo, los tamizajes metabólicos y auditivos que se realizan en países desarrollados y cada vez más en los en vías de desarrollo. Estos estudian enfermedades metabólicas raras, muchas de las cuales pueden ser tratadas, y los defectos auditivos que, en algunos casos, también pueden ser tratados. Otro elemento son los controles de niño sano y, más que eso, el vínculo con personal sanitario, pediatras, médicos de familia o puericultores, para complementar los cuidados de los niños y asegurar una vida saludable.

 

¿Qué aspectos tienen que tener en cuenta los padres para una buena exterogestación?

Quiero primero explicar qué es una exterogestación. No es otra cosa que los 9 meses siguientes al nacimiento de un bebé, los cuales coinciden con el tema que nos ocupa, los 100 primeros días. Y respondiendo a la pregunta comentaré los siguientes:

  • La ansiedad post parto: un estado emocional que puede jugar en nuestra contra, por más que tengamos o creamos tener todo preparado para el aterrizaje del bebé. Puede y, de hecho, casi siempre hay turbulencias.
  • No está nada controlado: ni siquiera para un pediatra experimentado. Todos los niños son diferentes, así que te puede tocar el que se coge bien al pecho, el que llora desde el principio, el que tiene unos granitos en la cara, etc. Lo más importante es ser serenos y dejarse llevar un poquito por la marea. El famoso dicho que los “niños se crían solos” toma sentido.
  • El apoyo y soporte de la pareja es fundamental para llevar las cosas adelante: claramente los profesionales estamos ahí para apoyar en lo que haga falta. Hay que abrir el corazón al consejo, pero no a la dependencia, no es mejor abuela, hermano, tita, etc., la que se hace cargo de todo. Hay que dejar a los padres con sus responsabilidades.

 

La madre en esta primera fase experimenta una transición.

 

Cada cosa tiene su tiempo: los programas de niño sano, las vacunas, e incluso los trámites administrativos. Hay que cumplirlos, pero no hay que cargárselos a los hombros y tratar de que todo sea cuanto antes. Tiene que hacerse todo con un poco de paciencia y sin prisas, que el niño es para siempre, y acabada una diligencia iniciará otra. Al menos las primeras semanas, tratemos de relajarnos y disfrutar esos momentos.

 

No solo hay que preocuparse por el peso. A mi consulta llegan muchos padres inquietos por los percentiles y la ganancia de peso. Ojo, el peso es un valor importante, pero quizás nos distrae de otros hitos importantes que tiene que ir logrando el lactante a medida que pasan las semanas y los meses. Nos interesa más que el niño llegue a un percentil 90, antes de saber si tiene y consigue habilidades psicomotoras cuando le toca. Nos preocupamos por que coma, pero dejamos de lado el estímulo, el juego.

 

Acudir a los controles o hablar por teléfono con los pediatras es una costumbre valiosa. Es cierto que están mucho más a mano y hay mucha más confianza con la familia y los amigos cercanos, pero es importante este soporte porque aquí cada actor tiene su papel y hay que saber respetar el espacio de cada profesional.

 

Consejos para disminuir el riesgo de enfermedades en los 100 primeros días del bebé

Aquí sí me quiero mojar un poquito. En primer lugar, la correcta alimentación es fundamental y perdón por ser tan pesado e insistir, pero tiene que quedar claro que los bebés reciben una inmunidad pasiva con anticuerpos a través de la lactancia materna. Y me reafirmo en decir que si una mujer sana quiere lactar, lo va a conseguir, no se desanimen. La parte dura en promedio son 3 semanas.

 

En segundo lugar, la exposición. Hay diferentes maneras de exponer a los bebes a situaciones, sustancias, ambientes, etc., que le pueden suponer enfermedades. Una de las cosas que se va consiguiendo es disminuir la exposición al humo del tabaco. Las leyes y la conciencia social están logrando menos exposición de los niños al humo del tabaco. Hay que tener en cuenta que los niños no solo inhalan el humo, aprenden con el mal ejemplo. Aun es común ver adolescentes fumando y mostrándose orgullosos de ello, ese alarde de fumador aún no se ha perdido.

 

Otra exposición frecuente es la ambiental. Yo no veo necesario llevar a los niños pequeños a centros comerciales o tiendas con circuito cerrado de aire. En estos ambientes lo compartimos todo. No digo que no se saque a los niños a la calle, digo que hay que prodigarles ambientes limpios.

 

La vacunación tiene gráficas asombrosas de los resultados del impacto sobre la disminución, de mortalidad, obviamente recomiendo cumplir los calendarios y las vacunas recomendadas por los sistemas sanitarios.

 

Y decía que me quería mojar y me mojaré con el tema de las guarderías. Hay cierto consenso entre pediatras de iniciar la asistencia a guarderías a los 2 años, seguramente es una recomendación difícil de cumplir por muchas familias, pero no puedo dejar de comentarla. Existen diferencias significativas en cuanto a prevalencia e incidencia de enfermedades en grupos de niños que asisten versus los que no.

*Translated with Google translator. We apologize for any imperfection

By Dr. Jorge Cabellos Gavidia
Pediatrics

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