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Daño cerebral adquirido: volver a la normalidad

Escrito por el octubre 26, 2017 en Días Mundiales | 0 comentarios

El daño cerebral adquirido es un problema que afecta a más de 400.000 personas en España, hecho que lo convierte en la tercera causa de muerte en la población de nuestro país, primera en mujeres, colectivo más afectado que el de los hombres por esta problemática. La Dra. María José Fernández Aguirre, especialista en Medicina Física y Rehabilitación explica en qué consiste el DCA.

El daño cerebral adquirido (DCA) consiste en una lesión que se produce de manera repentina en el cerebro, y se caracteriza por conllevar una serie de secuelas que varía en función de la gravedad de la lesión cerebral y según el área lesionada. El daño cerebral adquirido puede aparecer de dos maneras, por una enfermedad o tras sufrir un golpe o traumatismo.
DCA por enfermedad: se trata de un accidente cerebro vascular o un ictus. En este caso, en el cerebro se produce una brusca interrupción del flujo sanguíneo en un área del cerebro.

DCA por golpe o traumatismo: se trata del traumatismo craneoencefálico. La manera más frecuente de que se produzca este traumatismo son los accidentes de tráfico, aunque también se dan casos tras accidentes laborales o agresiones.

 

 

Síntomas habituales del daño cerebral adquirido

La sintomatología del daño cerebral adquirido varía en función de la zona que se ha visto afectada, es decir, de la zona cerebral que ha perdido el flujo sanguíneo. Así, los síntomas variarán en función tanto de la zona donde se ha localizado el problema así como por su intensidad.
Actualmente, después de sufrir un ictus o un traumatismo cráneoencefálico sobrevive un número mayor de personas gracias a la asistencia en los momentos de urgencia. El tratamiento precoz —especialmente en ciertos ictus— permite minimizar las secuelas posteriores, aunque un gran número de personas sufrirá secuelas importantes, tales como limitaciones severas en la función tanto física como mental —conocimiento y memoria—, trastornos en la comunicación, trastornos en el estado de ánimo y dificultades a la hora de conseguir reinserción social.

 

 

Los síntomas del daño cerebral adquirido varía en función de la zona que se ha visto afectada.

 

 

La rehabilitación tras el Daño Cerebral Adquirido

La rehabilitación consiste en un proceso cuyo objetivo final es prevenir y tratar los déficits que se presentan tras sufrir daño cerebral, tales como los problemas físicos y motores, los problemas mentales, los problemas del habla y del comportamiento.
Dado que la presentación de estos síntomas puede ser muy variada y compleja, se hace imprescindible la presencia de un equipo multidisciplinar del que formen parte diferentes profesionales que, debidamente organizado y coordinado luchará por recuperar la máxima capacidad de las funciones alteradas o afectadas. Así, el objetivo de la rehabilitación es lograr la reinserción social.
Si bien los primeros y más urgentes cuidados se llevan a cabo en la Unidad de Cuidados Intensivos o en el Servicio de Urgencias, cada vez con más asiduidad proliferan las unidades específicas de tratamiento integral.
En estas unidades están integrados los servicios de Neurología, aunque el proceso rehabilitador suele estar coordinado y dirigido por un especialista en rehabilitación. Los profesionales sanitarios que forman parte de una unidad de rehabilitación está compuesto por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, psicólogos, técnicos ortopédicos y trabajadores sociales, aunque puntualmente también puede ser necesaria la presencia de traumatólogos y de psiquiatras. Según el área de rehabilitación que se trabaje, las secuelas del DCA se pueden clasificar en siete grandes áreas: nivel de alerta, control motor, recepción de información, comunicación, cognición, emociones y actividades de la vida diaria.
Y es que las bases de una buena recuperación se sustentan en asistir a un centro que cuente con los equipamientos y profesionales necesarios, ser capaz de soportar un tratamiento intensivo y contar con una familia que apoye al paciente de manera incondicional.
En cuanto al proceso de rehabilitación, este se considerará estabilizado cuando se hayan superado tanto la fase aguda como la subaguda, es decir, en el momento en el que la mejoría parece estancada. No obstante, este concepto se encentra en revisión desde que se conoce el fenómeno de la plasticidad neuronal, en el que se han visto mejorías incluso más tarde de los dos años, especialmente en cerebros jóvenes. Sin embargo, en casos generales se deja de hacer la rehabilitación de la manera que se hacía hasta entonces.
En esta etapa de estabilización, la reinserción social y la prevención de las complicaciones, especialmente en las neuroortopédicas, son los objetivos más importantes.

 

 

El papel de la familia tras el Daño Cerebral Adquirido

Se antoja fundamental que la familia sea informada reciba instrucciones claras desde el primer momento. Así, se hará más sencillo asumir la impactante realidad sobrevenida, y se deberá tomar conciencia de que durante todo el proceso rehabilitador, el papel de la familia es básico y fundamental para lograr resultados. Y es que la familia es quien más tiempo pasará con el paciente y los que mejor lo conocerá.

 

 

26 de octubre, Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido

Desde 2007, cada 26 de octubre se conmemora el Día del Daño Cerebral Adquirido, con el fin de sensibilizar a la población de las lesiones cerebrales producidas de manera súbita y de las consecuencias que tiene en la vida de las familias afectadas.
El ictus es una de las causas más frecuentes de morbimortalidad en todo el mundo, y hoy en día está considerado como una emergencia médica. Su tratamiento precoz con la puesta en marcha del código ictus ha supuesto un gran avance para la supervivencia y disminución de secuelas en aquellos pacientes en los que ha podido ser aplicado. Para aquellos que quedan con secuelas importantes, los programas de rehabilitación intensiva y precoz juegan un papel fundamental.
Llamar la atención sobre hechos evidentes, implicar a los profesionales, agentes sociales, familias, asociaciones de afectados y ciudadanía en general justifica sobradamente que se designe un día nacional para conmemorar el Daño Cerebral Adquirido.

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