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Día Europeo del Uso Prudente de Antibióticos

Escrito por el octubre 15, 2018 en Días Mundiales | 0 comentarios

El 18 de noviembre de cada año se conmemora el Día Europeo del Uso Prudente de Antibióticos precisamente para recalcar la importancia de la actividad profesional farmacéutica en la salud pública. Un elemento imprescindible e inseparable para entender la lucha contra la resistencia bacteriana a los antibióticos como un elemento realmente importante. Desde Top Doctors hemos realizado este artículo contando con la colaboración del Dr. Jesús Alcaraz Rubio, especialista en Hematología.

¿Qué son los antibióticos?

El doctor Alcaraz define que: “los antibióticos son medicamentos que impiden el desarrollo o destruyen a los microorganismos. El primer fármaco antibiótico, surgió en 1928, cuando Alexander Fleming descubrió en un hongo las facultades de la Penicilina, aunque su uso no se generalizó hasta años después. En la década de los años 30, comenzó a utilizarse en centro-europa las Sulfamidas. Después vino la Estreptomicina y más tarde cientos de antibióticos bien naturales o fabricados en el laboratorio. Inicialmente el poder de acción de los primeros antibióticos era limitado, lo que se denomina espectro reducido, bien porque el germen se hace fácilmente resistente o porque no son capaces de llegar al sitio donde se encuentra la infección. Con el paso del tiempo, se han desarrollado antibióticos de amplio espectro, con mayor potencia microbicida, capaces de llegar a todas las partes del cuerpo y de administración y posología más cómoda”.

 

¿Qué problema surgió con la generalización de la administración de los antibióticos?

El principal problema son las llamadas resistencias, que son mecanismos de defensa que genera el propio microorganismo contra el propio antibiótico, explica el doctor Alcaraz. Se conocen actualmente varios mecanismos por los que el germen puede hacerse resistente al fármaco. Uno de ellos por ejemplo es el diseñado por un microorganismo que se llama Mycoplasma, que es resistente de forma natural a la Penicilina porque carece de pared bacteriana, que es donde actúa este antibiótico. Otros son más sofisticados como el Estafylococo, capaz de fabricar sustancias que activan la Penicilina, que se denominan B-lactamasas. El Neumococo, tiene unas proteínas en su membrana que actúan como bomba de expulsión de la Penicilina y resistir a ellas, salvo que se implemente mucho la dosis, concluye el doctor Alcaraz.

 

Uso de antibióticos de forma errónea

El doctor Alcaraz afirma que el uso de antibióticos, si se hace en dosis insuficientes o pautas inadecuadas, puede eliminar aquellos microorganismos más sensibles, seleccionando los resistentes. Además Los antibióticos eliminan los gérmenes que causan la enfermedad, pero también otras muchas que son beneficiosas para el organismo (por ejemplo las que colonizan nuestra piel o el tubo digestivo. Además en la naturaleza se da una competencia entre especies; de tal modo que si eliminamos muchas bacterias, podemos facilitar el crecimiento en exceso de otros microorganismos como los hongos.

 

¿Qué problema causan las resistencias a los antibióticos?

Actualmente existen bacterias que se han hecho resistentes a la mayoría de antibióticos existentes. Se denominan Superbacterias. Estos microorganismos son capaces de provocar infecciones graves y muy difíciles de tratar que requieren en la mayoría de ocasiones la combinación de varios antibióticos; y aún así pueden producir graves secuelas, incluso la muerte, sobretodo en pacientes inmunodeprimidos por cualquier circunstancia. Todo esto genera un enorme gasto sanitario en un sistema de salud profundamente deficitario, asegura el doctor Alcaraz.

 

¿Qué significa el uso racional de los antibióticos?

El doctor Alcaraz recalca que “los antibióticos son armas muy útiles para luchar contra las infecciones, pero deben usarse con mesura, en situaciones determinadas, aplicando protocolos consensuados por las diversas sociedades científicas implicadas. La mayoría de procesos infecciosos banales tanto en niños como en adultos están ocasionados por microorganismos de origen viral, por lo tanto no es lógico utilizar antibióticos contra ellos, salvo en infecciones específicas, puesto que la mayoría de fármacos están destinados al tratamiento de infecciones bacterianas”.

 

¿Cómo saber si una infección es de origen viral o bacteriano?

Ante un proceso infeccioso o sintomatología compatible con ello, entre ella, el principal signo es la fiebre, hay que acudir al médico de familia, quién evaluará todo el cortejo sintomatológico y derivará las pruebas complementarias oportunas, antes de indicar un tratamiento antibiótico bien empírico (cuando no se conoce el germen específico que produce el cuadro clínico) o dirigido, cuando conocemos el microorganismo específico y la cobertura antibiótica a la que es sensible mediante una prueba analítica que se llama antibiograma, subraya el doctor Alcaraz.

 

¿Cómo se detecta el microorganismo causante de una infección?

El doctor Alcaraz indica que: “los gérmenes causantes de cualquier proceso infeccioso se detectan mediante una prueba analítica que se llama cultivo, asociado en la mayoría de ocasiones a un antibiograma, que determina el abanico de antibióticos a los cuales el microorganismo es sensible, así como el grado de sensibilidad. No obstante, tenemos que tener en cuenta que todo cultivo positivo, no es indicativo de prescripción antibiótica. Esto dependerá de la decisión facultativa que analizará estos resultados junto con otros parámetros de laboratorio, así como la sintomatología del paciente. De hecho hay bacterias que colonizan partes de nuestro cuerpo, pero sin ocasionar enfermedad. Nuestro organismo convive con millones de bacterias que no sólo no son dañinas, sino que muchas de ellas son imprescindibles para mantener la salud. Un ejemplo sería la bacteriuria asintomática (eliminación de bacterias por orina). Este fenómeno no causa enfermedad e incluso podría evitar que ocupen su lugar otras bacterias dañinas”.

 

¿Se pueden utilizar antibióticos para prevenir?

A veces sí, por ejemplo en un caso de meningitis meningocócica,producida por un germen tan virulento que podría afectar de forma rápida a posibles contactos cercanos, pero casi siempre no, finaliza el doctor Alcaraz.

En definitiva, el único profesional que puede prescribir antibióticos es el facultativo siguiendo siempre unas pautas. No se debe presionar a los médicos para administrar los antibióticos. Por último se debe evitar la reiteración de consultas por procesos.

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