Reflujo gastroesofágico: ¿tratamiento médico o tratamiento quirúrgico?

Escrito por: Dra. María Jesús García Brao
Publicado:
Editado por: Alicia Arévalo Bernal

El reflujo gastroesofágico es el paso del contenido del estómago hacia el esófago. El reflujo no siempre es patológico, algunos episodios de reflujo ocurren de forma fisiológica, sobre todo después de las comidas.

Hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico cuando los episodios de reflujo se hacen más frecuentes y prolongados, y producen síntomas e inflamación de la mucosa esofágica (esofagitis).

La enfermedad por reflujo abarca un amplio espectro de pacientes desde los que tienen pirosis recurrente sin lesiones esofágicas hasta aquellos con esofagitis severa aunque no presenten síntomas.

La causa más frecuente de reflujo es la hernia de hiato, está presente en el 75-90% de lo casos.
 

Síntomas de la enfermedad por reflujo gastroesofágico

El síntomas más frecuente y el más característico es la pirosis, que es una sensación desagradable de ardor que asciende y desciende por detrás del esternón. Aumenta al acostarse y al agacharse, y alivia al tomar antiácidos.

Otros síntomas son:

  • Regurgitación de contenido ácido hacia la boca
  • Dificultad para tragar, es decir, disfagia
  • Dolor torácico

La enfermedad por reflujo gastroesofágicos también puede producir síntomas atípicos como tos crónica, laringitis, traqueítis, ronquera, aspiración pulmonar, asma
 

¿Qué provoca?

La esofagitis por reflujo es una inflamación esofágica debida que el ácido refluido daña la mucosa del esófago y produce cicatrización. Existen distintos grados de esofagitis dependiendo de la duración y severidad del proceso, pudiendo llegar a causar estenosis, úlcera esofágica o esófago de Barret.
 

La causa más frecuente de reflujo es la hernia de hiato.
 


 

¿Cómo se puede diagnosticar la enfermedad por reflujo gastroesofágico?

El diagnóstico se basa normalmente en la historia clínica. La existencia de síntomas típicos y la buena respuesta a tratamiento antiácido es fundamental para el diagnóstico. No obstante la ausencia de síntomas de reflujo no descarta la enfermedad. Actualmente disponemos de una serie de pruebas complementarias que contribuyen eficazmente al diagnóstico:

  • La pHmetría de 24 horas es la mejor prueba para diagnosticar la existencia de reflujo patológico.
  • La endoscopia es el método de elección para evaluar las consecuencias del reflujo.
  • El tránsito baritado es la exploración más útil para ver si existe hernia de hiato, que es la causa más frecuente de reflujo gastroesofágico. En algunos casos puede ser necesaria la manometría para descartar alteraciones motoras en el esófago.
     

¿Tratamiento médico o tratamiento quirúrgico?

El objetivo del tratamiento del reflujo es eliminar los síntomas y prevenir las complicaciones. El tratamiento inicial es médico:

  • Elevar la cabecera de la cama
  • Evitar el tabaco
  • Evitar alimentos como grasas, café, alcohol, chocolate…
  • Evitar medicamentos antiácidos, procinéticos y principalmente inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol…)

Los especialistas en esta patología apuntan que el tratamiento quirúrgico del reflujo es muy eficaz y permite abandonar la medicación a la mayoría de los pacientes.

Está indicado en los pacientes que no desean tomar medicación toda la vida debido a su coste o por miedo a los efectos colaterales. También en pacientes que no controlan totalmente los síntomas o éstos recidivan precozmente en cuanto dejan el tratamiento, y en los que tienen complicaciones respiratorias de repetición o anemia debida al reflujo, y por supuesto en pacientes que presentan complicaciones como estenosis péptica o esófago de Barret.

Actualmente la cirugía del reflujo se realiza mediante laparoscopia, lo que supone una agresividad de la técnica muy inferior comparada con la misma intervención realizada por cirugía abierta. Al igual que ocurre con otras cirugías laparoscópicas el ingreso hospitalario es mucho más corto, el postoperatorio más cómodo y la reanudación de las actividades normales mucho más precoz.

La técnica de elección es una fundoplicatura, que consiste en crear un mecanismo valvular que evite el reflujo envolviendo el esófago distal con una parte del propio estómago del paciente.

Por Dra. María Jesús García Brao
Cirugía general

La Dra. García Brao es especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo.
Durante su formación académica realizó diversos cursos de Laparoscopia avanzada, tanto en España como en Centros de referencia en Europa y Norteamérica, ayudándole en el desarrollo de sus más de 20 años de experiencia en cirugía laparoscópica.

Actualmente ejerce su labor profesional en el Hospital San RafaelHospital Modelo, además de en el Servicio de Cirugía del Hospital Universitario de A Coruña (CHUAC).

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