Trastornos del sueño infantil: pesadillas, terrores nocturnos y principales señales de alarma en trastornos del sueño en la infancia

Escrito por: Dr. Jordi Sasot Llevadot
Publicado: | Actualizado: 12/11/2018
Editado por: Noelia Pino García

 

¿Qué son las pesadillas y los terrores nocturnos y cómo diferenciarlos?

Las pesadillas y los terrores nocturnos son parasomnias. Son cambios del comportamiento infantil que tienen lugar durante el sueño, caracterizándose por conductas motoras y vegetativas que se producen en momentos de sueño y vigilia parcial.

pesadillas

La distinción que existe entre pesadillas y terrores nocturnos es la siguiente:

Las pesadillas ocurren en la segunda mitad de la noche y en la fase REM. En estos casos los niños se despiertan fácilmente y recuerdan lo ocurrido, muchas veces el propio sueño. Reconocen a sus padres y piden, por miedo, que se les consuele, lo que les impide también en un primer momento reconciliar el sueño.

En cambio, los terrores nocturnos ocurren durante la primera mitad de la noche, los niños no reconocen a sus padres y hasta pueden rechazarlos. Asimismo, aparecen muchas manifestaciones físicas alarmantes, siendo habitual que el niño se sienta en la cama y grite, sude, llore con una expresión facial de terror y signos de intensa ansiedad (las pupilas pueden estar dilatadas y aparecer taquicardia). En lo que se refiere a la recuperación del sueño, se vuelven a dormir fácilmente. Pero no suelen despertarse aunque tengan los ojos abiertos ni con los esfuerzos para hacerlo, lo que es desaconsejable. No obstante si se despierta, el niño se muestra desorientado durante unos minutos y con sensación de miedo, hay amnesia total de lo ocurrido. Aunque los episodios de terrores nocturnos pueden ser alarmantes para los padres puesto que tienden a pensar que al niño le ocurre algo grave o que está sufriendo, la mayoría de los niños los superan al crecer, siendo de gran ayuda la orientación de un especialista que facilite pautas educativas personalizadas.

 

¿Por qué se producen?

Los niños son muy susceptibles a todo los que les pasa a su alrededor. Una determinada situación puede provocarles una elevación de su ansiedad y manifestarlo en sus sueños. Si las pesadillas son esporádicas, y los niños reciben comprensión y soporte, será solo una inquietud pasajera y simple, pero si no se resuelve puede llevar a manifestaciones ansiosas y que las pesadillas sean diarias y frecuentes.

Normalmente, las pesadillas duran unas semanas y están relacionadas con algún estímulo externo que ha alarmado al niño. En cuanto la ansiedad disminuye, las pesadillas van desapareciendo también en frecuencia e intensidad.

Los terrores nocturnos pueden deberse a diferentes factores. El sueño es un proceso evolutivo, con lo cual hasta los cinco o seis años no llega a su maduración. Los expertos afirman que estas alteraciones acostumbran a mejorar con la edad mediante la maduración cerebral.

 

¿A qué edad suelen aparecer?

Pueden comenzar entre los 6 y 7 meses, siendo más frecuentes entre los 2 y 6 años.

 

¿Cómo se puede tranquilizar al niño?

En las pesadillas

  • Intentar evitar entornos que puedan dar miedo al niño (películas…).
  • Reducir el estrés diurno que se genera a partir del entorno del niño.
  • Buscar un entorno tranquilo antes de irse a dormir.
  • Explicarles como les ha ido el día, ayudará a que ellos también lo comenten y expresen sus emociones. O si son muy pequeños a través de dibujos o jugando con marionetas. 

Después de la pesadilla:

  • Ir a su habitación para tranquilizarles, sacarle importancia a lo ocurrido y quedarse un rato con ellos hasta que empiecen a dormirse

En los terrores nocturnos

  • La prevención es lo mejor, intentar que los niños se vayan a dormir más descansados y tranquilos. Evitar con rotundidad cualquier tipo de pantalla ( tv, ordenador, tablet o móvil ) una hora antes de ir a dormir.
  • Ante el momento de terror nocturno tiene que haber una actitud conservadora de los padres, vigilando que el niño no caiga de la cama o se golpee.
  • Estar a su lado de una manera discreta porque si intentamos cogerlo es posible que no quiera.
  • No intentar despertarlo.
  • El episodio cederá después de 4 o 5 minutos, pudiendo persistir hasta los 15 minutos.

Tanto en las pesadillas como en los terrores nocturnos es necesario ayudar a que el niños se sientan tranquilos y calmados cuando se acerca la hora de dormir. Además es muy útil crear una rutina agradable para el niño como contar una historia o oir una melodía relajante, que ayudará a que el niño esté tranquilo en el momento de ir a dormir. Luego es mejor dejarle en su habitación y darle las buenas noches. En el caso de los niños pequeños, es importante hablar de sus miedos para ayudarles a superarlos. Lo que es contraproducente es reírse de sus miedos o minimizarlos. No obstante, tampoco hay que retroalimentar sus miedos, sino explicarles que tienen fuerza para afrontarlos y superarlos.

 

¿Cuándo hay que acudir a un especialista cuando hay trastornos del sueño infantil?

Sería conveniente acudir a un especialista en Psiquiatría Infantil y Adolescente cuando observamos la siguientes señales de alarma: Trastornos del sueño por causa educativa, Miedo a dormir, insomnio, hipersomnia o apnea obstructiva. Asimismo cuando el niño presenta terrores nocturnos, sonambulismo y bruxismo. Y por último cuando hay somniloquia, ofensa capitis y narcolepsia.

 

Dr. Jordi Sasot Llevadot y Jenifer Andreu

Por Dr. Jordi Sasot Llevadot
Psiquiatría Infantil y Adolescente

Es una eminencia en psiquiatría y pediatría, actualmente dirige la Unidad de Paidopsiquiatría del Centro Médico Teknon y es Ex-presidente de la Sociedad Catalana de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Además, compagina su consulta con el cargo de profesor de Postgrado en Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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