Cirugía coronaria

Especialidad de Cirugía cardíaca

¿Qué es la cirugía coronaria?

La cirugía coronaria, conocida también como cirugía de revascularización coronaria o como bypass coronario es una intervención quirúrgica que se utiliza para desviar la sangre y evitar la obstrucción de las arterias coronarias. Esta obstrucción consiste principalmente en la obstrucción parcial o total (estenosis) de una o alguna de las arterias que llevan la sangre al corazón.

En el momento en el que las arterias coronarias se encuentran obstruidas, ya sea parcial o totalmente, la sangre que fluye por ellas no tiene el oxígeno necesario para que el corazón funcione como debe, apareciendo los primeros síntomas. La principal misión de esta cirugía es dar sangre a aquellas zonas del corazón que sufren la falta de riego, como consecuencia de lesiones coronarias. La intervención se realiza bajo anestesia general y tiene una duración que oscila entre las cuatro y las siete horas.

¿Por qué se realiza la cirugía coronaria?

Esta cirugía se indica en el momento en el que una persona tiene un bloqueo en una o más arterias coronarias que ponen en riesgo el suministro de sangre oxigenada al corazón.

En el momento en el que una o más arterias coronarias están bloqueadas, el miocardio no recibe sangre suficiente, originándose cardiopatía isquémica, arteriopatía coronaria, pudiendo originarse también angina de pecho.

Se indica especialmente en pacientes que tiene afectados varios vasos del entorno coronario tras un infarto de miocardio en el que no se logró la revascularización percutánea.

Instantánea de una cirugía coronaria. 
 

¿En qué consiste la cirugía coronaria?

Como tal, la cirugía consiste en conseguir desviar el flujo sanguíneo interrumpido de una arteria coronaria bloqueada utilizando injertos de vasos sanguíneos del propio paciente. También se puede proceder por la pierna a través de la vena safena o a través del tórax.

Antes de iniciar la cirugía, el paciente será sedado con anestesia general, por lo que no será consciente durante la operación. En la mayoría de las operaciones de este estilo se conecta al paciente a una bomba de circulación que realice el trabajo de corazón y pulmones mientras dure la intervención.

A la hora de crear una derivación, el médico elige una vena del cuerpo y esta se injerta alrededor de la zona bloqueada.

Por norma, se utiliza la vena safena para intervenir, haciéndose una incisión en la parte interna de la pierna, situándose un extremo del injerto en la arteria coronaria y otro en la aorta.

Preparación para la cirugía coronaria

A la hora de prepararse para una cirugía coronaria, el paciente tendrá que estar en contacto permanente con su médico y con el anestesiólogo siempre que no cumpla las directrices que estos han marcado previamente.

En el caso de que el paciente sea fumador, el especialista le solicitará que deje de fumar al menos dos semanas antes de la operación, ya que el tabaco está relacionado con problemas de respiración y de coagulación sanguínea.

El paciente acudirá limpio al hospital, donde se le desinfectará la zona con antisépticos e incluso se le puede llegar a rasurar el pecho, de ser necesario para facilitar la intervención.

Cuidados tras la cirugía coronaria

Tras someterse a la cirugía, el paciente deberá permanecer ingresado más o menos una semana. El mismo día de la operación, el paciente pasará a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en la que se prestará especial atención a su función y frecuencia cardiaca.

Una vez superados la semana de ingreso hospitalario,  el paciente comenzará poco a poco a recuperar la normalidad en su vida. El médico le recomendará caminar o nadar para recuperar fuerzas, aunque lo más importante pasa por cambiar algunos hábitos de vida, tales como limitar su consumo de grasa, dejar de fumar, un plan de ejercicio físico…

Si el trabajo del paciente no requiere un esfuerzo físico exigente, se podrá reincorporar a su actividad diaria unas cinco o seis semanas después de la operación, aunque en el caso de que el puesto laboral requiere un gran esfuerzo físico, se deberá esperar más tiempo.

Alternativas a la cirugía coronaria

Al margen del tratamiento farmacológico, la principal alternativa a la cirugía de revascularización coronaria es la angioplastia coronaria.

Este procedimiento consiste en la inserción de un catéter a través de un vaso sanguíneo —a través de la muñeca o de la ingle— que se utiliza para abrir las arterias que han sufrido estenosis para que la sangre fluya con mayor facilidad hacia el corazón. Se puede utilizar un stent —pequeño tubo a partir de metal— que mantiene la arteria despejada.

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