Masculinización torácica

Written by: Dr. José María Triviño
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Edited by: Cristina Mateo

Cuando hablamos de cirugía de género nos referimos a un conjunto de procedimientos cuyo objetivo es acomodar la anatomía del cuerpo del paciente para igualarla a la de su sexo real. Dentro de estos procedimientos, hay dos grupos que destacan entre los demás:

  1. Cirugía mamaria
  2. Cirugía genital; el cambio de sexo en sentido estricto.

 

Ambas cirugías difieren entre sí si el paciente es hombre o mujer, pero en ambos casos tienen un mayor peso específico dentro de la cirugía de género.

 

En la cirugía mamaria el planteamiento es diametralmente opuesto dependiendo de si queremos masculinizar o cuando queremos feminizar. Cuando se plantea una cirugía de masculinización mamaria o torácica, cabe considerar las diferencias que por sí presentan el tórax masculino del femenino. En el caso de los hombres, el tórax carece de mama, de glándula mamaria; aunque es cierto que los hombres tienen cierta cantidad de tejido mamario, pero no tienen pecho como tal.

 

Además, el tórax masculino se diferencia del femenino por la posición y el tamaño de la areola, la definición de los relieves musculares del pecho y, por descontado, presenta diferencias en la estructura global de la caja torácica, siendo esta mucho más musculosa, cuadrada y amplia. Cuando un especialista planea una cirugía de masculinización torácica debe considerar todos estos aspectos para conseguir que el resultado sea lo más ajustado posible a lo que el paciente busca.

 

Sin embargo, conviene señalar que hay aspectos difíciles de modelar y que otros van a responder también al tratamiento hormonal.

 

¿A qué aspectos se le deben prestar atención antes de indicar el procedimiento quirúrgico de masculinización torácica?

 

La intervención que se llevará a cabo responde a una mastectomía. Aunque parte de la cirugía responde a un procedimiento reconstructivo, cuando se trata de una intervención para masculinizar el tórax la finalidad es la readaptación de ese tórax femenino a un tórax masculino.

 

Antes de la intervención, el Dr. Triviño nos recuerda que es muy importante analizar al paciente, ya que existen tantas cirugías como pacientes y por ello la intervención debe ser planificada adecuadamente según las características y condiciones del mismo.

 

Tras el análisis general del paciente, el especialista procede a un análisis de las características de su tórax, como: tamaño y complexión del tórax, estructura muscular, calidad y características de la piel, tamaño de las mamas y posición de las areolas, entre otras. Es fundamental evaluar todos estos parámetros y concretar la mejor estrategia que nos permita obtener un tórax masculino con el menor número de estigmas posible.

 

La cirugía de masculinización del tórax busca conseguir un tórax plano, uniforme, y con unos relieves torácicos propios del sexo masculino.

 

El tórax masculino se diferencia del femenino por la posición y el tamaño de la areola.

 

Otro de los elementos a considerar es el tamaño de la mama. Afortunadamente, hoy en día, la disforia de género está mucho más contextualizada y socialmente más comprendida. Eso hace que sea mucho más frecuente que los pacientes sean jóvenes y, en muchos casos, hayan iniciado un proceso de hormonación de forma precoz, pudiendo frenar el estímulo hormonal y el desarrollo puberal.

 

Pero no siempre es así y los posibles escenarios son:

  • El escenario ideal corresponde al del joven que, en la etapa puberal, ha realizado unas acciones para evitar que la mama se desarrolle.
  • El escenario más común es el de un paciente joven que ha desarrollado una mama de tamaño intermedio.
  • Pacientes que han tenido un desarrollo mamario completo.

 

Cuando la mama del paciente presenta un escaso desarrollo, la areola se ha desplazado muy poco (sigue siendo bastante excéntrica) y la piel no ha cedido en exceso, la intervención es mucha más sencilla, ya que se va a poder manejar el tejido glandular.

 

En los casos de pacientes con un tejido mamario pequeño, presentan una sobre extensión de ese tejido mamario por lo que, difícilmente, gestionando la piel a través de la areola se va a conseguir una acomodación ideal de la piel. Esto obliga al especialista a realizar una incisión en uso, periférica a la areola, dejando la areola en el medio de ese uso, respetando cierta cantidad de tejido mamario subareolar. Por ese motivo, en estos casos se procura minimizar o controlar la cicatrización medial, la potencialmente más visible, intentando reducirla al máximo, pero es inevitable que se produzca a ambos lados de la areola.

 

Por último, en los casos de pacientes con mamas moderadas y grandes, el Dr. Triviño aconseja recurrir a un procedimiento algo más agresivo, pero que permita localizar una cicatriz en un plano más inferior, alejada de la ubicación natural de la areola y, por lo tanto, menos visible.

 

Los relieves torácicos que nos permiten ajustar la posición de la cicatriz en una localización más coherente con los relieves anatómicos, eso la hace más estética aunque sea más larga.

 

En conclusión, tenemos varios procedimientos que responden a varias opciones cicatriciales: 

  • Procedimiento con cicatriz areolar inferior: muy escasos, en los que con una simple periareolar podemos realizar una resección glandular sin tener que reducir el diámetro areolar.
  • Procedimiento con cicatriz periareolar: resecaremos la glándula y reduciremos el diámetro areolar a través de una cicatriz circunferencial a la areola.
  • Procedimiento con periareolar ampliada: una incisión periareolar que se amplía a cada lado de la areola para poder eliminar cierto grado de piel adicional. Indicada en los casos en los que la mama no es lo suficientemente grande como para realizar una cicatriz mayor, pero en los que tampoco nos permite, por su tamaño, realizar un procedimiento exclusivamente periareolar para dejar un tórax uniforme y estético.
  • Procedimiento con cicatriz inferior e injerto areolar: sería, hoy en día, el más habitual para aquellos pacientes que tienen un tejido mamario más desarrollado, con piel blanda y algo más castigada y que, por lo tanto, precisarán una resección mucho más amplia. Eso obligará a una cicatriz mayor, pero estéticamente mucho más disimulable al poderse ubicar en una posición más anatómica.
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By Dr. José María Triviño
Plastic surgery

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