¿Se puede prevenir el glaucoma?

Escrito por: Dr. Miguel March Balle
Publicado:
Editado por: Carlota Rincón Muñoz

El glaucoma es un conjunto de enfermedades que afectan al nervio óptico generando una acelerada pérdida de las fibras nerviosas, lo que produce defectos en el campo visual, pudiendo, incluso, llevar a una posible ceguera. A día de hoy, el glaucoma es uno de los causantes de ceguera o pérdida visual para un alto número de personas de todo el mundo.

 

La O.M.S. indica que se trata de la segunda causa de ceguera. Casi un millón de personas padecen glaucoma en España y de éstos el 50% no están diagnosticados debido a la falta de síntomas en las primeras etapas de la enfermedad. Y si observamos los datos mundiales encontramos más de 60 millones de personas afectadas por el glaucoma.

 

Esta enfermedad puede ser controlada y se pueden prevenir sus complicaciones, pero siempre y cuando sea detectado y tratado a tiempo. El daño de esta enfermedad progresa de forma muy lenta, por lo que hasta etapas avanzadas el paciente no percibe dolencias. Este daño no es reversible, una vez se detecta únicamente se puede intentar mantener el porcentaje de visión que quede o hacer más lenta la pérdida visual, pero en ningún caso recuperar visión. Lo más usual en esta enfermedad es que al principio se pierda el campo visual periférico y más adelante el central, en fases avanzadas. 

El glaucoma puede ser controlado y se pueden prevenir sus complicaciones

¿Cómo prevenir el glaucoma? 

La presión del líquido intraocular suele presentar altos niveles en la mayoría de casos, así que comprobándola de forma regular podemos descubrir y tratar a personas afectadas por glaucoma o con riesgo de sufrirlo. Otros factores a los que se asocia serían una baja presión arterial o problemas vasculares. Además, también se tiene en cuenta la edad y el historial médico familiar. A partir de los 40 años es recomendable revisar la presión intraocular, ya que el riesgo de sufrir glaucoma aumenta con la edad. Se recomienda una revisión cada dos años a partir de los 40 y anualmente a partir de los 60. En las personas con miopía alta el glaucoma presenta características distintas, por lo que su diagnóstico es más difícil aún. Existen dos pruebas, la HRT y la OCT-HD de nervio óptico, capaces de detectar el daño glaucomatoso.

 

Tipos de glaucoma

  • Glaucoma primario de ángulo abierto es el más común. Actualmente se desconocen las causas exactas, pero sí que se conocen las formas de frenarlo y controlarlo a través de la reducción de la presión intraocular. Se suelen utilizar medicamentos en forma de colirios. El paciente tiene que ser consciente en todo momento que el glaucoma se puede tratar, pero que no se puede curar. Además es probable que no perciba mejoría, únicamente en las revisiones periódicas podrá conocer si la enfermedad está siendo controlada.
  • Glaucoma agudo por cierre angular es menos frecuente, pero más grave. Este tipo de glaucoma causa dolor y pérdida de visión rápidamente. Al ser tan grave necesita un tratamiento urgente para impedir la pérdida de visión irreversible. Suele afectar a hipermétropes, personas con los ojos pequeños y también se dan más casos en mujeres que en hombres. La dilatación pupilar producida por un entorno oscuro o por medicamentos suele ser el factor desencadenante de este tipo de glaucoma. Aunque sí que es cierto que para que se produzca este tipo de glaucoma el ojo tiene que estar predispuesto. Los ojos con un estrecho ángulo entre el iris y la córnea tienen más riesgo de padecerlo. Esto es común en las personas con hipermetropía alta y en los ojos con iris “en meseta”. En general, este tipo de glaucoma podría ser prevenido en la mayoría de los casos si se detectan los factores de riesgo en una prueba exploratoria oftalmológica corriente y si el oftalmólogo trata de forma preventiva al paciente. Las pruebas que se realizan normalmente para detectarlo son la gonioscopia y la OCT, ambas indoloras.

 

Tratamiento para el glaucoma

Existen medicamentos para evitar el glaucoma o el empeoramiento de este, pero tienen algunos efectos secundarios como visión borrosa, sabor metálico, sequedad de boca, ojos rojos, picores, alergia, escozor, etc. Cada medicamento presenta unos efectos secundarios concretos y no siempre se manifiestan de forma molesta. El oftalmólogo tiene que saber los fármacos y medicamentos que el paciente está tomando para evitar interacciones perjudiciales y dar un adecuado tratamiento antiglaucomatoso.

  • La Trabeculoplastia Selectiva con Láser (SLT) es una opción alternativa a los colirios. La SLT es una forma inofensiva de tratar el glaucoma pudiendo llegar a suprimir o reducir el uso de medicamentos antiglaucomatosos durante un largo tiempo. Es efectivo en 3 de cada 4 casos. 
  • Cirugías: con prótesis y sin prótesis están enfocadas a facilitar el drenaje del líquido intraocular y, de este modo, conseguir un descenso de la presión intraocular. A pesar de que todos los tratamientos mencionados son beneficiosos para evitar el avance del glaucoma y frenar la pérdida visual, con ninguno de ellos se recupera la vista.

 

A día de hoy no existe tratamiento para volver a conseguir la visión perdida. Desafortunadamente, en torno al 5-10% de las personas que son tratadas adecuadamente contra el glaucoma continúan perdiendo progresivamente agudeza visual. El glaucoma puede darse de forma congénita, en estos casos se necesita atender con cirugía lo más urgentemente posible. Cuando surge vinculado con otra enfermedad ocular (inflamatorias, traumáticas, etc.) es posible que requiera tratamiento específico. A grandes rasgos, relativo al glaucoma hay que destacar que un diagnóstico precoz y un tratamiento inmediato, con su debido seguimiento, son primordiales para conseguir evitar el importante daño visual irreversible que puede producir.

 

Los pacientes afectados por glaucoma han de comprender que se tiene que cumplir rigurosamente con el tratamiento indicado para no sufrir daños irreversibles en los nervios ópticos ni verse perjudicados por sus graves consecuencias funcionales.

Por Dr. Miguel March Balle
Oftalmología

Reputado especialista en Oftalmología, el Dr. Miguel March Balle es experto en cataratas y cirugía refractiva (miopía, astigmatismo, hipermetropía y presbicia). Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona (1981), y Especialista en Oftalmología (vía M.I.R.) por la Universidad de Barcelona (1989). Pionero en el tratamiento de la miopía, hipermetropía y astigmatismo con la técnica del Láser Excimer en Palma de Mallorca, desde 1992, con más de 10.000 casos tratados. Actualmente es Director Médico de la Clínica Oftalmológica Excimer Làser Palma y colaborador de Mútua Balear, del Banc de Sang i Teixits del Govern Balear, de la Clínica Quirón-Palmaplanas, del Centre Oftalmológic Menorquí, y de la O.N.G. "Llevant en marxa". Además es miembro de las principales sociedades médicas oftalmológicas a nivel nacional e internacional (ESCRS, SEO, SECOIR, GESOC, KMSG, ISCRS y Soc. Catalana d`Oftalmologia).

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