¿Necesita ayuda?93 535 12 60

Día Mundial contra la Hepatitis B y C: la información como método preventivo

Escrito por el mayo 17, 2019 en Consejos y prevención, Días Mundiales, Por tu salud, Top Doctors | 0 comentarios

El día 19 de mayo se celebra el Día mundial contra la Hepatitis B y C, dos enfermedades virales del hígado causadas por el virus del mismo nombre. Según la Organización de la salud (OMS), en el mundo hay 257 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis B y 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C.

La mejor forma de prevenir estas patologías es difundir información sobre ellas.

La hepatitis b es una enfermedad provocada por el virus hepatitis B (VHB), que afecta al hígado. Dependiendo de su duración en el paciente se puede clasificar en dos tipos:

  • Hepatitis B aguda (menos de seis meses): es el tipo de hepatitis b más típica, pero con bastante probabilidad el sistema inmunitario del paciente la eliminara y se recuperará totalmente en pocos meses; aunque también existe la posibilidad de que se transforme en una infección crónica.
  • Hepatitis B crónica (seis meses o más ): el motivo de que la enfermedad perdure y se convierta en crónica es porque el sistema inmunitario no es capaz de combatir la infección. De hecho, puede durar toda la vida y es posible que genere enfermedades graves, como cirrosis y cáncer de hígado. Según la OMS hay 257 millones de personas en el mundo con infección crónica por el virus de la hepatitis B.

En el caso de la hepatitis C, la infección del virus VHC sobre el hígado causa una inflamación del mismo, provocando que deje de funcionar correctamente y originando al paciente ictericia, es decir, la coloración amarilla de la piel. Al afectar producir diversas manifestaciones extrahepáticas (crioglobulinemia mixta, la disfunción de las glándulas salivales y lagrimales, y algunas nefropatías) no se la considera una enfermedad hepática exclusivamente, sino como una de las enfermedades sistémicas.
Se distinguen dos tipos:

  • Hepatitis C aguda: suele ser asintomática y rara vez se asocia a una hepatitis fulminante, que es un cuadro potencialmente mortal. Aunque se estima que en torno al 15% de las personas infectadas pueden eliminar el virus gracias a su sistema inmune sin necesidad de tratamiento, este tipo de hepatitis c suele hacerse crónica en un 80-90% de los casos.
  • Hepatitis C crónica: es la forma habitual. Sus síntomas son leves o inexistentes hasta que se desarrollan estadios avanzados de la enfermedad, como es la cirrosis y sus complicaciones.

 

La prevención es fundamental

La hepatitis B cuenta con una vacuna preventiva. En España la reciben todos los niños al nacer y, generalmente, se aplica en 2, 3 o 4 inyecciones durante un período de 1 a 6 meses.

En el caso de adultos con alto riesgo de hepatitis B también deben vacunarse. Se consideran de alto riesgo:

  • Los trabajadores de la salud y aquellos que viven con alguien que tiene hepatitis B.
  • Las personas con enfermedad renal terminal, enfermedad hepática crónica o infección por el VIH.
  • Las personas con múltiples parejas sexuales y hombres homosexuales.
  • Las personas que consumen drogas psicoactivas inyectables.

La vacuna contra la hepatitis B es muy segura y eficaz. De hecho, es la primera «vacuna anticancerosa», debido a que lo puede proteger de la hepatitis B, que es la causa del 80% de todos los cánceres hepáticos en el mundo.

Por el contrario, para la hepatitis c no existe una vacuna, por tanto, la prevención se enfoca a reducir la exposición al virus. Las medidas de prevención eficaces son:

  • Evitar compartir o reutilizar agujas, jeringas u otros equipos para preparar e inyectar drogas u otras sustancias.
  • No utilizar artículos de uso personal de otra persona (máquinas de afeitar, cortauñas o corta cutículas, cepillos de dientes o monitores de glucosa), ya que pueden haber estado en contacto con la sangre de una persona infectada, aunque sean en cantidades pequeñas.
  • Realizarse solo en centros autorizados tatuajes o perforaciones cutáneas (piercing).

 

Patologías asociadas y/o agravadas por la hepatitis B y C

Una infección crónica causada por el virus de la hepatitis B (VHB) puede provocar complicaciones graves, tales como:

  • Cirrosis o cicatrización del hígado: la inflamación asociada con una infección por hepatitis B puede provocar una cicatrización extensa del hígado (cirrosis), la cual puede afectar el funcionamiento hepático.
  • Cáncer de hígado: las personas que padecen hepatitis B crónica tienen mayor riesgo de sufrir cáncer de hígado.
  • Insuficiencia hepática: la insuficiencia hepática aguda es una enfermedad por la cual las funciones vitales del hígado dejan de actuar. Cuando sucede eso, es necesario un trasplante de hígado para vivir.
  • Otras afecciones: las personas que tienen hepatitis B crónica pueden padecer enfermedades renales o inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis).

La infección de hepatitis C que permanece por muchos años puede causar complicaciones significativas, como las siguientes:

  • Fibrosis del hígado (Cirrosis): Tras padecer hepatitis C por 20 o 30 años, es posible tener cirrosis. La fibrosis hepática puede dificultar la función del hígado.
  • Cáncer de hígado: Un número pequeño de personas con hepatitis C puede desarrollar cáncer de hígado.
  • Insuficiencia hepática: La cirrosis avanzada puede hacer que el hígado deje de funcionar.

 

Diagnóstico de la hepatitis B y C

El método para detectar estas enfermedades es muy sencillo: basta con una gota de sangre con punción en el dedo y esperar 15 minutos para conocer el resultado.

En el caso de la hepatitis c, ya que puede provocar daño hepático, los médicos normalmente utilizan una o más de las siguientes pruebas para evaluar:

  • Elastografía por resonancia magnética
  • Elastografía de transición
  • Biopsia de hígado
Compartir

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *