Desarrollo de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas

Written by: Dra. Eulalia Gil González
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Edited by: Leonor Santos Moreno

La osteoporosis postmenopáusica surge como resultado de la disminución de los niveles de estrógeno que ocurre tras la menopausia. Esta reducción hormonal conlleva una pérdida de masa ósea significativamente mayor (superior al 3% por año) que la pérdida fisiológica considerada normal (inferior al 1% por año), lo que resulta en una tasa de destrucción ósea que supera la capacidad de formación de hueso nuevo.

 

Se estima que el 35% de las mujeres españolas mayores de 50 años presenta osteoporosis, cifra que se eleva al 52% en mujeres mayores de 70 años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 40% de las mujeres mayores de 50 años podría experimentar una fractura relacionada con la osteoporosis a lo largo de su vida.

 

¿Qué factores de riesgo contribuyen al desarrollo de la menopausia?

Además del aumento del riesgo de osteoporosis durante la menopausia, existen otros factores de riesgo relacionados con los hábitos de vida que pueden incrementar esta condición:

  • Una ingesta inadecuada de calcio, fundamental para la salud ósea.
  • La baja exposición solar, que puede afectar la síntesis de vitamina D, necesaria para la absorción de calcio.
  • El estilo de vida sedentario, que puede reducir la densidad ósea y aumentar el riesgo de fracturas.
  • Los hábitos nocivos como el consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo, que pueden afectar negativamente la salud ósea.
  • Un bajo peso corporal, con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 20 Kg/m².
  • Antecedentes personales o familiares de fracturas por fragilidad ósea.
  • El uso prolongado de glucocorticoides, en dosis superiores a 5 mg/día de prednisona o equivalente durante más de 3 meses.
  • Más de dos caídas en el último año, lo que puede indicar un mayor riesgo de fracturas.
  • Trastornos relacionados con caídas, como problemas de visión, enfermedades neurológicas como el ictus o el Parkinson, y el uso de psicofármacos, que pueden aumentar el riesgo de accidentes y lesiones.

 

El 35% de las mujeres españolas mayores de 50 años presenta osteoporosis.

 

¿Cómo afecta la osteoporosis postmenopáusica a la calidad de vida y la independencia funcional?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no muestra síntomas clínicos hasta que ocurre la primera fractura, ya sea de forma espontánea o debido a un trauma de bajo impacto. Las fracturas pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo, pero las más relevantes clínicamente son las vertebrales, las del fémur proximal y la fractura de Colles en la muñeca. Sin embargo, la edad de aparición varía según el tipo de fractura.

  • La fractura de Colles suele aparecer alrededor de los 50 años, seguida por las fracturas vertebrales alrededor de los 60-65 años, y finalmente las fracturas de cadera a partir de los 70 años en adelante.

Una de las consecuencias más importantes de la fractura vertebral es el dolor, que puede ser desde moderado hasta incapacitante, afectando la movilidad funcional del paciente durante semanas o meses. Además, la fractura vertebral puede provocar cambios en la apariencia física debido a la disminución de la altura, lo que puede afectar la autoestima, así como afectar la caja torácica y causar una disminución en la capacidad pulmonar.

 

La fractura de cadera es la más complicada de la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas. Los síntomas suelen incluir dolor y pérdida de movilidad funcional, lo que requiere cirugía y rehabilitación. Trágicamente, hasta un tercio de las pacientes mayores de edad avanzada con este tipo de fractura fallecen durante el primer año después del trauma, mientras que otro tercio queda con secuelas que requieren cuidados especializados, lo que dificulta su capacidad funcional e independencia.

 

¿Cuáles son las estrategias de prevención más efectivas para reducir el riesgo de osteoporosis?

Durante el período de osteoporosis asintomática, es decir, antes de que ocurran fracturas, la identificación de factores de riesgo es crucial detectar tempranamente este trastorno y comenzar su tratamiento de manera precoz.

 

La actividad física desempeña un papel fundamental en el desarrollo del esqueleto durante la infancia y adolescencia, y estudios han demostrado que ciertos ejercicios pueden aumentar la masa ósea de la columna vertebral en mujeres posmenopáusicas. De hecho, investigaciones prospectivas han revelado que las mujeres posmenopáusicas que caminan al menos cuatro horas por semana tienen un 41% menos de riesgo de sufrir fracturas de cadera en comparación con aquellas que caminan menos de una hora a la semana.

 

¿Cómo influye la alimentación y la nutrición en la prevención y gestión de la osteoporosis postmenopáusica?

La nutrición desempeña un papel fundamental en la salud ósea, siendo uno de los factores modificables más relevantes en este aspecto. Es importante evitar una ingesta restringida de energía, ya que un exceso de peso puede ser preferible a un peso insuficiente, debido a que la carga mecánica favorece el remodelado óseo. Además, el tejido adiposo es una fuente de estrógenos endógenos, que son útiles cuando la producción gonadal de hormonas disminuye.

  • La ingesta adecuada de proteínas es crucial en el remodelado del hueso, ya que proporciona los aminoácidos necesarios para la construcción de la matriz ósea y el mantenimiento de la masa muscular. Se recomienda una ingesta diaria de proteínas de alta calidad de 1,2-1,6 g/kg de peso corporal.
  • Es importante evitar el consumo excesivo de carbohidratos simples, ya que aumentan la eliminación de calcio en la orina, al igual que una ingesta excesiva de grasas saturadas, que favorece la pérdida de calcio en las heces.
  • Por otro lado, los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 parecen tener efectos beneficiosos en la salud ósea al regular el proceso de remodelado óseo.
  • La fibra dietética ejerce un efecto prebiótico que favorece la microbiota intestinal, lo que puede mejorar la absorción de calcio. Por lo tanto, es importante mantener una ingesta adecuada de fibra en la dieta.
  • La ingesta de calcio es esencial para mejorar la densidad mineral ósea, siendo los lácteos la principal fuente de calcio en la dieta española. Estos alimentos también contienen otros nutrientes importantes para la salud ósea, como proteínas, magnesio, fósforo, potasio y zinc.
  • Además, la vitamina D es fundamental para la absorción y utilización del calcio, así como para modular el crecimiento del hueso y mantener la función muscular. Asimismo, la vitamina K facilita la unión del calcio a las proteínas y el proceso de mineralización. Finalmente, es importante mantener una ingesta adecuada de vitamina C y del complejo B para promover la salud ósea.

Ante cualquier duda es esencial consultar con un especialista con experiencia. 

 

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By Dra. Eulalia Gil González
Rheumatology

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