Tratamiento del cáncer de próstata: ¿siempre es necesario?

Escrito por: Dr. Manuel Martínez Sarmiento
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Editado por: Top Doctors®

Aunque el cáncer de próstata es el tumor más frecuente del varón adulto y la segunda causa de muerte por cáncer, sólo una pequeña parte de los diagnosticados de cáncer de próstata morirán a causa del mismo.

Antes de la era del PSA (análisis del antígeno prostático específico), sólo un 30 % de los tumores eran detectados en una fase precoz, es decir, en una etapa donde los tumores son localizados y potencialmente curables. Desde su introducción, estas cifras han cambiado drásticamente, y ahora la mayoría de los tumores son diagnosticados cuando están localizados.

Sin embargo, como contrapartida, la mitad de los tumores que se diagnostican en la actualidad son tumores sin trascendencia clínica, que nunca se habrían diagnosticado si no se hubieran realizado un PSA, y que por su crecimiento tan lento es muy probable que nunca den síntomas y mucho menos provoquen la muerte por cáncer de próstata.

La palabra “cáncer”, es un término que genera, en muchas ocasiones, rechazo en los pacientes y su entorno familiar. Cada vez somos más conscientes que muchos tumores no tienen repercusión en la supervivencia del paciente, que probablemente no deberían haberse diagnosticado, ya que no requieren tratamiento.

Lo importante no es saber si se padece un tumor o un cáncer, sino cual es la agresividad del tumor, es decir, a qué grupo de riesgo pertenecen (alto, moderado, o bajo riesgo).

Los tumores de riesgo moderado o alto precisan tratamiento, en ocasiones incluso no uno sólo sino varios. Sin embargo, los pacientes de bajo riesgo pueden necesitar tratamiento, no requerirlo nunca o retrasarlo en el tiempo, con lo que se retrasa también la aparición de los efectos secundarios del tratamiento, en especial los dos más importantes: la impotencia y la incontinencia.

 

En qué consiste la vigilancia activa

La vigilancia activa consiste en no tratar inmediatamente al paciente diagnosticado de cáncer de próstata de muy bajo riesgo, sino someterlo a una vigilancia estrecha, lo que incluye biopsias prostáticas de repetición cada cierto tiempo, para ofrecerles un tratamiento con intención curativa (prostatectomía radical o radioterapia) si se detecta que el tumor progresa.

 

Indicaciones

Hay una serie parámetros clínicos (tacto rectal), analíticos (valor del PSA) e histológicos (características de la biopsia) que permiten seleccionar pacientes de buen pronóstico que son candidatos, si así lo desean, para seguir un protocolo de vigilancia activa. En general, los criterios de inclusión son los siguientes:

  1. PSA al momento del diagnóstico menor de 10 ng/ml.
     
  2. Tumor no palpable o localizado al tacto rectal.
     
  3. Gleason (sistema que mide el grado de agresividad de un cáncer) igual o menor a 6.
     
  4. Como máximo 2 cilindros (muestras del tejido) con tumor en la biopsia.
     
  5. Afectación menor del 50% de los cilindros afectos.

Sin embargo, no todos los pacientes que cumplen estos criterios están dispuestos a seguir un protocolo de vigilancia activa. De hecho, la ansiedad que genera al paciente y sus familiares el saber que tiene un tumor que no está siendo tratado, es una de las causas de abandono de la vigilancia activa.

 

Riesgos de retrasar el tratamiento

Uno de los riesgos teóricos de la vigilancia activa es la posibilidad de propagación del tumor y que, por tanto, la supervivencia de los pacientes sometidos vigilancia activa sea inferior a la de los pacientes sometidos a un tratamiento curativo de forma inmediata.

Sin embargo, se conoce que las tasas de supervivencia de los pacientes con bajo o muy bajo riesgo sometidos a vigilancia activa son similares en comparación al tratamiento inmediato.

Por lo tanto, la vigilancia activa es una opción terapéutica adecuada que se está imponiendo progresivamente, ya que no supone un riesgo potencial a los pacientes, evita las complicaciones del tratamiento en un porcentaje alto de pacientes que nunca van a necesitarlo, y en caso de precisarlo, se retrasan en el tiempo los posibles efectos secundarios del tratamiento.

 

Actuaciones por parte del paciente

Es fundamental que siga los controles clínicos y las recomendaciones que establezca su urólogo. Es muy probable que no precise en ningún momento tratamiento por su tumor, pero el seguimiento permitirá detectar si el tumor progresa y si es necesario tratarlo.

Sí que es muy recomendable que no aumente de peso y que pierda peso en caso de sufrir de obesidad, pues se ha demostrado que es un factor que predispone a que el tumor progrese. Puede ayudar una dieta lo más mediterránea posible, con un gran consumo de vegetales ricos en antioxidantes, como el tomate, la calabaza, las uvas, la soja, etc y evitar comidas con alto contenido en grasas, en especial las de origen animal.

Por Dr. Manuel Martínez Sarmiento
Urología

Licenciado en Medicina por la Universidad de Valencia, el Dr. Manuel Martínez Sarmiento es un doctor especialista en urología. Actualmente ejerce como urólogo en el Hospital Casa la Salud de Valencia y es miembro de la unidad de uro-oncología y laparoscopia del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. 

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