Rectoscopia

¿Qué es la rectoscopia?

Una rectoscopia es una técnica diagnóstica de exploración que se realiza por vía endoscópica y que permite ver la pared interior del recto (última parte del intestino grueso, colon) y poder así detectar la presencia de pólipos, tumores, hemorroides u otros problemas rectales.

¿En qué consiste?

Durante la rectoscopia el especialista emplea un tubo flexible muy pequeño, y de unos 25-30cm de longitud (rectoscopio) que dispone al final de una cámara, y que introduce por el ano, hasta el colon. El especialista insuflará un poco de gas para distender el trayecto y poder acceder correctamente. El paciente debe estar tumbado de costado y bajo sedación, normalmente anestesia general. Las imágenes que el rectoscopio va captando se visualizan en una pantalla, de tal manera que el especialista puede ir observando a tiempo real las paredes del recto y detectar cualquier problema o anormalidad. El tubo puede disponer de unas pequeñas pinzas para extraer biopsias, en caso necesario, y después analizar el tejido.

En general es una prueba sencilla que no genera molestias ni complicaciones, y el paciente se va a casa en el mismo día.

¿Por qué se realiza?

Una rectoscopia permite diagnosticar enfermedades que afectan al recto, tales como hemorroides internas, pólipos o tumores. El especialista suele indicar esta prueba cuando el paciente presenta dolores abdominales sin origen concreto, o bien sangrado anal.

Preparación para la rectoscopia

Para poder realizar la rectoscopia es importante que el colon esté vacío y limpio, de manera que el paciente deberá aplicar 2 enemas: uno la noche anterior y otro 2h antes de la prueba. Además, el día anterior debe alimentarse solamente con líquidos y suero. El mismo día de la prueba no puede ingerir nada, agua tampoco.

¿Qué se siente durante el examen?

En la mayoría de casos, y más actualmente, se emplea anestesia general, de manera que el paciente no nota nada ni recuerda nada sobre la prueba porque está dormido.

En caso de que no empleen sedación general, es normal que el paciente note un poco de dolor (tipo cólico) o ganas de ir al baño cuando se introduzca el tubo.

Significado de resultados anormales

En caso necesario el especialista irá extrayendo tejido para analizarlo (biopsia). Tras el análisis puede haber resultados considerados normales o pueden significar cáncer de colon. En tal caso, el especialista explicará claramente el resultado al paciente y le indicará cuáles son los siguientes pasos a seguir, y qué terapia podrá aplicarse.

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación..