Estimulación transcutánea (TENS)

Especialidad de Unidad del Dolor

¿Qué es la estimulación transcutánea?

La estimulación transcutánea (TENS) consiste principalmente en una estimulación de la piel a partir de la aplicación de corriente eléctrica que proporciona un generador externo portátil. Este estimulador logra, mediante electrodos cutáneos emitir impulsos de alta frecuencia y con intensidades bajas o viceversa a la superficie de la piel en la que existe dolor o en los nervios. La TENS no tiene efectos adversos.

Con estos impulsos se consigue “engañar” al cuerpo a la hora de transmitir dolor, notando el paciente una sensación distinta al dolor que normarme padece, siendo más agradable.

¿Por qué se realiza la estimulación transcutánea?

La estimulación trasncutánea se utiliza con el fin de mitigar el dolor que sufre un paciente. Esto se consigue impidiendo la activación de las células nerviosas encargadas de transmitir el dolor aplicando corriente eléctrica suave que estimula unas células presentes en la médula que liberan una sustancia que se fija a los nervios e impiden que se activen las células encargadas de trasmite el dolor. El paciente sentirá una sensación mucho más agradable que el dolor que nota normalmente.

No obstante, si la corriente eléctrica es demasiado intensa, puede limitarse la intensidad del estímulo creado. La eficacia del TENS no ha sido comprobada del todo.

Ejemplo de uso de la estimulación transcutánea (TENS)
 

¿En qué consiste la estimulación transcutánea?

La aplicación del TENS es a priori bastante sencilla: se adhieren electrodos a la piel —se pueden colocar en cualquier parte del cuerpo— y se procede a iniciar las descargas. Para dolor por un traumatismo, la aplicación del TENS puede ser justamente en la zona en la que afecta el dolor, generando una especie de analgesia en el lugar indicado o en torno al área afectada.

En procesos en los que existen lesiones de los nervios, los electrodos deben situarse exactamente en la zona de la lesión y el cerebro, cerca del área afectada para que se pueda interrumpir las ondas hacia el sistema nervioso.

Se deben tener en cuenta la frecuencia del impulso, su duración, su frecuencia así como la el intervalo de tiempo con la que se aplican las ráfagas.

Preparación para la estimulación transcutánea

No existe una preparación en concreto para realizar este procedimiento. De hecho, se realiza de forma ambulante.

Las contraindicaciones para llevarlo a cabo son personas que sufran problemas o enfermedades cardiacas o aquellos portadores de un marcapasos. Tampoco debe utilizarse en personas afectadas por epilepsia ni en aquellas personas que se encuentren en periodo de gestación.

Por otro lado, no debe aplicarse la TENS en zonas en las que exista una hermorragia ni en zonas cercanas a la glotis, ya que la estimulación pude causar el/los espasmos de las vías aéreas superiores.

Cuidados tras la estimulación transcutánea

No se requieren cuidados especiales tras la aplicación de la TENS, ya que simplemente provocan un efecto analgésico cuando se utiliza.

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