¿Te sientes libre ante los demás? ¿Eres una persona asertiva?

Escrito por: Ángel Peralbo Fernández
Publicado:
Editado por: Albert González

La asertividad es la capacidad que desarrollamos las personas para relacionarnos con los demás con total libertad, es decir, diciendo lo que pensamos, proponiendo lo que consideramos y opinando lo que deseamos. Aprender a ser una persona asertiva supone aportarle calidad y autenticidad a las relaciones interpersonales, ya que enriquece el hecho de que las personas se den permiso a sí mismas a escoger en todo momento. Por ejemplo, en el modo de actuar ante los demás con un adecuado manejo de las emociones para no dañar ni a los demás ni a uno mismo.

 

Ser asertivo no es:

  • Saber estar” en el sentido de hacer lo que se entiende que se debe hacer. Más bien, sería anteponer la elección de cómo estar a como se supone que se debe estar, haciéndolo. Además, se hace con seguridad y teniendo sensibilidad por la libertad que también tienen los demás a la hora de escoger sus conductas.
  • “Opinar lo políticamente correcto”, sino expresar lo libremente escogido con el innegociable respeto, por supuesto, a lo que aporten los demás.
  • “Ser perfecto en las relaciones” porque, entre otras cosas, no existe la perfección, excepto en la mente de los perfeccionistas, quienes pasan toda su vida buscándola y sufriendo por no encontrarla.

 

Ser asertivo sí es:

  • Respetarte a ti como mínimo, de la misma manera en la que respetas a los demás.
  • Decidir tus respuestas de manera autónoma y sin sentirte obligado a hacerlo cumpliendo las expectativas de otras personas.
  • Defender los que consideras tus derechos por encima de todo lo demás, teniendo en consideración los del resto.

 

Las relaciones humanas son complejas por diferentes factores relacionados con el vínculo que existe entre las personas, por lo que esperan unas de otras, pero también por aspectos intrapersonales, como la seguridad o inseguridad en uno mismo, los miedos, la falta de habilidades, etc. En todos los ámbitos de interacción se aprecian aspectos que me hacen sospechar de esta falta de asertividad y libertad en las relaciones.

 

En el ámbito de la pareja, se aprecia muchas veces cómo la falta de asertividad de uno de los dos miembros, se evidencia cuando se calla, cuando otorga, cuando pareciera que hubiera asumido que su opinión es menos válida, cuando hace muchas concesiones o simplemente cuando hace cosas que no quiere hacer. Ver cómo alguien se resta valor da pena, ya que vivir en pareja debería de ser lo contrario, es decir, sumar vivencias, experiencias positivas, autoestima y felicidad. Lo contrario, la falta de asertividad es una mala elección o aceptación de una imposición que puede ser aprendida sin ser pretendida, pero que está abocada a mantener relaciones de clara injusticia y merma de una de las partes. Existe un germen de este tipo de relaciones entre adultos, que hay que situarlo en las primeras relaciones de pareja adolescentes, e incluso, que se retrotraen al ámbito familiar en muchas ocasiones, donde la asertividad ha brillado por su ausencia.

 

La asertividad es la capacidad que desarrollamos para ponernos en el lugar del otro.

 

En las relaciones laborales, veo también desgraciadamente, cómo la falta de asertividad conlleva unos niveles de sufrimiento muy alto en los equipos. Mala aceptación de la crítica, incapacidad para defender unos derechos mínimos o falta de desarrollo personal en relación a aportar iniciativas, tomar decisiones u opinar sobre lo establecido.

 

Padres que no son asertivos con sus hijos, hijos que no lo son con sus padres, hermanos nada asertivos, familias no asertivas.

 

Cómo ser asertivos:

  • Lo primero que debemos hacer es tomar conciencia de la importancia que tiene sentirnos libres en las relaciones y ejercerlo sin sentir que estamos haciendo algo malo o antinatural, a pesar de que nos sentiremos raros al principio. Precisamente supone todo lo contrario. Tenemos todo el derecho del mundo a decidir en todo momento cómo queremos que sea nuestra presencia.
  • Lo segundo será entender que actuar de manera asertiva equivale a alejarse de patrones de comportamiento inhibido, en los que no nos atrevemos a actuar, a opinar, a decir: “esta boca es mía”, de la misma manera que a huir de patrones en cierta manera agresivos que desemboquen en presionar o cohibir a los demás con nuestras manifestaciones o actos.
  • Dicho esto podemos y debemos aprender a decir no cuando así lo estimemos, a pesar de que pueda molestar a los demás. Esto es especialmente importante para las personas que siempre se ven obligadas a seguir los designios del resto y que siempre se ha dado por hecho que asumen lo que les propongan, les venga bien o no y que en cierta manera se presupone que lo van a hacer. Archiconocido es el compromiso en el que se ven las personas, sobre todo cuando es un familiar, de no negarle algo que les demanda. De otra manera, seguiríamos expuestos a la manipulación que nos pueden llegar a hacer, no siempre de manera intencionada, pero que claramente puede responder a una necesidad de los demás y no tanto nuestra. Cuando nos piden algo podemos decir sí, de la misma manera que podemos decir no o lo que queramos. Tenemos que entender que al final la gente lo entenderá perfectamente, aunque no lo compartan o aunque no les venga bien, ya que para eso se trata de relaciones cercanas. No obstante, lo más importante no es lo que entiendan los demás, aunque algunos tiendan a pensarlo. Si solamente nos dijeran sí, estaríamos hablando de relaciones interesadas en las que no han aprendido a respetarnos. Sin embargo, debemos tener claro que los primeros que nos tenemos que respetar somos nosotros mismos. Son muchas las personas que por no haber aprendido a hacerlo acaban mintiendo o incluso, dando excusas, en vez de decir claramente cuáles son sus necesidades.

 

Como punto importante también, hemos de aprender a pedir las cosas y a no callarnos, como si nuestro derecho a hacerlo estuviera cercenado o fuera improcedente desde antes de intentarlo. Expresamos nuestros deseos. Aún a pesar de que pueda que no lo consigamos, ya que tienen derecho a decirnos que no una y tantas veces lo intentemos pero con el convencimiento de que ser asertivos supone no ponernos límites de antemano. En cambio, actuar con insistencia y tesón, de buenas maneras sin avasallar a los demás, pero buscando conseguir nuestro objetivo, sea el que sea, nuestro eslogan será: “el que la sigue la consigue”.

 

La persona poco asertiva suele ver a los demás con más poder que a una misma, lo que supone un prisma claramente equivocado. Somos iguales y nuestras decisiones son tan válidas como las de los demás.

 

Ánimo, y a reflexionar sobre todos los aspectos en tus relaciones que te ayuden a aprender a ser una persona altamente asertiva. Cuando lo consigas estarás más orgullosa de ti misma y los demás sabrán valorar tu autenticidad.

Por Ángel Peralbo Fernández
Psicología

El especialista Ángel Peralbo Fernández es licenciado en Psicología Clínica. En su extensa formación, cuenta con un posgrado en Psicología Clínica del Niño y del Adolescente, uno en Salud Mental, un máster universitario en Investigación de Psicología y un máster en Coaching Ejecutivo.

Peralbo lleva ejerciendo como profesional del sector 20 años. Actualmente ejerce como Director del Área de Adolescentes y Jóvenes en el Centro de Psicología Álava Reyes y como especialista sanitario en la atención de adultos.

Compagina su labor con la formación y la docencia, colaborando como profesor en diversos másteres de Psicología. Además, también ejerce como coach ejecutivo y entrenador de habilidades personales y laborales en distintas organizaciones.

Asimismo, Ángel Peralbo es autor de diversos libros como "El adolescente indomable", "Educar sin ira", "De niñas a malotas" "Tu hijo no es tu enemigo" y colaborador de otras publicaciones y capítulos relacionados con su especialidad, entre los que se encuentran la Enciclopedia titulada "La Psicología que nos ayuda a vivir" o "Cuidando el amor". Además, es colaborador habitual en diferentes medios de comunicación, tanto de prensa escrita, como radio y televisión. 

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