Rigidez y lentitud: el inicio de la enfermedad del Parkinson

Escrito por: Dr. Victor M. Campos Arillo
Publicado: | Actualizado: 11/12/2018
Editado por: Carlota Rincón Muñoz

La enfermedad de Parkinson es el trastorno neurodegenerativo más común después de la degeneración macular y de la Enfermedad de Alzheimer. Afecta, con independencia de la raza del sujeto, de 31 a 200 personas por cada 100.000 habitantes por encima de 60 años, con una incidencia de 20 casos nuevos por cada 100.000 habitantes y año, que se incrementa con la edad.

 

¿Qué causa esta enfermedad?

El Dr. Victor M. Campos Arillo explica que la enfermedad de Parkinson está ocasionada por la muerte progresiva de unas neuronas localizadas en la profundidad del cerebro, los ganglios basales. Mecanismos desconocidos ponen en marcha la neurodegeneración con acúmulos de sinucleína en los cuerpos de las neuronas. Como consecuencia aparecen los síntomas, que incluyen rigidez y lentitud del movimiento.

 

¿Qué síntomas produce el Parkinson?

En la mitad de los pacientes, los síntomas con los que se inicia la enfermedad de Parkinson son rigidez y lentitud en la realización de movimientos voluntarios; en la otra mitad suele ser temblor, pero no el temblor habitual, sino uno muy concreto y característico: el temblor llamado de “reposo”. Este último síntoma hace que personas con otras enfermedades que producen temblor, muchísimo más frecuente que la Enfermedad de Parkinson, consulten al especialista en Neurología pensando que sufren de esta enfermedad.

Con la evolución de la patología y los tratamientos instaurados aparecen cambios en la situación motora que, inicialmente, suele corregirse bien. También existen síntomas de otro tipo, como cognitivos, conductuales, de la estabilidad, afectivos, vegetativos… que hacen que, a largo plazo, se conviertan en pacientes complejos y de difícil manejo. Esta enfermedad también supone una importante carga emocional, económica e incluso física, sobre el paciente y sus cuidadores.

Distinguimos situaciones iniciales o intermedias, en las que aparecen las citadas “complicaciones motoras”, y avanzadas, en las que ya son necesarias estrategias de tratamiento basadas en dispositivos externos.

Actualmente no se dispone de tratamientos neuroprotectores

¿Se puede prevenir?

Actualmente no se dispone de tratamientos neuroprotectores así que, como sucede con otras enfermedades neurodegenerativas, las principales recomendaciones van encaminadas hacia un estilo de vida sano que incluya una dieta mediterránea, ejercicio físico y control de factores de riesgo cardiovascular (evitar alcohol, tabaco, controlar la tensión arterial, azúcar, colesterol…). De igual forma, la detección temprana se es la clave para una mejor evolución de la enfermedad propiciando un mas rápido y mejor control de los síntomas de la enfermedad.

 

¿Cómo se trata esta enfermedad?

Lamentablemente, no se dispone de una cura definitiva. Los tratamientos actuales no persiguen detener la enfermedad, sino disminuir los síntomas; este aspecto nos permite, por lo menos, aportar una mejor calidad de vida a nuestros pacientes durante muchos años.

Si hablamos de tratamientos farmacológicos, la levodopa es el fármaco más ‘eficaz’; sin embargo, la elección del tratamiento depende de la edad, la manifestación clínica que presente el paciente, el anteriormente citado estilo de vida y la preferencia individual de cada persona tras informarle de los beneficios y riesgos de cada uno de los fármacos.

Con el paso de los años se han desarrollado otras estrategias no farmacológicas (preferentemente quirúrgicas) que constituyen un apoyo importante a las terapias existentes con fármacos por vía oral o parenteral. En el futuro próximo probablemente se desarrollen técnicas para eliminar o evitar los acúmulos de la proteína intracelular alterada, la Alfasinucleína, que parece estar en la base de la neurodegeneración, lo que afectará directamente a la evolución del problema y nos acercará a su curación.

Por Dr. Victor M. Campos Arillo
Neurología

Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía, el Dr. Victor M. Campos Arillo es un destacado especialista en Neurología. Es un referente en el campo de los trastornos del movimiento, tales como el Parkinson o tics entre otros tratamientos. Actualmente es responsable del Área de Neurociencias del Hospital Xanit Internacional de Benalmádena y Director del Área de Neurociencias de Hospital Quirón Málaga. 

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