Síntomas y tratamiento del trastorno de angustia

Escrito por: Silvia García Graullera
Publicado:
Editado por: Top Doctors®

La primera vez que una persona sufre un ataque de pánico o crisis de angustia suele tener una sensación de muerte inminente;  los síntomas son tan intensos e inesperados, que se produce una sensación de auténtico terror, llegándolo a confundir en muchas ocasiones con un ataque cardiaco. Se suele acudir a urgencias en busca de un problema fisiológico que explique esa crisis, cuando en realidad estamos ante un problema psicológico.

Los síntomas más habituales del ataque de pánico son:

- Taquicardia o palpitaciones

- Sensación de ahogo

- Sudoración

- Temblor

- Dolor o molestia en el pecho

- Náuseas

- Mareo, visión borrosa, inestabilidad o desmayo

- Sensación de irrealidad

- Miedo a volverse loco o perder el control

- Miedo a morir

Dichos síntomas llegan a su intensidad máxima en poco tiempo (unos 10 minutos), suelen ir acompañados de una sensación de peligro inminente y se origina un deseo urgente de huir de la situación dónde ha aparecido la crisis.

Podemos distinguir tres tipos de crisis de angustia:

- Inesperadas: cuando el ataque no está relacionado con ningún estímulo. Aparece de forma espontánea, sin causa (por ejemplo: una persona puede estar en la cama, leyendo y sufrir un ataque de pánico)

- Situacionales: cuando la crisis es desencadenada por algún estímulo situacional (por ejemplo: una persona con fobia social puede sufrir una crisis al pensar que al día siguiente tiene que exponer un trabajo en público)

- Predispuestas: son parecidas a las situacionales pero en este caso no tiene porqué existir ninguna asociación con un estímulo. (por ejemplo: una persona puede sufrir un episodio de pánico en unos grandes almacenes, de forma ocasional; a partir de aquí puede estar más predispuesta a padecerla cuando vuelva a un establecimiento similar aunque esto no significa que la crisis haya surgido por una situación de miedo).

Cuando estos ataques se repiten de forma inesperada y la persona vive con el miedo persistente a padecer una nueva crisis de pánico, ya hablamos de un trastorno de angustia.

 

 

Características del trastorno de angustia

Una de las características del trastorno de angustia es el círculo vicioso que producen las interpretaciones catastrofistas. La persona ante determinadas sensaciones corporales (como palpitaciones o falta de aire) hace una interpretación totalmente catastrofista sobre esos síntomas: “voy a perder el control, me ahogo, me va a dar un infarto…”. Estas interpretaciones, aumentan la ansiedad y las sensaciones corporales iniciales, desencadenando con toda probabilidad un ataque de pánico.

También hay una tendencia a autobservarse de forma continua, en busca de cualquier señal interna. Esta focalización en los síntomas, hace aún más probable que se note alguna sensación que ponga en marcha de nuevo ese círculo vicioso.

Además, cuantas más crisis de angustia se producen más miedo existe a volverlas a tener; es lo que se conoce como “miedo al miedo”. La ansiedad anticipatoria,  produce un miedo intenso y esto hace que una persona empiece a evitar cada vez más situaciones, incluso que evite salir totalmente de su casa, adentrándose en la “cárcel” de la agorafobia.

Complicaciones del trastorno de angustia

Entre las complicaciones más habituales, derivadas de este trastorno, están:

- La agorafobia

- El abuso de ansiolíticos y otros medicamentos

- La depresión

- El abuso de alcohol

- Un deterioro acusado e incapacidad social, laboral y personal 

Tratamiento para el trastorno de angustia

Hace unos días llamó una persona a mi consulta con la siguiente pregunta: “¿Si empiezo un tratamiento psicológico podrá mejorar mi calidad de vida, aunque tenga que vivir con estos ataques de pánico de por vida?”

Hablando un poco más con esta persona, noté que tenía una actitud resignada y derrotista; no entendía muy bien porqué le ocurría eso, ni siquiera se había planteado que su trastorno se pudiese solucionar totalmente.

Realmente si el trastorno de angustia no se diagnostica y se trata adecuadamente puede adquirir un carácter crónico muy discapacitante, pero la parte positiva es que con un tratamiento eficaz, la respuesta es muy buena y la tasa de recuperación muy alta.  

El tratamiento psicológico irá dirigido a:

- Enseñar al paciente a modificar las creencias erróneas sobre la ansiedad y las crisis.

- Aprender a interpretar de forma adecuada las sensaciones físicas, para no entrar en la siguiente espiral: sensación física -- interpretación catastrofista-- miedo o angustia -- excitación fisiológica -- ataque de pánico.

- Exponerse a varios estímulos, tanto internos como externos.

- Entrenamiento en técnicas de relajación.

- Eliminar conductas de seguridad y evitación (medicarse ante cualquier mínima señal, huir de las situaciones, evitar ir a algunos lugares…)

En cuanto al tratamiento farmacológico, puede ayudar a regular ciertos síntomas pero si no se combina con un tratamiento psicológico adecuado, la predisposición y vulnerabilidad a que se vuelvan a repetir esos ataques, va a continuar. Ir perdiendo el miedo a la ansiedad y tolerar su presencia, es la clave para superar de forma definitiva este trastorno.

Por Silvia García Graullera
Psicología

Es la directora del Centro de Psicología Científica Aplicada (PSICIA). Ha colaborado en publicaciones sobre la fobia social y se ha formado ampliamente para la evaluación, diagnóstico y tratamiento individual de diversos trastornos psicológicos. 

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