Superación del trauma en el personal sanitario tras la pandemia

Escrito por: Dr. Jorge Bueno Gil
Publicado:
Editado por: Margarita Marquès

Tal como expone Enrique Parada en su manual sobre psicología y emergencias, existen algunos factores que agravan la percepción que tenemos de que una situación pueda ser más o menos estresante y, por tanto, ser susceptible de que se cree una huella traumática.

 

Estos factores son los siguientes:

  • La modificación extrema de una situación habitual
  • La incertidumbre que se genera ante esa nueva situación
  • El hecho de poder o no predecir las consecuencias de la situación
  • La ambigüedad de la información accesible
  • La inminencia de las consecuencias
  • La duración de la situación
  • La intensidad percibida de la misma

 

En el caso de la crisis del COVID-19, se dan varias de estas características que agravan o intensifican la percepción del estrés. Dependiendo de esta percepción, de la historia o biografía de la persona y de las diferentes respuestas que pueda poner en marcha para paliar las consecuencias de la exposición, la experiencia de esta crisis puede quedar desintegrada, creando un recuerdo traumático.

 

La presencia de pesadillas recurrentes o la llegada incontrolada de pensamientos intrusivos y desrreguladores son señales que indicarían claramente que la persona está pasando por graves dificultades adaptativas.

 

Cómo diagnosticar el estrés postraumático

Uno de los criterios esenciales para el diagnóstico del trastorno de estrés postraumático es la percepción de amenaza grave para la vida en el evento que la provoca. En la pandemia por coronavirus, se ha producido una proliferación de noticias y de casos en los que se observan consecuencias graves para la supervivencia de las personas enfermas, por lo que se ha creado alrededor de la enfermedad un aura de letalidad que provoca como consecuencia directa que la impresión de que estar expuesto al coronavirus es sinónimo de muerte o de enfermedad de mucha gravedad.

 

El personal sanitario está expuesto a buena parte de las
características que definen una situación como potencialmente dañina

 

Distintos tipos de respuestas

Ante esta situación, las personas pueden reaccionar mostrando distintos tipos de respuestas. Algunas de ellas serán adaptativas y servirán para aliviar la presión y la angustia. En cambio, otras serán reactivas a la situación que se tiene que resolver o abordar, todas ellas sostenidas por un corto espacio de tiempo y destinadas a preservar la integridad de la persona.

 

También se pueden observar conductas totalmente disfuncionales, desadaptativas, que no dejan de ser un intento de abordar o afrontar la situación a la que nos enfrentamos, algunas de estas respuestas serían el pánico, el shock, la negación de la realidad y por tanto el aumento del riesgo de exposición a los estímulos que provocan la respuesta de estrés.

 

Existe un componente esencial para el afrontamiento de las situaciones de emergencia o las situaciones de estrés. Se trata del locus o lugar de control. Hacemos una atribución de todo lo que nos rodea y esta atribución nos genera una mayor o menor sensación de control sobre la situación.

 

Cuando la sensación de control que tenemos es mayor, nos parece más predecible la situación y, por ello, menores son las consecuencias de la exposición a estímulos estresantes o a situaciones potencialmente dañinas. Esto es lo que conocemos por locus de control interno.

 

Sin embargo, muchas personas perciben que lo que les ocurre está totalmente fuera de control por lo que su sensación de incomodidad aumenta. En este tipo de situaciones, es muy útil tomar medidas para generar hábitos que nos hagan sentir control y predictibilidad sobre la situación.

 

Estrés postraumático en el personal sanitario

El personal sanitario que está en primera línea frente a la pandemia está expuesto a buena parte de las características que definen una situación como potencialmente dañina. La mayor parte de los síntomas y señales de dicho daño no aparecen de forma inmediata, sino que lo harán cuando puedan parar, cuando puedan descansar. Precisamente, en los momentos más relajados de la desescalada, estos profesionales podrán experimentar parte de lo vivido, en forma de sensaciones corporales de desasosiego, de pensamientos de desesperanza, de imágenes intrusivas, de pesadillas.

 

Que se trate de una situación temporal dependerá en buena medida de si estos profesionales han podido mantener espacios para el autocuidado y para la gestión emocional de sus experiencias.

 

¿Cuál es el tratamiento más adecuado?

En el caso de presentar estas dificultades de forma recurrente, hasta el punto de que representen un impacto en la vida familiar, social o profesional será recomendable iniciar un tratamiento de desensibilización y de procesamiento de los recuerdos traumáticos. Será necesario poder establecer una nueva narrativa que permita al profesional sanitario explicarse y sentirse bien en su desempeño profesional frente a la situación de emergencia sanitaria.

 

Los procedimientos terapéuticos de elección para esta dificultad adaptativa son los siguientes: terapias de carácter cognitivo, la psicoeducación emocional y las terapias EMDR. Estas últimas han demostrado su valía en el tratamiento y recuperación de vivencias traumáticas agudas, llamadas trauma simple, hasta el punto de convertirse en el tratamiento de elección recomendado por la APA (American Psychological Association) para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático TEPT.

 

Si bien los hospitales disponen de recursos específicos, éstos suelen estar saturados y suelen plantear intervenciones de tipo grupal a causa de la alta demanda, de manera que van perdiendo efectividad y potencial de prevención de la aparición de complicaciones. En el caso de estar experimentando la sintomatología descrita, es importante acudir de inmediato a un profesional de la psicología con formación en técnicas de tratamiento de TEPT o de emergencias y catástrofes.

Por Dr. Jorge Bueno Gil
Psicología

El Dr. Jorge Bueno Gil es un reputado especialista en Psicología, experto en terapia basada en trauma y apego con EMDRpsicoterapia para adolescentes, trastorno de estrés postraumático, ansiedad, depresión, autoestima y crecimiento personal y coaching.

Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid en 1993, se especializó posteriormente en psicoterapia breve con niños y adolescentes, y terapia del trauma con EMDR, además cuenta con acreditación como psicólogo experto en coaching, PeSC. 

Su trabajo se caracteriza por trabajo con el vínculo terapéutico, la generación de confianza en las personas. La psicoterapia breve basada en trauma y apego esta especialmente indicada para el tratamiento de las dificultades del estado de ánimo, la ansiedad y el estrés. Este tipo de abordaje se complementan en su caso con el trabajo a través de técnicas EMDR, tratamiento de elección recomendado tanto por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como por la APA  (Asociación Americana de Psiquiatría), para la recuperación del Trastorno de Estrés Postraumático TEPT.

Tiene amplia experiencia en el trabajo con niños y adolescentes, ha sido orientador de educación secundaria ESO y educación primaria durante 5 años, y colaboración en la Fundación Anar, que se ocupa de apoyar y atender a los niños y adolescentes en riesgo.

Actualmente, el Dr. Jorge Bueno Gil ejerce como psicólogo clínico y especialista en coaching en el Centro Sanitario Psicopartner.

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