¿Cómo debemos cuidar la fertilidad?

Junio es el mes mundial de la fertilidad y la Dra. Elena Santiago, de la Clínica Tambre, nos explica cómo deberíamos cuidarla: qué hábitos son recomendables y cuáles son perjudiciales. Además, expone distintos factores importantes a valorar y el momento recomendado para acudir a un especialista.

La salud, clave para la fertilidad

La fertilidad depende de nuestro estado de salud general y, por tanto, se puede ver perjudicada por malos hábitos de alimentación, exposición a tóxicos y determinadas enfermedades y tratamientos médicos.

Para cuidar nuestra fertilidad se recomienda una vida lo más saludable posible, evitar tóxicos como el tabaco o el alcohol, hacer ejercicio físico de forma habitual y mantener una alimentación sana y equilibrada. La higiene íntima y las relaciones sexuales con preservativo (hasta el momento en el que se desee el embarazo) también son importantes para evitar infecciones de transmisión sexual que puedan afectar en un futuro la fertilidad.

¿Qué factores se deben tener en cuenta?

El cuerpo humano está diseñado para reproducirse durante un periodo de tiempo concreto, y esto viene determinado por la edad reproductiva de la mujer. La franja de mayor fertilidad se encuentra entre los 20 y los 35 años, independientemente de que la regla llegue en la pubertad y de que la menopausia no se produzca hasta pasados los 45 años.

Existen factores biológicos que pueden dificultar la concepción, como son: la edad avanzada de las mujeres, el sobrepeso y la obesidad, un fallo ovárico prematuro o una mala calidad seminal. En otros casos puede haber enfermedades que disminuyan las posibilidades de embarazo, como la endometriosis, infecciones del aparato genital masculino o femenino y cánceres que requieran un tratamiento con quimioterapia o radioterapia.

¿En qué momento es recomendable acudir a un especialista?

Cuando la mujer tiene menos de 35 años y la pareja lleva un año intentando el embarazo, es recomendable visitar un especialista en reproducción asistida para realizar un estudio básico. Se recomienda acudir a los 6 meses cuando la mujer tiene más de 35 años o cuando ya exista una causa conocida que dificulte la infertilidad como la endometriosis o alteraciones en el ciclo menstrual de las mujeres.

En los casos en los que ya se conozca una causa de esterilidad como un antecedente de cáncer o una cirugía previa, se recomienda acudir directamente sin más demora. El estudio básico consta de análisis de sangre para ambos miembros de la pareja. Al hombre se le realizará un seminograma para estudiar la calidad del semen valorando la cantidad, movilidad y morfología de los espermatozoides. A la mujer normalmente se le hará un estudio hormonal y una ecografía para valorar la reserva ovárica.  Con los resultados se podrán ofrecer distintas alternativas de tratamientos de reproducción, que nos ayudarán a aumentar las posibilidades de embarazo.

¿Es posible conocer el nivel de fertilidad?

La capacidad reproductiva se puede medir con el seminograma en los varones y si éste estuviese muy alterado, existe la posibilidad de realizar pruebas más específicas que valoran factores genéticos.  En las mujeres, la edad y reserva ovárica son las herramientas más importantes para medir el nivel de fertilidad. El número y la calidad de los óvulos irán disminuyendo con el paso del tiempo.

De forma cuantitativa se podrá valorar la reserva con una ecografía en los primeros días del ciclo para hacer un recuento de los folículos presentes en los ovarios. Ese mismo día se realiza la Hormona Antimulleriana en sangre para tener una valoración completa de la reserva de la mujer.

En la Clínica Tambre realizamos la determinación de la Hormona Antimulleriana completamente gratuita a todas las pacientes que acudan a realizar una ecografía para valorar su reserva.

 

Dra. Elena Santiago Romero

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