Todos los detalles de la fístula y la fisura anal

Escrito por: Dr. Julio Del Castillo Diego
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Editado por: Top Doctors®

El Dr. Julio José Del Castillo Diego es Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria y un reconocido especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y Coloproctología. Hoy en día es Jefe de Sección de Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, en el que previamente ejerció como F.E.A. de Cirugía General y del Aparato Digestivo durante dos décadas. En el campo de la docencia, ha sido colaborador honorífico y es actualmente colaborador docente de la Universidad de Cantabria.

 

¿Qué diferencias existen entre la fístula y la fisura anal?

Realmente, son dos entidades completamente diferentes. Una fisura anal es una herida que se produce en el canal anal y que lo que se manifiesta es por un dolor muy severo en el momento en el que el paciente va a hacer deposición. Sin embargo, una fístula es el resultado de una infección y lo que consiste es en una comunicación entre el canal anal y la piel del periné. El paciente por lo que va a consultar es por un manchado ocasional, puede ser intermitente o por un bulto que abre y cierra espontáneamente y en estas condiciones son las únicas condiciones en las que pueda aparecer dolor.

 

¿Cuáles son las causas de ambas patologías?

Pues igualmente son completamente distintas. La causa de la fisura, la fisura la produce una erosión en el canal anal y eso puede ser debido o bien a un estreñimiento importante o bien lo contrario, a una diarrea. De esta manera se produce lo que es la fisura, que es una herida, una erosión. Sin embargo, el origen de la fístula siempre es una infección. Existen una serie de glándulas, a nivel del canal anal, unas glándulas que, ocasionalmente y sin nada en especial, se infectan y como resultado de esta infección se puede producir una comunicación, un trayecto entre esa glándula que comunica con el canal anal y la piel del periné. Son dos causas, por tanto, absolutamente diferentes.

La fisura la produce una erosión en el canal anal y eso puede ser debido a un estreñimiento importante o a una diarrea
 

¿Es necesario operar siempre? ¿En caso de que hubiera que operar, en qué consiste la operación y cómo es el post-operatorio?

El tratamiento quirúrgico es completamente diferente, como hemos visto hasta ahora son dos entidades completamente distintas y su tratamiento es completamente diferente. Si empezamos por la fisura, en el ochenta y cinco, noventa por ciento de los casos de la fisura no es necesario intervenir. Con un tratamiento con una serie de recomendaciones dietéticas, con una serie de tratamientos tópicos, de cremas pomadas y similares y una serie de recomendaciones, prácticamente el noventa por ciento de las fisuras, aunque sean crónicas, pueden curar. El tratamiento quirúrgico no consiste en dar puntos, en suturar la herida, consiste en cortar, en hacer una pequeña sección en el esfínter anal interno. Y esta, es una cirugía muy delicada porque la sección del esfínter anal interno puede conllevar que el paciente en el postoperatorio e incluso más a la larga tenga problemas de continencia. Puede tener pérdida de gases o puede tener pérdida de heces líquidas o heces sólidas, por tanto, es una cirugía que aunque es muy eficaz, el noventa y cinco por ciento de los pacientes mejoran prácticamente de manera inmediata a la intervención, solamente la reservamos en pacientes en los que el resto de medidas conservadoras han fallado.

 

La cirugía es rápida, se puede hacer con una sedación profunda, se puede hacer con una anestesia locorregional y se puede tardar un minuto en hacerla. El problema es que el daño que se puede hacer en ese minuto hay que tenerlo muy controlado porque, como digo, una cirugía mal hecha puede tener unos efectos irreversibles que pueden suponer una incontinencia hasta para tener que utilizar un pañal el resto de su vida.

 

En cuanto al tratamiento de la fístula, el tratamiento de la fístula, lamentablemente, siempre es quirúrgico. Una fístula que está establecida ésta comunicación que pone en contacto el canal anal con el exterior no cierra espontáneamente y por tanto el tratamiento debe ser siempre quirúrgico. Establecer un tipo de tratamiento quirúrgico para las fístulas es tremendamente complejo porque fístulas hay de muchos tipos, lo que caracteriza la fístula a todas ellas es su relación con el esfínter anal. En ese trayecto de comunicación atraviesan parte o totalmente los dos esfínteres anales y como hemos visto antes con el tema de la fisura los esfínteres anales no deben de tocarse en la medida de lo posible. Como esto es un trayecto que los atraviesa en función de qué porción de ambos y de cuáles estén afectados el tratamiento quirúrgico es variable. Por tanto, hay cirugías de fístulas muy sencillas en los que se hace una fistulotomia, se pone a plano y la patología está arreglada, pero generalmente las fístulas más complejas pueden llevar incluso varias intervenciones quirúrgicas porque es difícil conseguir un buen resultado dado que tenemos que solucionar un túnel que atraviesa unas estructuras que no podemos tocar.

 

Es una cirugía también que se puede hacer con sedación o que se puede hacer con una cirugía con anestesia locorregional pero los resultados hay que esperar luego a largo plazo a que la cirugía que hayamos hecho consigamos el resultado que queríamos y como digo no siempre se consigue. Ambas intervenciones la esfinterotomia lateral interna o las fistulotomias, o los otros tipos de técnicas que se utilizan para las fístulas llevan un post operatorio que generalmente no es doloroso. Es más doloroso una hemorroidectomía, el tratar a un paciente de hemorroides que el operable de una fisura o de una fístula. La dificultad, como digo, es en ambos casos, haciendo el menor daño posible y alterando de la menor manera posible las estructuras del periné, conseguir el resultado satisfactorio.

Por Dr. Julio Del Castillo Diego
Coloproctología

El Dr. Julio José Del Castillo Diego es Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cantabria y un reconocido especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo y Coloproctología. Hoy en día es Jefe de Sección de Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander, en el que previamente ejerció como F.E.A. de Cirugía General y del Aparato Digestivo durante dos décadas. En el campo de la docencia es Profesor Asociado de Cirugía de la Universidad de Cantabria. 

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