Tratamiento de la infección ósea

Escrito por: Dr. Xavier Flores Sánchez
Publicado: | Actualizado: 18/07/2018
Editado por: Noelia Pino García

La osteítis es una infección ósea causada por bacterias u otros gérmenes. La infección del aparato locomotor constituye una de las complicaciones más graves en Traumatología y Cirugía Ortopédica. Se asocia frecuentemente con:

  • Acortamiento de la extremidad: origen de desigualdad de longitud entre extremidades.
  • Consolidación viciosa: hueso con deformación angular, o rotacional.
  • Pseudoartrosis: no consolidación de una fractura.
  • Defectos óseos segmentarios: pérdida definitiva de unos centímetros de hueso diafisario.
  • Osteítis crónica: persistencia del problema a lo largo de los años.
  • Fistulización: orificio cutáneo desde el foco de la infección ósea a través del cual la lesión libera líquido y ocasionalmente pus.

Una fractura abierta en cualquiera de sus grados o una cirugía sobre el esqueleto puede conducir a cualquiera de las situaciones descritas anteriormente. La presencia de implantes (prótesis articulares, tornillos, placas o clavos endomedulares) complica especialmente el tratamiento del proceso infeccioso óseo al actuar como un cuerpo extraño. El implante facilita la adhesión de los gérmenes y dificulta extraordinariamente el tratamiento de la infección.

 

Complicaciones de la osteomielitis

La existencia de osteomielitis, es decir, de cualquier infección ósea aguda, puede terminar en una osteítis crónica. Hay especialistas que afirman que “la osteítis crónica es como una bomba de relojería, en cualquier momento puede explotar”. A ello podrían haber contribuido métodos quirúrgicos insuficientes que no contemplan en su diseño los conceptos modernos de la fisiopatología de la infección ósea, fundamentalmente en lo referente a la formación de las llamadas biopelículas y a técnicas quirúrgicas de resección segmentaria con criterios tumorales.

osteitis

Cómo se produce la osteomielitis

Cuando un germen se adhiere o coloniza una herida, se inicia el proceso de infección. Una vez el germen está adherido sobre tejidos pocos vitales, implantes o hueso necrosado, el germen empieza a multiplicarse y a fabricar una sustancia mucosa (slime-moco) con la que queda recubierto. Dentro de esta sustancia mucosa, continúa su multiplicación. La propia sustancia mucosa aísla los gérmenes del sistema inmunitario (defensas) del paciente y de los antibióticos suministrados para su tratamiento.

 

Osteomielitis: tratamiento

El término de osteomielitis debe reservarse para la infección ósea aguda o aquella infección ósea que se transmite por vía hematógena a cualquier edad. Cuando fracasa un correcto tratamiento médico de la osteomielitis, debemos denominarla osteítis crónica. En los casos de osteítis crónica es necesaria la cirugía para expulsar retirar físicamente las zonas en las que se ha producido la biopelicula; ya sea en implantes, hueso necrosado o en tejidos de dudosa viabilidad. En estas condiciones, podrán finalizar el trabajo los antibióticos específicos frente a los gérmenes previamente identificados.

Cuando los métodos quirúrgicos convencionales fracasan, existen desde hace unos años unos métodos de tratamiento quirúrgico agresivo que conducen a la erradicación de la infección en porcentajes cercanos al 100%. Consiste en un primer tratamiento quirúrgico de extirpación de todas aquellas estructuras desvascularizadas (implante, hueso y tejidos) sobre las que persisten las biopeliculas. Para que dicho tratamiento tenga éxito, debe obedecer a criterios de cirugía tumoral.

Una vez controlado y erradicado el foco infeccioso, deberá reconstruirse el defecto óseo generado por la cirugía de resección segmentaria de dicho foco infeccioso. Es aquí, donde las modernas técnicas de reconstrucción esquelética y concretamente de huesos largos (diafisarios) entran en juego.

 

Reconstrucción de defectos óseos por osteomielitis

La técnica escogida para la reconstrucción de los defectos óseos segmentarios de huesos largos es la transportación ósea basada en la osteogénesis a distracción. Esta técnica está basada en los éxitos obtenidos en Europa del Este por el Profesor G. Ilizarov. Se fundamente en una técnica similar a los alargamientos de extremidades. Entre siete y diez días después de haber efectuado una osteotomía transversal, es decir, cortar físicamente el hueso, se empiezan a separar los extremos de hueso cortado mediante un dispositivo de fijación externa. Este proceso va originando la formación de un callo reparador en forma de “regenerado óseo” de características fisiológicas y morfológicas extraordinarias, para terminar en la formación de un hueso “vivo” en continuidad con el hueso del paciente.

Esta técnica de reconstrucción de defectos óseos por osteomielitis presenta algunos beneficios:

  • Hipervascularización de toda la extremidad objeto del tratamiento
  • Obtención de un nuevo hueso con características similares al del paciente
  • Corrección de dismetrías de extremidades y deformaciones angulares
  • Transportación de partes blandas junto al hueso transportado, lo que facilita el tratamiento en defectos segmentarios combinados, hueso y partes blandas
  • Normalmente no son necesarios sustitutivos óseos o injertos de banco de huesos

 

Por Dr. Xavier Flores Sánchez
Traumatología

40 años de experiencia le han convertido en un referente de la traumatología. Es un reconocido investigador y habitual ponente en cursos y conferencias, también preside la Sociedad Española de Fijación Externa y es autor de diversos artículos científicos y capítulos de libros sobre la especialidad.

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