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“El trasplante de cara es la intervención quirúrgica más completa que existe”

Escrito por el julio 29, 2014 en Avances, Lo último en salud | 0 comentarios

oscar_jpBarretEste mes de julio se cumplen 4 años desde que los medios de comunicación publicaban que en Barcelona se había completado con éxito el primer trasplante de cara completo en todo el mundo. Óscar, el paciente, y el doctor Joan Pere Barret hacían historia y llenaban portadas. Cuatro años después de que se conociera la noticia, la operación se realizó unos meses antes, el doctor Joan Pere Barret -miembro de Top Doctors- responde en esta entrevista sobre la situación actual del paciente pero también como prepararon y las sensaciones que tuvieron antes y durante la intervención.

 

Han pasado más de cuatro años desde la intervención a Óscar, el primer trasplante de cara completo en todo el mundo ¿cómo ha evolucionado el paciente? y lo más importante ¿cómo le ha cambiado la vida?

Durante estos 4 años la evolución del paciente ha sido excelente. Este tipo de pacientes siguen un curso similar al de cualquier trasplantado. Han de ser controlados periódicamente, ajustando las medicaciones según las necesidades individuales. El objetivo del trasplante de cara es devolver las funciones perdidas y facilitar la reintegración psicosocial de los pacientes.

El trasplante de cara, le ha permitido a Óscar recobrar sus actividades diarias, pudiendo realizar de nuevo esas pequeñas cosas que todos hacemos cada día y que nos caracterizan como seres humanos. En este sentido, el trasplante le ha devuelto, de nuevo, su vida.

 

¿Es la intervención más complicada que ha hecho jamás? Intentemos recordar los datos más importantes, ¿de qué situación partía el paciente? ¿Qué necesitaba? ¿Cuántos médicos trabajaron en la intervención y durante cuantas horas?

El trasplante de cara es la intervención quirúrgica más compleja que existe. El trasplante completo de cara (y el de Óscar fue el primero del mundo) es una cirugía de alto riesgo, complejidad total y al alcance de muy pocos cirujanos y centros.

El paciente siempre parte de una situación muy comprometida, con la anatomía destruida y unos déficits funcionales muy importantes. Óscar necesitaba un trasplante completo de cara, no sólo de la parte externa de la cara, sino también de los huesos faciales y de la parte interna de la boca, incluyendo el paladar y los dientes.

El trasplante duró 24 horas, aunque el equipo se activó muchas horas antes, valorando el donante y preparando el quirófano y al paciente. Participaron más de 30 profesionales, entre cirujanos, enfermería, profesionales de trasplantes, anestesistas… etc.

 

Si hoy volviera a encontrarse un caso así, ¿harían algo diferente? ¿se ha evolucionado en la técnica?

La medicina es una ciencia en evolución continua. Los resultados de todos los procedimientos que aplicamos, se evalúan con el tiempo para poder aumentar la calidad y la excelencia de los resultados. Siempre analizamos, de manera crítica, nuestras técnicas y tratamientos, para poder desarrollar nuevos avances e innovaciones. Actualmente, hemos aumentado la evaluación radiológica y de simulación en 3D en las reconstrucciones craneofaciales, con el fin de que se adapten al máximo los tejidos entre donantes y receptores. También hemos potenciado el análisis vascular de los tejidos y de la anatomía de los pacientes candidatos a trasplante. El objetivo es conocer al 100% la situación anatómica y vascular del paciente receptor, para facilitar la cirugía en el momento del trasplante.

 

¿Cómo recuerda a nivel personal este caso? ¿Qué fue lo que más le sorprendió de la manera en la que vivió el paciente el proceso?

Preparamos el trasplante y todo el proceso, incluyendo la creación del equipo que iba actuar, durante muchos meses. También la cirugía fue ensayada en la sala de disección de Anatomía (UAB) para evitar cualquier error durante el trasplante.

En este sentido, aunque era la primera vez que se realizaba en el mundo, estábamos preparados.

No obstante, la responsabilidad de lo que íbamos a realizar era inmensa. En nuestras manos estaba la vida de Óscar y el respeto hacia el donante: el fracaso no era una opción. Asimismo, directamente sobre mis espaldas, descansaba el hospital y toda la sanidad catalana. El éxito alumbra a todos, pero el fracaso es individual.

Óscar es el paciente ideal. Su confianza era y es absoluta. Su tranquilidad contagió, en el día más crucial de su vida, a todo el equipo y su respuesta al trasplante fue extraordinaria. Cuando quiso ver su nuevo rostro y le facilitamos un espejo, sus ojos hablaban por él: la pesadilla había acabado.

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