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Sordera infantil: qué es y pautas para padres con hijos sordos

Escrito por el diciembre 1, 2017 en Avances, Consejos y prevención, Días Mundiales, Top Doctors | 0 comentarios

La sordera es más frecuente de lo esperada en niños y adolescentes, y con motivo del Día Internacional de la Discapacidad celebrado cada 3 de diciembre, los especialistas en Otorrinolaringología y Psicología de Top Doctors van a explicar en qué consiste esta enfermedad y qué pautas deben seguir los padres con hijos que padezcan problemas de audición.

 

La sordera puede ser provocada por factores genéticos y ambientales, aunque no siempre puede conocerse con certeza el origen.

¿Qué es la sordera?

La sordera, hipoacusia o deficiencia auditiva es una discapacidad sensorial que hace imposible la recepción de sonidos, dificultando el habla, el lenguaje y, en general, la comunicación de las personas.

 

Cómo detectar la sordera en niños de temprana edad

La sordera presenta un papel muy importante en los niños, ya que es un aspecto que influye mucho a la hora de la adquisición del lenguaje y del desarrollo cognitivo. Actualmente, es posible detectar la pérdida de audición en cuanto los niños nacen gracias al screening auditivo universal. También puede generarse más tarde, pero no hay que alarmarse ya que se puede detectar pronto debido a que sus síntomas son bastante llamativos. Los expertos en Otorrinolaringología exponen los aspectos de los cuales los padres han de estar pendientes para identificar la posible pérdida de audición de sus hijos:

  • A los 6 meses el bebé no balbucea.
  • Al año no reacciona a sonidos ni a su nombre.
  • Al año y medio no imita palabras o sonidos simples.
  • A los dos años no pronuncia más de 10 palabras.
  • A los tres años no dice frases de apenas dos palabras.
  • A los cuatro años no llega a desarrollar frases simples.
  • Antecedentes de otitis o factores que tengan relación con la sordera.

 

Causas de la sordera

La sordera puede ser provocada por factores genéticos y ambientales, aunque no siempre puede conocerse con certeza el origen.
Las causas genéticas son aquellas hereditarias, y suponen la aparición de sordera desde que el niño nace, o bien el desarrollo progresivo de la misma. Las causas ambientales, sin embargo, tienen lugar cuando la sordera viene a raíz de un accidente, una enfermedad, un traumatismo, ingesta de medicamentos agresivos o exposición a largo plazo al ruido.

 

Patologías más comunes de sordera que tienen solución quirúrgica

  • Implante Coclear
    Cuando un niño nace sordo o con apenas audición no hay que alarmarse. El Implante Coclear, consiste en una implantación electrónica en el oído interno (coclea) junto con un procesador externo similar a un audífono, es una buena opción para recuperar la audición.

 

  • Otosclerosis
    Afecta al estribo, el hueso de menor tamaño del oído, y provoca una pérdida de audición progresiva que puede llegar a invalidar al niño. La solución ante esta patología es la cirugía, estapedotomía o estapedectomía, una intervención de microcirugía láser que recupera casi la totalidad de la audición en la mayoría de los casos.

 

  • Otitis supuradas
    Es de los problemas más comunes, y suele estar asociado a la perforación del tímpano o una colesteatoma que deriven de otitis catarrales, muy frecuentes en niños, por lo que hay que tener bastante precaución cuando un niño se resfría.
    La solución es, por un lado, someter al niño a tratamiento médico contra la infección, y la reconstrucción del tímpano. De esta forma, el niño recuperará parte de la audición perdida.

 

  • Audífono implantado
    Cuando la sordera es total, el niño puede llevar audífonos que le permitan desarrollar el lenguaje, el aprendizaje y comunicarse. De esta forma, no tendría ninguna complicación en su día a día, y si el “sonotone” se implanta bajo la piel de forma quirúrgica, tendría más ventajas ya que permitirá al niño oír en situaciones en las que no puede llevar puesto el audífono normal: durmiendo, en la ducha…

 

  • Neurinoma del Acústico
    Se da cuando aparece un tumor benigno en el oído, que agrava la situación al estar mal localizado. Esto deriva en acúfenos, mareos y, por consiguiente, pérdida auditiva. La Resonancia Magnética permite el diagnóstico precoz de esta patología, y si el tumor es pequeño, al tratarse de un niño se puede extirpar llegando a conservar la audición.

 

  • Vértigo otológico
    Esta enfermedad nace por una en el laberinto y oído interno, que da lugar a episodios vertiginosos violentos, acúfenos y a la pérdida auditiva progresiva. Si el paciente no responde al tratamiento, siempre se podrá pasar a la opción quirúrgica.

 

El Implante Coclear consiste en una implantación electrónica en el oído interno (coclea) junto con un procesador externo similar a un audífono

 

 

¿Cuál de las anteriores es la “mejor opción” en el tratamiento de la sordera general?

Muchos especialistas confirman que el avance más destacado contra la pérdida de audición neurosensorial profunda es el implante coclear. Esta elección tiene como ventaja respecto a los demás dispositivos imperceptibles que ofrece una mayor calidad de sonido, disminuye el nivel de retroalimentación y el efecto de oclusión, aportando una mejor amplificación de las frecuencias agudas.

Este tipo de implante osteointegrado permite recibir la audición del lado afectado y transmitirla al oído sano, dando al paciente la sensación de oír por ambos oídos. Esta microcirugía va de la mano de la tecnología más avanzada que permite recuperar la audición en personas que, en otro momento de la historia, no podrían oír.

 

Vivir con un niño discapacitado

Los expertos en Psicología de Top Doctors establecen que cuando a unos padres les llega la noticia de que su hijo sufre una discapacidad, entran en una etapa de desconcierto en la que los padres piensan cómo va a influir la enfermedad a lo largo de la vida de su hijo. Además, al tratarse de un niño, la reacción emocional es más intensa.
Habitualmente, los miedos más comunes en los padres son el grado de interferencia que puede ocasionar la patología en el niño, el nivel de autonomía que pueda tener a lo largo de su vida, problemas sociales derivados por lo mismo, problemas psicológicos y en algunos casos, tener miedo por la vida de su hijo.

 

Los padres deben asimilar lo que les viene y actuar con todos los medios que tengan en sus manos para que la situación se lleve de la mejor manera posible sin llegar a la sobreprotección del niño

 

¿Cómo se debe actuar ante un hijo con una discapacidad?

Hay que evitar reacciones derivadas de la tristeza, rabia y desesperanza ante el futuro. Se debe normalizar en la mayor medida posible esta situación y no darle más importancia al problema de la que ya tiene.

En conclusión, los padres deben asimilar lo que les viene y actuar con todos los medios que tengan en sus manos para que la situación se lleve de la mejor manera posible.
También, llegará el momento en el que los padres deberán informar al niño sobre su patología. Antes de nada, deben tenerlo asumido y llevarlo con la mayor serenidad para que el niño no lo perciba de manera negativa. Deberán estar preparados para las preguntas que el niño pueda hacerles, y asegurarse del lugar y el momento adecuado para darle la noticia. Lo ideal es hacerlo en un sitio íntimo en el que el niño se sienta cómodo.

Además, dar al niño  libros o cuentos que tengan relación con su enfermedad puede ser bastante útil para una mejor asimilación de la situación, y para que el niño vea que no es el único que lo padece con el fin de que comprenda que es algo normal que puede ocurrir a cualquier persona, y no se sienta diferente. La enfermedad del niño no debe ser excusa para un posible mal comportamiento, por lo que tampoco hay que sobreprotegerlo. En este aspecto, es muy importante que cuando el niño llegue a la adolescencia, esté totalmente capacitado para informar a sus demás amigos y compañeros del colegio de su patología, de forma que “normalice” la situación con los demás también y no lo excluyan.

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