Cirugía de la raíz aórtica

Especialidad de Cirugía cardíaca

¿Qué es la cirugía de la raíz aórtica?

La raíz aórtica es el tracto de la salida del ventrículo izquierdo que aguanta los velos de la válvula aórtica y que relaciona el ventrículo izquierdo con la aorta, la principal arteria del corazón.

En ocasiones, la raíz aórtica se altera, dilatándose el anillo en el cual se sujeta la válvula aórtica. Esto causa aneurisma de la arteria aorta. Cabe destacar que la enfermedad de la raíz aórtica es una enfermedad que aparece con relativa frecuencia y que es conocida como anulectasia. La anulecasia puede causar insuficiencia valvular aórtica y aneurisma de la arteria aorta.

En sí, la cirugía de la raíz aórtica es un procedimiento quirúrgico en el que se trata el agrandamiento o engrosamiento aórtico —aneurisma— o una dilatación de la arteria aorta.

¿Por qué se realiza?

Esta cirugía se lleva a cabo con el fin de prevenir la rotura de un aneurisma o que se produzca una fisura en la parte interna de la aorta dilatada (disección aórtica), además de para prevenir la aorta dilatada estire la válvula que se encuentra acoplada.

El aneurisma aórtico cercano a la raíz aórtica puede estar relacionados con el síndrome de Marfan y otras enfermedades cardiacas, sean congénitas o isquémicas.

En el caso de que la afectación valvular sea importante, corregir el problema supondrá una notable mejoría en el estado del paciente. En el caso de que la cirugía se deba al aumento de diámetro de la raíz aórtica, el paciente no tendrá síntomas ni antes ni después de la intervención, aunque el riesgo de que e produzca una disección aórtica habrá desaparecido.

¿En qué consiste la cirugía de la raíz aórtica?

Como tal, este se trata de una cirugía para tratar el aneurisma y la dilatación aórtica. Algunos tipos de cirugía son los siguientes:

  • Remplazo de raíz y de válvula aórtica: en este caso, se extirpa la válvula aórtica y una parte de la arteria aorta, que se reemplaza por un injerto artificial. Por su parte, la válvula aórtica se cambia por una mecánica, aunque el paciente deberá tomar medicamentos anticoagulantes de por vida para evitar la formación de coágulos.
  • Reparación de la raíz aórtica preservando la válvula: en este procedimiento el cirujano reemplazará el segmento engrosado de la aorta mediante un conducto artificial, es decir, un injerto. La válvula aórtica se mantienen en su lugar, dentro del injerto.

La cirugía se recomienda cuando el tamaño del aneurisma se sitúa entre los cinco y los seis centímetros.

La cirugía de raíz aórtica se aplica únicamente en aquellos casos en los que no existe riesgo de disección aórtica
 

Preparación tras la cirugía de raíz aórtica

De cara a someterse a una cirugía de raíz aórtica, el especialista explicará al paciente en qué consiste el procedimiento, explicándole sus riesgos pero a la vez sus beneficios.

La cirugía de raíz aórtica solo se aplica en casos en los que el paciente no tiene riesgo de que se produzca una disección aórtica, es decir, se produce una ruptura en la pared de la aorta, corriendo la sangre por las paredes del vaso sanguíneo.

El paciente debe acudir tranquilo a la intervención, ya que se trata de una cirugía que de por sí no presenta complicaciones.

Cuidados tras la cirugía de raíz aórtica

En el caso de que se produzca un reemplazo de la raíz aórtica, el cirujano extirpará un segmento de la arteria y se reemplaza la aorta por un conducto artificial. Por su parte, la válvula se reemplazará por una válvula mecánica o biológica.

La otra opción es la de reparar la raíz aórtica preservando la válvula. En este caso, el cirujano reemplaza la sección que se ha agrandado de la aorta por un injerto y la aorta se queda en su sitio.

En ambos casos, el tiempo de recuperación del paciente oscila en torno a un mes, con unos primeros días entrando en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y posteriormente siendo trasladado a una habitación en la que se observará su recuperación y estrado.

Alternativas a la cirugía de raíz aórtica

En función del estado del paciente, el especialista puede optar por un tratamiento más invasivo, conocido como cirugía endovascular, en el que se utiliza un catéter. En este caso, se utiliza un catéter que se inserta por la pierna y que asciende hasta la aorta. El tubo se pone en el aneurisma y se fija con una especie de pasadores, reforzando a su vez el injerto la zona debilitada, previniendo así una posible disección o rotura.

En este caso el tiempo de recuperación es menor, aunque no todos los pacientes son candidatos para someterse a este tipo de procedimiento.

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